Innovar o innovar

29 Sep

¿Qué tiene en común un circuito integrado de hospitalización domiciliaria, un proyecto de gestión infermera telefónica, un plan de minimización de riesgos y uso seguro de los medicamentos, el uso de las TIC en pacientes tratados con anticoagulantes orales, una ruta asistencial de colaboración entre atención primaria y especializada, el rediseño de un programa de atención a la salud sexual y reproductiva, una unidad funcional de pacientes crónicos y subagudos, la optimización de la atención al paciente quirúrgico y una unidad de atención intermedia onco-geriátrica?

Todos son proyectos o experiencias innovadoras recogidas en el Observatori d’Innovació en Gestió de la Sanitat, marco de referencia para detectar iniciativas innovadoras y tendencias en el sistema sanitario catalán. Podéis leer más sobre el tema en este post de Dolors Benítez.

“Promover colaboraciones entre organizaciones creando sinergias, grupos de interés y lanzando retos”

Si hablamos de retos, tenemos unos cuantos y la innovación pretende justamente aportar soluciones para mejorar.

Innovar, por tanto, se puede considerar que es una actitud constante y necesaria que podemos identificar en todos los ámbitos profesionales y vitales.

Desde el blog AQuAS hemos compartido algunos proyectos con un fuerte componente de innovación.

¿Es posible combinar el envejecimiento activo con la innovación?

“Pediatria dels Pirineus”, una experiencia innovadora en l’Alt Urgell (Cataluña)

“Infermera virtual”, un portal de promoción y educación para la salud al servicio de las personas

Persona mayor con ictus: atención integral desde la fase aguda hasta el regreso al domicilio

Entrada elaborada per Marta Millaret (@MartaMillaret)

Evaluación: Back to the Basics

22 Sep

La cultura evaluativa de AQuAS viene de lejos y la compartimos en redes estatales como REDETS e internacionales como INAHTA, HTAi y EUnetHTA. Esta evaluación hace referencia a la evaluación de tecnologías sanitarias (esto incluye la evaluación de productos sanitarios, medicamentos, programas, modelos organizativos en el ámbito de la salud y un largo etcétera que puede a su vez incluir la evaluación de cribados, tests diagnósticos e eHealth, entro otros) y  también la evaluación de la calidad de la atención asistencial.

La metodología que se usa es robusta y genera debate aún actualmente y es positivo que sea así porque este debate implica un cuestionamiento constante sobre qué hacemos y cómo lo hacemos. Cuando aparecen nuevas tecnologías, nuevas necesidades, nuevas realidades, se requieren también nuevas metodologías evaluativas o su adaptación.

“Evaluar para mejorar” es la idea básica de la evaluación pero … ¿de qué hablamos exacatamente cuando hablamos de evaluación?

No existe una respuesta simple para esta cuestión.

En este post de Mireia Espallargues, Noemí Robles y Laia Domingo hay una buena definición sobre indicadores para la evaluación clínica y de la calidad asistencial.

“Un indicador es un instrumento de medida que se utiliza para evaluar o medir aspectos concretos de la calidad de la atención a través de diversas estrategias de análisis”

En este otro post de las mismas autoras hay un ejemplo de evaluación de programas de cronicidad.

“Los resultados obtenidos de la implementación de los indicadores permitirá a los profesionales disponer de unos criterios objetivos sobre la calidad de sus intervenciones, facilitando la identificación de las fortalezas de los programas de atención a la cronicidad, y también de las áreas de mejora”

En esta línea de evaluación de la cronicidad, puede ser muy útil la aplicación de herramientas para medir multimorbilidad, tal como se puede leer en este post de Emili Vela.

“La presencia multimorbilidad está asociada a una mayor utilización de recursos asistenciales (sanitarios y sociales) y a una peor calidad de vida. En este contexto, se hace necesario medir la multimorbilidad para poder de este modo determinar su impacto en el sistema sanitario”

Otra línea de trabajo muy relacionada con evaluación la encontramos en este post de Miquel Pons, Daniel Chaverri y Luis Lobo sobre prótesis de cadera. Se trata de un estudio que muestra de forma muy clara la utilidad de los registros para la evaluación de tecnologías sanitarias.

