Altmétricas: métricas complementarias centradas en el artículo

19 Abr
Ernest Abadal

El sistema tradicional de evaluación de la calidad de una publicación científica (un artículo de revista, por ejemplo) se ha basado, fundamentalmente, en el recuento de las citas que ha generado. Fue Eugene Garfield (1925-2017), en un artículo publicado en Science (1955), quien propuso los índices de citas como un sistema que serviría a los autores para encontrar artículos de una temática. Fue, sin duda, una gran innovación. Posteriormente, con la creación del Institut for Scientific Information (actual Web of Science) y los Journal Citation Reports este sistema cogío mucho relieve y se orientó hacia la evaluación de las revistas ya que servía a los autores para decidir en qué revista publicar (a partir del factor de impacto que se calculaba para cada una de ellas). Ha sido un sistema criticado desde las humanidades y las ciencias sociales, además de por el hecho que no se centra en el artículo sinó que da el valor de referencia a la revista donde se publica (y da por hecho que un artículo tiene que “heredar” el factor de impacto de la revista).

A partir de 2010 se empieza a hablar de las altmétricas, un conjunto de indicadores (como el número de comparticiones, de redifusiones de un artículo, los comentarios que ha generado, las menciones (likes), etc.) que miden la presencia de una publicación en redes sociales y académicas y que complementan de forma notable los índices de citas. Las altmétricas, por otro lado, valoran el eco a nivel del artículo y no de una revista en su conjunto (como hace el factor de impacto, por ejemplo).

Actualmente son varios los editores científicos que han incorporado esta información. Uno de los primeros ejemplos fue la revista PLOS, y luego la siguieron Nature y otras. También se ha extendido su uso en bases de datos (p.e. Scopus) y en redes académicas (p.e. ResearchGate). Los datos altmétricos que acompañan un artículo suelen tener los apartados que aparecen en las figuras 1 y 2, a pesar que pueda haber pequeñas diferencias en función del programa que se haya utilizado (ImpactStory, PLUM, Article Level Metrics, altmetrics.com, etc.).

Figura 1. Ejemplo de altmétricas de un artículo en PLOS

De este modo, vemos que se incluyen no sólo las estadísticas de presencia en redes sociales (menciones, blogs, etc.) sinó que también constan los datos de uso (visualizaciones y descargas) y también las citas que ha tenido el artículo (en Scopus, CrossRef, PubMed, GoogleScholar, etc.). Se trata de una información cuantitativa muy completa tanto para el lector como para el autor de un artículo.

Figura 2. Ejemplo de altmétricas de un artículo en Nature

En el caso de Nature (figura 2) se muestra también una representación gráfica en forma de rosco en la que cada color es un tipo de canal (twitter, blogs, facebook, wikipedia, etc.), se ofrece una contextualización porcentual en relación a artículos de una antigüedad similar y también se indica cuál es la presencia concreta en medios de comunicación generales (“news articles”) y blogs científicos.

Hagamos una valoración rápida de las altmétricas. Como principales puntos fuertes hay que destacar que miden el impacto de las publicaciones más allá de los ámbitos académicos en sentido estricto, que se pueden aplicar a todo tipo de documentos (sea artículo, libro o tesis doctoral), que los resultados son inmediatos (no hace falta esperar el valor anual del factor de impacto) y que se centran en el artículo (y no en la revista).

En cuanto a los puntos débiles, hay que decir que los indicadores deben recogerse de una forma muy rápida (son muy volátiles), que los indicadores son difíciles de comparar entre si (¿qué vale más, un retweet o un “me gusta”?), que hay muchas dificultades en la normalización y homegeneidad en la recogida de datos (hecho que no ocurre en el caso de las citas) y que normalmente diferentes herramientas de medida ofrecen resultados diferentes (p.e. ImpactStory o Altmetrics).

Las altmétricas, en definitiva, ayudan a medir el impacto de una publicación en concreto en las redes sociales. Es por este motivo que más que métricas alternativas, tenemos que calificarlas como métricas complementarias. Respecto al tradicional factor de impacto –que se aplica en una revista— las altmétricas centran su foco en el artículo y esto es una innovación importante. Aunque tengan algunos puntos débiles, están en fase de consolidación y tendrán recorrido.

Desde el punto de vista del investigador, está claro que actualmente no es suficiente con publicar un artículo en una revista, sinó que hay que implicarse a fondo en su difusión en las redes sociales (en especial, Twitter, blogs, etc.) y también en las redes académicas (Researchgate, Mendeley, etc.) para dar visibilidad a los contendios publicados. En este nuevo escenario, las altmétricas son fundamentales porque tienen la capacidad de medir este impacto en las redes y ofrecer a los autores (y también a los lectores) una visión general sobre la difusión de sus publicaciones.

