La significativa excusa de la estadística

28 Abr

CristianTebéHG Wells nunca dijo que “un día el razonamiento estadístico sería tan importante para ser un buen ciudadano como leer y escribir”. Sin embargo, si lo hubiera dicho hubiera acertado de lleno. Políticos, gestores, científicos, todo el mundo tiene un indicador, una media o un p-valor preparado para acompañar sus argumentos. El origen de esta información no siempre es clara y en ocasiones su interpretación, o el resultado, es erróneo.

Sirva de ejemplo una polémica que hubo en el mes de febrero en el Reino Unido que terminó con un grupo de médicos regalando una edición de 3 metros del libro “How to read a paper” a Jeremy Hunt, secretario de salud del gobierno británico. Hunt, para defender su plan “seven-day NHS”, afirmó que en el Reino Unido los pacientes con un ictus que ingresaban en fin de semana tenían una mayor probabilidad de morir. 59 reputados neurólogos acusaron a Hunt, por carta al Sunday Times, de interpretar mal resultados estadísticos y de usar datos desfasados para justificar sus políticas.

How to read a paper - Twitter

No sé si tendré que regalar libros, y de qué tamaño, pero sí puede ser interesante aprovechar este espacio para reflexionar sobre el uso o abuso de la estadística y la fascinación, casi religiosa, por los p-valores significativos. Una cantinela, la de la significación estadística, que me recuerda aquello de “científicamente probado” que lucían muchos productos que se publicitaban por televisión cuando era pequeño. Un resultado estadísticamente significativo es el sello que todos buscamos sin parar, pero haríamos bien en recordar la historia de Pahom y preguntarnos: ¿cuántos p-valores necesita un investigador? Estadísticamente significativo o la estadística vista como una significativa excusa.

Continuará.

Entrada elaborada por Cristian Tebé Cordomí (@Cristiantb), Servicio de Asesoría Estadística del Institut d’Investigació Biomèdica de Bellvitge y Profesor Asociado en la Universitat Rovira i Virgili.

Nunca habíamos estado tan sanos y a la vez nunca habíamos estado tan enfermos

21 Abr
LluísBohígas
Lluís Bohígas

Cuando nací, en el año 1950, la esperanza de vida al nacer era de 65 años. Ahora he cumplido 65 y por lo tanto, según aquella fecha, estaría a punto de perder la esperanza. Afortunadamente, en estos años, la medicina, la sanidad y los estilos de vida han mejorado y mi esperanza de vida se ha alargado y según datos del Idescat es de 20 años. Es decir, he ganado un año de vida por cada 3 de los que he vivido, ¡no está mal! Estos cálculos me alegran, pero hay otro que me preocupa, que se denomina esperanza de vida en buena salud. Se calcula combinando los datos de mortalidad que nos dan la esperanza de vida con los datos de morbilidad que nos indican cuántos años estaremos enfermos. Mi esperanza de vida en buena salud actualmente es de 12 años, es decir de los 20 años que me quedan puedo pasarme 12 sano y 8 enfermo. Todo ello estadísticamente hablando.

¿Y de qué estaré enfermo? Pues bien, las enfermedades más importantes asociadas a la muerte son las cardiovasculares y el cáncer. Es cierto que gran parte de los logros que hemos conseguido en el alargamiento de la vida se deben a la reducción de la mortalidad cardiovascular. También los cánceres están en regresión, gracias a las mejoras y descubrimientos de la sanidad. Algunos cánceres no aparecen tanto gracias a que fumamos menos; por ejemplo, el de pulmón se está reduciendo en los hombres pero aumenta en las mujeres. Para otros cánceres hay medicamentos e intervenciones muy potentes que hacen que la enfermedad se cronifique. Pero estas enfermedades, aunque son graves, no son las que nos obligan a ir cada día al médico. Vamos al médico por culpa de la hipertensión, el colesterol, la diabetes, la insuficiencia cardíaca, etc. Algunas de estas enfermedades están relacionadas con el problema más importante de salud pública de hoy en día: la obesidad. Ahora ya no son el tabaco o el alcohol el gran problema de salud pública, sino la obesidad que va creciendo día a día y que está en el origen de enfermedades como la diabetes.

La obesidad se produce por dos factores: comemos más de lo que necesitamos y hacemos menos ejercicio del que deberíamos. La mayoría de avances de hoy día nos invitan a hacer menos ejercicio: ascensores, escaleras mecánicas, teleconferencias, etc., y muchos estímulos mediáticos nos invitan a comer más, o a consumir bebidas azucaradas. El conjunto provoca que hoy por hoy alrededor del 15% de la población catalana sea obesa.