“En el contexto actual de innovaciones y avances tecnológicos contínuos y ante una gran presión por parte de los fabricantes, el abanico de prótesis a disposición de los cirujanos ortopédicos es cada vez más grande. Esta situación hace necesario que las prótesis que se utilicen presenten evidencia científica basada en estudios clínicos o bien en datos de registros de artroplastias”

Las iniciativas que estudian la variabilidad en la práctica médica tienen un fuerte componente evaluativo también. Para introducirnos en esta cuestión, Enrique Bernal Delgado y Sandra García Armesto publicaron un post sobre cómo se trata  y cómo ha evolucionado esta cuestión a nivel internacional.

“Las experiencias más significativas se han desarrollado en contextos con una profunda cultura evaluativa y en sistemas donde la elección de aseguradoras y competencia entre proveedores constituye una de sus características fundamentales”

Desde AQuAS, Laura Muñoz presentaba en este otro post dos líneas de trabajo muy potentes: el estudio de la variabilidad en el contexto catalán y la presentación dinámica de estos resultados, una novedad absoluta por lo que a visualización de datos se refiere.

Elementos tecnológicos nuevos implican -para la evaluación- un reto intelectual y un reto por el alcance o volumen de las intervenciones a evaluar. Es reciente la publicación de un marco conceptual de evaluación de mHealth publicado en una revista con un alto factor de impacto, situada en el primer cuartil del Journal Citation Reports.

Los conceptos de eficacia, efectividad, seguridad, eficiencia e impacto organizativo, ético y social son las grandes dimensiones del marco teórico de la evaluación de tecnologías sanitarias y aquí se añade la necesidad de incorporar metodologías de otros campos y el esfuerzo constante para adaptarse a una realidad siempre cambiante.

Para acabar, insistimos en la importancia de la metodología, no como algo estático sinó como un elemento al servicio de la investigación de mejor calidad.

Para seguir avanzando en la evaluación, back to the basics también.

Entrada elaborada por Marta Millaret (@MartaMillaret)

¿Momento de desconexión digital?

14 Sep

Es muy habitual ver grupos de personas mirando su dispositivo móvil desde cualquier lugar: de vacaciones, en el trabajo, en casa, en el metro, en el autobús, en un congreso… donde sea. También es muy habitual aprovechar los días de vacaciones para desconectar de la rutina. ¿Incluye esto desconectar del móvil, de las tabletas, de los portátiles, de la televisión y del email?

Desde AQuAS, como agencia implicada en la evaluación sanitaria, ésto no lo sabemos. Lo que sí sabemos es que cada vez se habla más de salud conectada, un término que incluye mHealth, eHealth y todos los conceptos relacionados que desde hace ya un tiempo forman parte de nuestro día a día.

A nivel de sistema de salud catalán, en este post de Òscar Solans veíamos un ejemplo de desarrollo de herramientas tecnológicas que implican nuevas formas de interacción entre paciente y sistema sanitario. De este modo, La Meva Salut y la eConsulta son herramientas que serían relevantes para situar al paciente -la persona- como eje central de las diferentes interacciones con los profesionales de salud de diferentes ámbitos.

A nivel europeo, Jean Patrick Mathieu y Rossana Alessandrello, en este otro post, escribieron sobre la complejidad de los temas de interoperatibilidad e implementación de soluciones tecnológicas móviles. Este era el marco del proyecto europeo DECIPHER que tenía por objetivo facilitar el acceso a la información de salud desde diferentes países y sistemas de salud.

Cambiemos la perspectiva. A nivel individual, ¿Quién no tiene una app descargada en su teléfono móvil? ¿Cuáles de estas apps tienen relación con algún tema de salud, como por ejemplo, el control de peso, el acompañamiento en el ejercicio físico, el seguimiento de ciclos menstruales, calendarios de fertilidad y aspectos de salud mental y emocional? Y no es necesario que hablemos exclusivamente de dispositivos móviles: ¿Quién no ha oído hablar de calculadoras de aspectos de salud como las calculadoras de esperanza de vida?

Descargarse una app es fácil y puede ser gratuito. Elisa Puigdomènech destacaba en este post que The Economist contaba a mediados de 2016 que habían 165.000 apps relacionadas con la salud. Seguro que esta cifra ha aumentado.

¿De qué depende el éxito de una app? ¿Qué garantías de calidad y de seguridad pueden ofrecer?

Por lo que refiere a la primera pregunta, la experiencia de usuario era el tema que Elisa Puigdomènech destacaba a partir de la experiencia con el proyecto PEGASO. En la misma línea, lo exponía Santi Gómez comentando cómo el desarrollo de una aplicación de salud debe incluir, en todas las fases de su desarrollo, la participación de los que serán sus usuarios finales. De nuevo, situaríamos a la persona como eje central del sistema.