Entrada elaborada por Ernest Abadal, facultad de Biblioteconomía y Documentación de la Universidad de Barcelona.

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Debate sobre el valor de la práctica clínica y la formación de los médicos con Vinay Prasad

12 Abr
Jordi Varela

Vinay Prasad (Universidad de Oregon) y Adam Cifu (Universidad de Chicago), autores de Ending Medical Reversal: Improving Outcomes, Saving Lives (Johns Hopkins University Press, 2015), señalan 146 prácticas clínicas que se deberían dejar de hacer porque se ha demostrado que no consiguen aquello que prometían. La lista de estas prácticas afecta todo el abanico de la actividad sanitaria pero haciendo una lectura detallada se observa que hay cuatro especialidades significadas: cardiología, ginecología, ortopedia y medicina familiar.

Es por este motivo que la Sección de Gestión Clínica de la Sociedad Catalana de Gestión Sanitaria, en su Jornada Anual que celebrará el próximo 18 de mayo, de común acuerdo con el equipo del proyecto Essencial de AQuAS, ha organizado un debate entre uno de los autores del libro, Vinay Prasad, y representantes de las 4 especialidades comentadas: Xavier Viñolas, presidente de la Sociedad Catalana de Cardiología, Juan José Espinós, ginecólogo del Hospital de Sant Pau, Joan Miquel, ortopedista del Hospital de Igualada y Marta Expósito de la Sociedad Catalana de Medicina Familiar y Comunitaria.

Vinay Prasad

El debate, que contará con la moderación de Sandra García Armesto, directora del Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud, tiene por objeto, no sólo conocer de primera mano el trabajo de Vinay Prasad, sinó también saber qué pensamos sobre estas prácticas los especialistas relacionados y cuál es el impacto en nuestro entorno, en tantos aspectos diferenciado de los Estados Unidos.

Por otro lado, Prasad y Cifu, en el libro, hacen una propuesta para modificar de forma significativa los programas formativos de las facultades de medicina, con la finalidad de formar nuevos médicos más exigentes con el rigor científico, más críticos con las prácticas de escaso valor, más sensibles a las necesidades de los pacientes y más orientados a la evaluación de los resultados. La fórmula propuesta es muy sencilla: las ciencias clínicas deberían de ser la prioridad, mientras que las básicas (como las entendemos hoy) deberían ser complementarias.

No se trata de estudiar modelos para después comprobarlos (sistema actual), sinó de hacerlo al revés: a partir de los aprendizajes de la clínica se deberían revisar (o aceptar) las teorías.

Dada la transcendencia de la propuesta, hemos creído oportuno organizar, en el mismo marco de la Jornada, un segundo debate moderado por Xavier Bayona, contando con tres autoridades académicas en la formación de médicos: Francesc Cardellach (Universidad de Barcelona), Ramon Pujol (Universidad de Vic) y Milagros García Barbero, presidenta de la Sociedad Española de Educación Médica, además de invitar, lógicamente, a Vinay Prasad a añadirse.

Se adjunta programa de la Jornada, con el claro propósito de animar a todos los lectores de este blog a inscribirse, ya que si tenemos la oportunidad de escuchar y preguntar a Vinay Prasad, y a todos los ponentes invitados, se trata de una oportunidad que no deberíamos dejar escapar.

Entrada elaborada por Jordi Varela (@gesclinvarela), presidente de la Sección de Gestión Clínica de la Sociedad Catalana de Gestión Sanitaria.

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¿La evaluación es todavía la asignatura pendiente de las apps de salud?

22 Mar

Recientemente se ha publicado un artículo en la revista JAMA donde se presenta el primer reloj inteligente aprobado por la FDA para predecir ataques de epilepsia. Se trata de Embrace, un dispositivo conectado que detecta convulsiones a partir del movimiento y las fluctuaciones eléctricas en la piel de la persona y envía una señal de alerta para poder generar atención médica.

El pasado mes de febrero, se celebró el Mobile  World Congress en Barcelona. Entre las diferentes actividades que se organizan alrededor de este congreso, destaca el 4 Years From Now (#4YFN18), la parte del Mobile que conecta empresas, inversores e instituciones para que colaboren en el desarrollo de diferentes ideas, modelos de negocio y soluciones tecnológicas.