La enfermedad más frecuente en las personas de más de 65 años actualmente se llama polimedicación, es decir, consumir más de 3 medicamentos diarios, en muchos casos más de 10 y hay personas con un consumo de 20 fármacos diarios. Cada fármaco responde a un problema de salud, y los problemas de salud se han multiplicado, hoy en día no tenemos una sola enfermedad, tenemos unas cuantas y para cada enfermedad hay un arsenal terapéutico. El médico debe vigilar, no solo la enfermedad que controla, sino el dar medicamentos que no perjudiquen a las otras enfermedades de cada enfermo. Cuando vamos al médico de cabecera, este ha de tener en cuenta un gran número de parámetros, y cuando vamos al hospital debemos visitar un gran número de servicios médicos distintos. Uno de los problemas de salud más graves de hoy son las interacciones entre medicamentos o actividades terapéuticas que interfieren unos con otros.

La medicina ha mejorado mucho desde que yo nací hasta ahora. Conocemos mucho mejor las enfermedades y tenemos medicamentos y cirugía para curar muchas enfermedades. Aun así, la medicina está muy mal preparada para el nuevo enfermo: viejo, con varias enfermedades, alguna mental (Alzheimer, demencia, depresión, etc.), sin familia, tomando muchos medicamentos. Al no poder con toda esta complejidad acaba enviándolo a una residencia sociosanitaria.

Desde hace unos años han surgido voces en la sanidad que reclaman una reorganización de los servicios para dar atención a los nuevos enfermos. Estas voces tienen dificultades para que las escuchen, es muy difícil cambiar la manera de trabajar de los servicios sanitarios. Hemos reducido la mortalidad gracias a la especialización y la superespecialización, donde las enfermedades han sido definidas de forma muy precisa, pero el enfermo ha quedado reducido a un cúmulo de enfermedades. La nueva medicina reclama ver al enfermo en su conjunto y no solo a cada una de sus enfermedades. Hay mucho trabajo por hacer.

La paradoja actual es que nunca habíamos estado tan sanos y a la vez nunca habíamos estado tan enfermos. Nunca habíamos podido vivir tantos años en buena salud y nunca habíamos vivido tantos años llenos de varias enfermedades que nos molestan, nos limitan y nos hacen dependientes de los servicios sanitarios. Ante esta situación, los servicios sanitarios tendrán que adaptarse y los pacientes deberán desempeñar un papel más activo en el cuidado de su enfermedad.

Entrada elaborada per Lluís Bohígas (@bohigasl), economista.

El Observatorio, puerta de entrada a los datos abiertos de salud

14 Abr

Núvol Open dataLa información que genera el contacto de la ciudadanía con el sistema sanitario es cada vez más abundante. Para hacernos una idea, el año pasado, solo en Cataluña, se produjeron cerca de 45 millones de visitas en centros de atención primaria, más de 700.000 hospitalizaciones y se emitieron más de 150 millones de recetas. Todo esto y mucho más (pruebas diagnósticas, imagen médica, farmacia hospitalaria, costes, etc.) se traduce en registros administrativos que se almacenan y gestionan en grandes bases de datos. La administración es responsable de la custodia de esta información y puede utilizarla para la mejora de la calidad de la asistencia y para la planificación sanitaria.

Además, los avances en el desarrollo, la interoperabilidad y el cruzamiento de los diferentes sistemas de información están facilitando la obtención de un gran número de datos que contribuyen a una mejor caracterización de la población y los pacientes, y son primordiales para la evaluación de los resultados de la política sanitaria.

A medida que los datos sean todavía más abundantes, disponibles en formato electrónico, de más calidad, y se incrementen y mejoren los enlaces entre bases de datos administrativos, el campo que se abre es inmenso. Así, la información recogida da lugar a nuevas formas de generación de conocimiento, especialmente cuando se conjugan múltiples fuentes de datos (genéticos, medioambientales, socioeconómicos, etc.) a disposición de la ciudadanía.

De esta manera, la información se convierte en un activo muy valioso a la hora de planificar y evaluar, pero también para terceros, especialmente en investigación y en la potenciación del uso de datos abiertos.

Los datos abiertos son, en realidad, una filosofía y una práctica que promueve que los datos sean de libre acceso para todos, sin limitaciones técnicas. Esto quiere decir que se ponen a disposición pública los archivos originales que contienen los datos de la forma más estructurada posible. De esta manera, se facilitará que cualquier sistema informático pueda leerlos e incluso sea sencillo programar aplicaciones sobre ellos.

La tendencia hacia la liberación en el acceso a los datos transcurre de manera paralela a la necesidad del sistema de salud catalán de gestionar el ciclo de vida completo de la información, desde la generación a la difusión del conocimiento.

Para ello, las tecnologías de información y comunicación y los sistemas de información se convierten en aliados estratégicos clave para conseguir los objetivos anteriores y asegurar la integración, la transparencia, la evaluación y la rendición de cuentas por parte del sistema sanitario y de sus diferentes agentes.

En el caso de Cataluña, el Gobierno de la Generalitat tiene el compromiso de proceder a la abertura progresiva de los datos públicos de que disponga –siempre con las pertinentes limitaciones de privacidad, seguridad y propiedad que se apliquen en cada caso- a través del portal Datos abiertos  donde se encuentran los datos indexados y caracterizados. Se siguen así las tendencias internacionales relacionadas con la obertura de datos públicos y se cuenta también con el asesoramiento de expertos del W3C (World Wide Web Consortium).