Por lo que refiere a la segunda pregunta, toda intervención de salud debería ser segura, estar basada en la evidencia, en el conocimiento de la mejor calidad disponible y debería poder ser evaluada. Esta es la premisa con la que trabajamos desde AQuAS y éste es el rol que puede tener una agencia de evaluación cuando pensamos en salud conectada. De este modo, este post de Toni Dedéu pone el acento en el hecho que tecnólogos, evaluadores, profesionales y ciudadanos tienen la oportunidad de trabajar juntos y sumar sin olvidar la velocidad de la innovación.

En conclusión, la evaluación de salud conectada es un tema actual. La publicación reciente de este artículo es un buen ejemplo de ello con una propuesta de marco conceptual de evaluación de mHealth. Acabamos este post con una editorial sobre innovación y evidencia que invita a la reflexión sobre evaluación e innovación.

Entrada elaborada por Marta Millaret (@MartaMillaret)

Crisis, desigualdades y políticas: propuesta de recorrido

7 Sep

Desagraciadamente, las desigualdades en salud siguen siendo un tema de actualidad, también en nuestro país. La crisis de los últimos años ha vuelto a poner el foco en este tema.

Por este motivo hoy os planteamos un recorrido por diferentes textos que hemos publicado sobre este tema en este blog y, sobre todo, os invitamos a profundizar en la lectura de los trabajos originales que se mencionan, buena parte de ellos desarrollado en AQuAS.

En septiembre del año pasado, Luis Rajmil reflexionaba en este post sobre las desigualdades sociales de salud infantil y la crisis económica poniendo encima de la mesa los conceptos de igualdad, equidad y realidad.

“Actualmente hay suficiente infomación acumulada que muestra que la trayectoria vital y las condiciones de vida prenatal y durante los primeros años de vida son factores de gran influencia en la salud y la participación social del futuro adulto”

Más adelante, el Observatorio sobre los efectos de la crisis en la salud de la población publicó su tercer informe pero antes se publicó un post con una recopilación de reflexiones individuales en torno a esta iniciativa por parte de  Xavier Trabado, Angelina González y Andreu Segura centrándose, respectivamente, en los efectos de la crisis en la salud mental de las personas, la coordinación de diferentes dispositivos de la atención primaria y especializada, la urgencia de las actuaciones de salud comunitaria y la necesidad de emprender acciones intersectoriales.

“Es urgente poner en marcha procesos de salud comunitaria; procesos en los que la comunidad es la protagonista, que suponen el paso de una atención a la enfermedad a una aproximación bio-psico-social, que impulsen el trabajo intersectorial y en red con los agentes locales, con quien se comparte el objetivo de mejorar el bienestar de la comunidad, que a partir de necesidades detectadas y priorizadas de forma participativa y de los activos locales identificados, ponen en funcionamiento intervenciones con evidencia y que se evaluan”

En este otro post, Cristina Colls presentó un interesante caso de aplicación de la evidencia científica en la acción política, que tuvo lugar con la revisión de la dimensión socioeconómica de la fórmula de asignación de recursos en la atención primaria.

“La desigualdad social se traduce en una distribución desequilibrada de la población en el territorio, concentrando los problemas sociales más graves en determinados municipios o barrios con unas necesidades de atención sociales y sanitarias más elevadas que el resto de territorios. Es en este contexto que si se quiere garantizar la equidad en la asignación de recursos se debe poner más donde hay más necesidad”

Finalmente, el post más reciente lo firmaron Anna García-Altés y Guillem López-Casasnovas. Se trata de un texto que aporta elementos para la reflexión a partir del último informe publicado desde el Observatorio del Sistema de Salud de Cataluña sobre los efectos de la crisis en la salud de la población.

“Comprender los mecanismos por los que las desigualdades sociales inciden en la salud poblacional, a efectos de cómo se pueden combatir o neutralizar de la forma más efectiva posible, en cada lugar y momento, sigue siendo una asignatura pendiente de nuestra política social”

Esperamos interesante la lectura de este brevísimo recorrido por todos estos trabajos, iniciativas y análisis que pretenden ser útiles en el abordaje de las desigualdades.

Entrada elaborada por Marta Millaret (@MartaMillaret)