Digital Health & Wellness Summit 2018, organizado por 4YFN Connecting Startups, el Mobile World Capital Barcelona y el Mobile World Congress en colaboración con ECHAlliance (European Connected Health Alliance), es el punto de encuentro de temas tecnológicos y de salud. Este año, entre otros, participaron Neil Gomes, Maria Salido y Elena Torrente.

Neil Gomes de la Thomas Jefferson University de los Estados Unidos destacó que uno de los retos de la mHealth es facilitar el feedback entre pacientes y profesionales de la salud.

Maria Salido, cofundadora y CEO de la app de salud SocialDiabetes, planteó elementos clave para el éxito de las apps de salud: regulación + industria + usuarios. Y muy especialmente destacó la importancia de los usuarios finales. Fue muy comentado aquí un artículo publicado en The Economist con un título provocativo:

Elena Torrente, Coordinadora de Salud Digital en DKV, comentó Digital Doctor, una app de salud que incopora un detector de síntomas y una herramienta para pedir cita médica. Destacó que en el perfil de usuario de la app hay más mujeres que hombres.

En general, hubo consenso sobre el hecho que antes del desarrollo de una app hay que hacer un análisis de identificación de necesidades. Es decir, el primer paso debería ser detectar necesidades del usuario y después, a partir de este mapeo de necesidades, sería el momento de desarrollar soluciones tecnológicas.

El contenido de todas las presentaciones está disponible y también los principales ideas destacadas aquí y aquí.

Aunque no era el tema principal de sus presentaciones, sí que en el debate posterior se planteó la necesidad y conveniencia de la evaluación. Actualmente, ya existen 320.000 apps de salud en el mercado. Pero… ¿Cómo se evaluan? ¿Quién lo hace? ¿Con qué criterios? ¿Podemos hablar ya de prescripción segura de apps de salud?

Cerramos el círculo con el marco conceptual de evaluación de mHealth publicado en la revista JMIR mHealth and uHealth (en el año 2016 en el primer cuartil en las categorías “Health Care Sciences & Services” y “Medical Informatics”, respectivamente, del Journal Citation Reports) con el que la Agencia de Calidad y Evaluación Sanitarias de Cataluña (AQuAS) aporta la cultura de la evaluación a esta realidad cotidiana donde nos encontramos. Cada vez hay más apps de salud y el debate sobre su evaluación sigue abierto.

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Hacia una investigación enfermera con (más) impacto

15 Mar
Núria Radó

¿Qué hace que una investigación determinada tenga un impacto en la sociedad más allá de lo estrictamente académico y que sea, realmente, transformadora? ¿Es posible plantear una serie de acciones que, como quien sigue una receta de cocina, nos lleven directamente al impacto social deseado? Lamentablemente, la respuesta es no. El impacto es multifactorial y depende de tantos elementos y actores diversos que resulta difícil establecer una fórmula para garantizarlo.

Pero esto no significa que obtener un impacto social determinado sea un fenómeno totalmente aleatorio y que no haya forma de preverlo, facilitarlo o promoverlo. Ya hace años que desde el grupo de Evaluación de la Investigación de la Agencia de Calidad y Evaluación Sanitarias de Cataluña (AQuAS) y con la ayuda y complicidad de la comunidad de práctica internacional ISRIA identificamos una serie de facilitadores del impacto de la investigación.

Un facilitador fundamental son las personas y los valores, cultura y capacidad de liderazgo que tengan. Dos resultados de investigación exactamente iguales pueden tener impactos diferentes si la capacidad de liderazgo, impulso y voluntad de llegar más lejos del impacto académico es diferente. Pero no es suficiente. La estrategia, organización, colaboraciones y apertura que tengan y promuevan las instituciones será un enorme facilitador o bloqueador para los investigadores que han llevado a cabo la investigación.

Finalmente, tanto las personas como las instituciones requerirán de dos elementos indispensables para aspirar al impacto: por un lado, una comunicación cercana y eficaz con los diferentes actores sociales que puedan jugar un papel al trasladar los resultados de la investigación y por otro lado, una aproximación enfocada hacia la participación de todos estos actores clave.

Parafraseando Confucio cuando decía aquello de “explícamelo y lo olvidaré, muéstramelo y quizás me acordaré, implícame y lo entenderé”, se trata de implicar todos los actores necesarios para producir el cambio real y hacer que la investigación sea transformadora.