El Departament de Salut se suma también a la iniciativa de fomentar la liberación  del acceso de datos y la información pública. Gracias a esto, se pretende avanzar hacia un sistema de gobierno abierto que se base en los valores de la transparencia, el servicio y la eficiencia, promover la generación de valor a través de la reutilización de la información pública, facilitar la ordenación interna de los sistemas de información y fomentar la interoperabilidad entre los componentes del sistema de salud.

El Observatorio del Sistema de Salud de Cataluña colabora en este proyecto favoreciendo el conocimiento del sector salud en Cataluña y poniendo la información sanitaria a disposición de la ciudadanía para evaluar el sistema sanitario, apoyar a la toma de decisiones y favorecer la transparencia y la rendición de cuentas. Con este objetivo, desde el Observatorio se está haciendo un esfuerzo importante para mostrar a la ciudadanía la información relativa a su sistema sanitario. Entre otros productos, el Observatorio publica en su web un conjunto de indicadores de salud y actividad sanitaria, con una explicación textual, imágenes gráficas y archivos de datos abiertos.

Observatorio Sistema Salud Cataluña

Además, los datos publicados en los informes del Observatorio (Central de Resultados, Crisis y salud, etc.) se ponen también a disposición de la ciudadanía en formato de datos abiertos y en formato de infografías. Finalmente, el web del Observatorio dispone de un enlace para acceder al portal de datos abiertos y una recopilación de los datos abiertos en salud disponibles hasta la actualidad.

Visiten los datos abiertos disponibles en la web del Observatorio!
Datos abiertos gencat - Datos abiertos salud

Entrada elaborada por Montse Mias (@mmias70) y Anna García-Altés (@annagaal).

Ioannidis y la industria: una persistente distorsión

7 Abr

JoanMVPonsJohn PA Ioannidis es un científico y profesor griego, actualmente en Stanford (Meta-research innovation center – METRICS) que, sin duda, es uno de los autores más prolíficos en la literatura científica médica.

Algunos de sus artículos, en solitario o en colaboración, han tenido un gran impacto. Quién no recuerda aquel que llevaba por título: “Why most published research findings are false?”. En ninguno de su gran producción dice banalidades y hace poco estuvo por Barcelona hablando también de la investigación defectuosa o, incluso, del derroche de recursos que ésta supone. Sin embargo, este es un tema, que dejamos para otra ocasión.

El artículo que quería recuperar hoy de este autor es un escrito en colaboración que lleva por título “Undue industry influences that distort healthcare research, strategy, expenditure and practice: a review” y que fue publicado en el 2013 en el European Journal of Clinical Investigation.

Se podría pensar que sobre esto, la (mala) influencia de la industria de los fármacos y productos sanitarios ya se ha dicho todo. Que hay todo un corpus o género literario en las publicaciones científicas biomédicas dedicado exclusivamente a este tema. Que de libros tampoco faltan. Que está todo dicho. Pero no, no es así, pues esta influencia indebida, como los sesgos, es mucho más sutil de lo que nos pensamos. A menudo cuesta apreciar, igual que pasa con los conflictos de intereses, en la investigación biomédica o en las prácticas de prescripción que quien lo hace niega cualquier tipo de influjo, pues la ciencia no podría admitirlo, como tampoco su propia deontología. Ingenuos!

Lo que puede tener de interesante el artículo es su carácter de revisión, no solo por la recopilación de otros artículos que hace, sino también por aportar una (re)visión más integrada de los diferentes elementos sobre los cuales la industria actúa o se le deja actuar. No hace falta decir, que los intereses y ganancias de la industria farmacéutica y de productos sanitarios son bien legítimos, pero está claro que tiene algunas particularidades que lo alejan de otras industrias manufactureras y no solo por la importante inversión en R+D+i que hacen. Se ha considerado una de las industrias más rentables existentes, posiblemente por sus amplios márgenes, pero también porque las enfermedades y sufrimientos humanos no tienen pinta que se tengan que agotar, a pesar de que el final – que todo el mundo quiere retardar, independientemente si uno es rico o  pobre- sea ineludible.

Siempre me gusta recordar, desde que la conocí, la cita de George W Merck (1894-1957) que presidió la compañía farmacéutica que lleva el nombre de su familia durante 25 años (1925-1950). Decía este visionario: “We try to remember that medicine is for the patient. We try never to forget that medicine is for the people. It is not for the profits. The profits follow, and if we have remembered that, they have never failed to appear. The better we have remembered it, the larger they have been.“ No sé qué pensaría si levantase la cabeza…

Volviendo a Ioannidis y a su artículo, aquí sigue el esquema de cómo esta (mala) influencia actúa y de los principales elementos –variables con el tiempo- sobre los cuales ejerce un efecto distorsionador, sin que esto signifique que sea responsabilidad exclusivamente suya. Los poderes públicos, como en otras industrias que también regula, tienen un papel fundamental.

 MBE - Guías de práctica clínica - Práctica médica

Entrada elaborada por Joan MV Pons.