Es en este contexto que nace el SARIS, el Sistema de Evaluación de la Investigación y la Innovación en Salud, un instrumento estratégico que aflora del PERIS (Plan Estratégico de Investigación e Innovación en Salud 2016-2020) con el objetivo de evaluar la investigación en salud de Cataluña desde la perspectiva de querer, siempre, facilitar e influir para que ésta tenga un impacto más allá de la academia. Para hacerlo, se ha definido la motivación y la implicación de los actores como un eje determinante para su desarrollo.

El pasado mes de noviembre empezamos unas sesiones participativas con enfermeras beneficiarias de la convocatoria PERIS 2017 que financió una línea de intensificación de profesionales de enfermería.

Cabe destacar que estrenar este eje con la investigación enfermera tiene todo el sentido por tres motivos: por un lado, una de las prioridades temáticas del PERIS es claramente “el desarrollo de la investigación clínica y traslacional que permita incrementar los conocimientos científicos y tecnológicos, haciendo énfasis especial en los agentes de atención primaria y la investigación en enfermería”. Además, la ayuda PERIS 2017 de enfermería ha sido la primera en finalizar y era adecuado dirigirnos a ellas antes que a nadie.

Por último (last but not least), el estadio en que se desarrolla la investigación enfermera, con el pacientes y su cuidado en el centro de sus objetivos, hace especialmente adecuado potenciar que esta investigación tenga un impacto directo en la salud. Así pues, es importante que la investigación enfermera sea capaz de demostrar el impacto de lo que hace este colectivo profesional, ya que lo puede situar en ventaja competitiva con otras disciplinas de la biomedicina. En este sentido, la investigación enfermera es intrínsicamente traslacional.

La primera sesión se desarrolló en torno de la identificación de los actores influyentes y el empoderamiento de la enfermera para llevar a cabo una comunicación efectiva que amplifique las interacciones productivas que son necesarias para trasladar los resultados obtenidos en beneficios de más y mejor salud para los pacientes.

Queremos agradecer infinitamente la participación (predisposición y motivación) de las enfermeras que, de forma voluntaria y fuera de su horario laboral, asistieron e hicieron que la sesión tuviera una gran acogida, demostrando que desde AQuAS tenemos margen de de influencia para dar apoyo a aquellos investigadores que están motivados para favorecer el impacto de su investigación.

En estos momentos ya estamos preparando otras sesiones que sirvan de aprendizaje mutuo entre los investigadores y los agentes de evaluación de AQuAS.

Post elaborado por Núria Radó Trilla (@nuriarado).

Próximamente: Jornada SARIS: Participación en recerca Barcelona, 4 de abril de 2018.

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Construimos equidad de género

8 Mar
Iria Caamiña

Sistemáticamente los medios de comunicación nos muestran ejemplos de la persistencia de situaciones de discriminación de las mujeres, la brecha salarial de género, la baja presencia de mujeres en cargos directivos, la violència ejercida hacia las mujeres, entre otros.

Estas situaciones responden a la construcción de un modelo social basado todavía en el androcentrismo que hace del hombre el sujeto de referencia de valores y concepción del mundo, al mismo tiempo que subordina e invisibiliza a las mujeres.

Aprovechando que hoy es 8 de marzo, Dia Internacional de la Mujer, queremos hacer un repaso reflexionando sobre cómo estamos abordando esta realidad desde las políticas públicas de la Generalitat de Cataluña.

La trayectoria de las políticas de género de la Administración de la Generalitat no es corta, hace casi 30 años que nació el Instituto Catalán de las Mujeres y que se empezaron a formular planes de igualdad, con el objetivo de garantizar la igualdad efectiva entre hombres y mujeres. En este contexto el concepto de igualdad se ha ido reinterpretando y ampliando, actualmente multidimensional:

  • Igualdad formal: afirmación de la igualdad de derechos en la normativa
  • Igualdad de trato: ausencia de discriminación directa e indirecta por razón de sexo
  • Igualdad de oportunidad: compensación de las desigualdades existentes en las condiciones y posiciones de mujeres y hombres
  • Equidad de género: valoración y toma en consideración de la diversidad y las diferencias entre mujeres y hombres

La evolución del concepto de igualdad ha ido acompañada de la evolución de las estrategias de intervención de los poderes públicos. Los primeros planes de políticas de mujeres se centraron en garantizar la igualdad de derechos y a la no discriminación entre hombres y mujeres. Posteriormente, una vez constatadas las carencias de esta concepción, se empiezan a introducir las medidas de acción positiva para garantizar la igualdad de oportunidades. Por último, se ha incorporado y priorizado la transversalidad de género.

La transversalización de género (gender mainstreaming) es un concepto que nace en Suecia a principios de los años noventa por la promoción de políticas de mujeres y que pasa a la agenda internacional el marco de la IV Conferencia Mundial de la Mujer celebrada en Beijing el año 1995. La incorporación de esta estrategia para desarrollar las políticas de mujeres significó un punto de inflexión.

La transversalidad en el ámbito de la Generalitat hace necesaria la incorporación de la perspectiva de género en todas las políticas y la promoción de acciones específicas para las mujeres desde los diferentes ámbitos de la Administración de la Generalitat. Es en este marco en que se está trabajando actualmente desde la Generalitat de Cataluña. El Departamento de Salud ha participado en los seis planes liderados por el Instituto Catalán de las Mujeres y en la elaboración de los cuatro informes de transversalización de género.

Por otro lado, el impulso y la operativización de las medidas y actuaciones vinculadas a las políticas de género en el Departament de Salud se realiza en el marco del Grupo de trabajo de transversalidad de género. Este grupo está integrado por referentes de todas las unidades y entidades del departamento, también la Agencia de Calidad y Evaluación Sanitarias de Cataluña (AQuAS), y coordinado por el Gabinete técnico de Secretaría General.

Además de los retos alcanzados a partir de las medidas y acciones desplegada, algunos de los avances más significativos se han producido a través de la regulación, destacan especialmente:

Entre los aspectos más destacados de la ley de igualdad (2015) hay la regulación de órganos de coordinación interdepartamental, responsables de aplicación de la transversalidad, consultivos y asesores y mecanismos de colaboración, cooperación, control y sanción. A través de la ley se prevee la creación del Observatorio de Igualdad de Género, órgano que entró en funcionamiento el pasado mes de junio y del que AQuAS forma parte.

A pesar de los avances, queda mucho trabajo por hacer que tenemos que hacer juntos, no sólo como una obligación legal, sinó como un compromiso con la construcción de una sociedad más justa. Ninguna política es neutra, afecta de forma diferente a hombres y mujeres, y por este motivo es imprescindible ponernos las “gafas de género” en nuestro trabajo diario, para identificar posibles diferencias y abordarlas.

Como sabéis, el abordaje de género es una de las líneas editoriales del blog AQuAS (con colaboraciones de Mercè Piqueras, Esther Vizcaino y Dolores Ruiz Muñoz) y próximamente se profundizará en esta línea en el marco de la actividad de AQuAS.

Entrada elaborada por Iria Caamiña.

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La experiencia de la evaluación de la innovación

1 Mar
Clàudia Pardo

Clàudia Pardo, consultora de innovación abierta en Induct realiza el acompañamiento de entidades del sector salud en la adaptación a las nuevas necesidades del futuro. Clàudia Pardo, junto con Dolors Benítez, lideraron la primera edición de la formación Innova i Avalua (Innova y Evalua) del Observatorio de Innovación en Gestión de la Sanidad en Cataluña (OIGS).

Es por esto que hoy presentamos una entrevista de Clàudia Pardo a Francesca Moya, médico especialista en reumatología, actualmente Directora de Procesos y Calidad del Ámbito del Servicio Asistencial de Mútua de Terrassa. Queremos compartir su experiencia con el OIGS en el contexto del taller Innova i Avalua porque pensamos que puede resultar útil para muchos otros profesionales.

Francesca Moya

¿Qué destacarías del OIGS por lo que se refiere a la evaluación de la innovación?

El Observatorio ha sido una palanca muy importante para introducir el concepto de innovación en microgestión y prácticas asistenciales entre los profesionales y las direcciones. Personalmente, el OIGS me ha ofrecido la metodología y el apoyo necesario para identificar posibles prácticas innovadoras e incorporar la evaluación en el proceso de desarrollo de los proyectos que los propios profesionales plantean. También me ha servido para conocer experiencias de otros centros, aprender de éstas y fomentar la relación con otros profesionales.

¿Por qué consideras que la evaluación de la innovación en las prácticas asistenciales es importante?

La única forma de objetivar una mejora clínica u organizativa puesta en práctica es evaluarla. Ésto hemos aprendido en este curso del OIGS. A veces el interés científico de los profesionales por la innovación, por incorporar nuevas prácticas o tecnologías para acercarnos a una mejor atención sanitaria puede implicar que se dirijan recursos a prácticas que no aportan valor y ésto puede tener un alto coste, no sólo económico, sinó de oportunidad y llevar a la no equidad del sistema.

¿Cómo surgió la necesidad de empezar a evaluar las buenas prácticas asistenciales que se realizan en vuestro centro?

La innovación en las prácticas asistenciales es necesaria para mejorarlas y su evaluación es imprescindible para objetivar la mejora. Diría que la necesidad de evaluar surgió de la curiosidad y de la necesidad de conocer si lo que estamos haciendo, las novedades que implementamos y los recursos de todo tipo que destinamos aportan algo relevante a nuestros clientes y a la organización. Pero también hay otro aspecto importante, y no menor, que nos motivó, se trata de dar visibilidad y compartir todo lo que hacemos y además reconocer el esfuerzo y la contribución de los profesionales que hacen posible la mejora del sistema de salud. El OIGS es una herramienta que trabaja para facilitar todo este proceso.

¿Qué consejo darías en el momento de incorporar la evaluación en la innovación?

En mi experiencia, creo que el primer elemento a plantear cuando quieres evaluar lo que se está haciendo es pensarlo desde el inicio de cualquiera de los proyectos a implementar. Me explico: uno de los problemas más importantes que he tenido personalmente en el momento de querer evaluar una práctica, experiencia o proyecto ha sido la falta de  datos necesarios, los problemas de diseño y el desconocimiento de la metodología adecuada. Por tanto, el consejo sería iniciar cualquier proyecto nuevo planificando qué es lo que queremos alcanzar y qué necesitaremos medir para saber si lo hemos conseguido. La metodología es básica en el terreno de la evaluación y se trata del conocimiento experto de AQuAS.

¿Cuáles son los motivos que darías a un centro para apostar por esta área?

Considero que conocer los resultados de lo que hacemos es básico para nuestras organizaciones para saber el valor que tiene, lo que nos aporta, si debemos seguir haciéndolo, si lo podemos aplicar a otros ámbitos de servicio, si lo hemos de olvidar y cambiar por otras prácticas o si lo podemos mejorar.

Entrevista elaborada por Clàudia Pardo (@Claudiia_Pardo), Induct (@InductES).

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Innova y Evalua: cómo incorporar la evaluación en la innovación

22 Feb
Dolors Benítez

Incorporar la cultura de la evaluación a las iniciativas innovadoras ha sido el punto de partida y el reto desde donde el Observatorio de Innovación en Gestión de la Sanidad en Cataluña (OIGS) ha puesto en marcha la primera edición del taller formativo Innova i Avalua (Innova y Evalua) programa para formar “Agentes del Cambio” con la mirada puesta en la evaluación y en la innovación.

¿Qué contenidos han formado parte de esta actividad?

  • Qué es la innovación, qué es la evaluación y cuál es el proceso de evaluación del OIGS
  • Gestión del cambio para dar herramientas para fomentar la evaluación
  • Una sesión práctica de evaluación
  • Conceptualización de una propuesta para implementar la evaluación de una iniciativa innovadora

Desde la Agencia de Calidad y Evaluación Sanitarias de Cataluña (AQuAS) y a través de la Comunidad de Innovación del OIGS, se impulsa un proceso de evaluación que permite medir la calidad metodológica de las prácticas innovadoras en el marco del sistema sanitario público de Cataluña, ofreciendo a los profesionales de la salud y a las organizaciones la posibilidad de optar a la certificación de las experiencias como un extra de calidad.

Este taller ha permitido poner en contacto expertos en innovación con expertos en evaluación y compartir conocimiento juntos para mejorar la calidad de la evaluación de la innovación.

Esta actividad formativa ha sido acreditada por el Consejo Catalán de Formación Continuada de las Profesiones Sanitarias con 2,0 créditos.

El objetivo principal ha sido formar y facilitar las herramientas necesarias para poder desarrollar de forma adecuada la evaluación y la innovación en los centros sanitarios.

Por un lado, Cari Almazán, Cristina Colls, Núria Radó, Dolores Ruiz-Muñoz y Maite Solans, expertas de AQuAS en diferentes disciplinas, participaron trabajando con los profesionales y aproximando sus conocimientos y recomendaciones desde el punto de vista de la evaluación.

Por otro lado, Dani Bernard, Ignasi Clos, Xavi Olba y Clàudia Pardo, de Induct, aportaron su conocimiento experto en el campo de la innovación usando dinámicas y técnicas como user journey map  y cubbing.

Cubbing

Con la intención de potenciar el número de iniciativas de innovación certificadas (como decíamos, según criterios de calidad metodológica), y también dar a conocer el Observatorio como herramienta de apoyo a la evaluación en el conjunto del sistema de salut catalán, AQuAS realiza el acompañamiento, o mentoring, a todos aquellos profesionales que presenten las autoevaluaciones de sus experiencias pero que no alcancen la calidad metodológica necesaria para su certificación.

Actualmente el OIGS se ha convertido en un punto de referencia dentro del sistema, que día a día, da valor al esfuerzo de las organizaciones compartiendo y difundiendo sus experiencias innovadoras y promoviendo la evaluación de la innovación.

Post elaborado por Dolors Benítez.

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La información médica en la prensa y la relación médico-enfermo

15 Feb
Gaietà Permanyer

Durante años me ha parecido que no tenía una idea clara de cómo tenía que ser la divulgación, en la prensa diaria, del complejo mundo de la medicina y la sanidad, tanto de la ciencia que la fundamenta como de la problemática y dilemas de su aplicación en la práctica.

He rechazado, con raras excepciones, los ofrecimientos que he recibido de escribir textos sobre estas materias en diarios o libros de ámbito no profesional: no he visto demasiado claro cómo se debían transmitir estos conocimientos al gran público. Mirando retrospectivamente de forma crítica estos reparos míos, pienso que han guardado relación con el paternalismo inherente a la formación médica de los profesionales de mi generación: el miedo a una interpretación incorrecta y a conclusiones aberrantes de los datos divulgados por parte de un público poco conocedor de sus fundamentos teóricos y sutilezas, sólo asequibles con una formación profesional. Ciertamente, la experiencia me ha mostrado que estos reparos no carecían de fundamento.

Pero, al mismo tiempo, he presenciado el predominio creciente que actualmente se reconoce a la autonomía del ciudadano y a su derecho de tomar “decisiones informadas“. Esta postura, que ha llevado a definir el siglo XXI como “el siglo de los pacientes”, reconoce su derecho a conocer los datos profesionales para tomar decisiones autónomas correctas; tiene un fundamento innegable, pero si se quiere evitar que conduzca a una proliferación de datos distorsionados exige una notable preparación y una ausencia de intereses espurios por parte de los informadores. Idealmente, éstos deberían contribuir al “alfabetismo sanitario” de una forma equilibrada, objetiva y poco emocional.

La tensión entre estas dos concepciones de la información médica es paralela a la que existe entre dos visiones extremas de la relación médico-enfermo: la paternalista clásica (“el médico sabe mejor que nadie qué le conviene al enfermo y éste ha de aceptar sus decisiones”) y la propia del “consumidor informado” con decisiones autónomas. El extremo de ésta corresponde  a una ”inminente revolución” en la que sería el paciente, ampliamente informado (básicamente  por la difusión de refinamientos informáticos), quien tomaría las decisiones más pertinentes para él.

Personalmente, com tanto otros, prefiero una orientación más equilibrada: los que se han denominado modelos “interpretativo” y “deliberativo” de la relación médico-enfermo en los que la experiencia y conocimiento del primero interactuan con el segundo respetando su autonomía.

Creo que este dilema es paralelo al de la información médica en la prensa diaria: por un lado, la exigencia social de informar al ciudadano de los avances en curso para que conozca sus opciones u oportunidades como “consumidor informado”; por otro lado, la tentación de alimentar las emociones (triunfalismo o miedo) del lector poco preparado ofreciéndole una información poco crítica, poco rigurosa o insuficiente, con el riesgo de interpretación sesgada, distorsionada o desmedida. El imaginario más o menos irreal que pueden tener algunos informadores sobre los problemas médicos y sanitarios (común, ay, en muchos profesionales) se puede transmitir así directamente al ciudadano y a sus emociones y anhelos.

En el caso de las noticias sobre innovaciones médicas, me gustaría que el ciudadano conociera qué esperanzas despiertan las novedades, ahora quizás a su alcance, y la magnitud o relevancia del problema que pueden aliviar o resolver. Y que fuera con lenguaje riguroso y prudente, de forma que también llegara a formarse una opinión de la solidez o provisionalidad de la innovación, de sus incertidumbres y limitaciones: no sólo los beneficios que le puede reportar sinó también sus efectos indeseables, incómodos o nocivos, y si son muy frecuentes o probables. Dicho en otros términos, me gustaría que esta información no tuviera por objetivo primordial ilusionar o atemorizar al lector, o darle a entender con un tono triunfal que el maravilloso mundo de la ciencia la guerra contra la enfermedad ha alcanzado una nueva victoria, especialmente en manos de investigadores locales.

Recientemente he participado en un análisis sobre las noticias de la prensa diaria publicadas en Cataluña sobre innovaciones médicas.

Aunque en este análisis se han encontrado noticias bien documentadas y descritas con suficiente detalle, que podrían conducir a una información equilibrada del lector, en muchas otras la información era parcial o poco rigurosa y sin datos relativos a los aspectos cuestionables de la innovación o a sus riesgos. El resultado era un mensaje sesgado que a menudo tendía a inducir optimismo en el lector más que educarlo en el conocimiento de los pros y contras de las innovaciones médicas.

Me complacería que, en unos tiempos en los que se reclama la autonomía del usuario bien informado, la cultura sanitaria y la actitud de los medios de comunicación no equivalga a una relación médico-enfermo paternalista. Seguro que, en este sentido, aún hay trabajo por hacer.

Entrada elaborada por Gaietà Permanyer Miralda, médico emérito. Unidad de Epidemiología. Servicio de Cardiología. Hospital Vall d’Hebron de Barcelona.

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¿Qué hacemos con las prácticas médicas de poco valor?

8 Feb
Cari Almazán

El proyecto Essencial tiene por objetivo mejorar la calidad de la atención sanitaria mediante la aportación de evidencia a los profesionales que les resulte útil para tomar decisiones informadas en su día a día.

La particularidad de este proyecto es que ésto se realiza identificando prácticas de poco valor habituales en el sistema de salud y con una estrategia para conseguir evitar estas prácticas.

Cari Almazán, responsable de este proyecto, responde preguntas en la siguiente entrevista.

¿Qué es el proyecto Essencial?

Cari: Se trata de un proyecto del Departamento de Salud de Cataluña liderado desde la Agencia de Calidad y Evaluación Sanitarias de Cataluña (AQuAS), en el que participan investigadores de AQuAS, profesionales de la salud, sociedades científicas y el Consejo Consultivo de Pacientes. Cada uno, desde su rol, trabaja con un objetivo claro: mejorar la calidad de la atención sanitaria a partir de una estrategia muy concreta de identificar prácticas de poco valor y facilitar información a los profesionales para ayudarles a dejar de hacer todo aquello que no aporta un beneficio en salud al paciente.

¿Qué es una práctica de poco valor?

Cari: En la práctica médica habitual hay rutinas que se sabe que no aportan ningún beneficio al paciente y resulta complejo entender por qué suceden, pero aún es más complejo tratar de evitarlas. Seguramente hay resistencias al cambio y tenemos mucho trabajo por hacer explicando este proyecto.

¿Cómo funciona el proyecto Essencial?

Cari: Funcionamos a diferentes niveles y tratamos de ser sistemáticos y transparentes. Ésto implica un recorrido de trabajo que incluye: identificar prácticas de poco valor, encontrar el conocimiento (la evidencia), comunicar e implementar.

Si una rutina no aporta ningún beneficio, ¿por qué se hace?

Cari: Justamente preguntamos ésto a los profesionales de atención primaria, entre muchas otras cosas. Destaca aquello de “porque siempre se ha hecho así” o “porque lo pide el paciente”. Existe una cierta tendencia -yo diría que humana- de querernos sentir útiles. Tanto el profesional como el paciente se sienten mejor pero a veces hay evidencia que indica que este “sentirse mejor” no va acompañado de un beneficio para el paciente. Ésto se tiene que explicar muy bien.

¿Qué rol tiene el proyecto Essencial en el día a día de un profesional de salud y de un potencial paciente?

Cari: Hay muchos proyectos alineados con esta iniciativa para mejorar la calidad de la atención sanitaria. En este contexto, el proyecto Essencial se situa como una herramienta del sistema de salud para ayudar a la toma de decisiones del profesional de la salud. El proyecto Essencial quiere ser útil, de esta forma, al sistema de salud y a los profesionales. Además, para un potencial paciente, conocer este proyecto también puede contribuir a entender por qué un profesional de la salud no recomiende una determinada prueba diagnóstica o tratamiento.

No me queda claro si el proyecto está dirigido a profesionales o a ciudadanía

Cari: El proyecto Essencial va dirigido a toda la población. Por un lado, a los profesionales para que dispongan de esta herramienta pero también a la ciudadanía. ¿Por qué no? Otra cosa es que los ciudadanos quieran esta información.

Los ciudadanos encuentran interesante disponer de toda esta información?

Cari: No lo sabemos, deberíamos preguntarlo. Conocemos experiencias en las que no queda claro que la información que se facilita sea la información que la ciudadanía quiere pero desde AQuAS creemos que es un ejercicio de responsabilidad compartir conocimiento y metodología.

¿Quién elige las recomendaciones?

Cari: Se eligen conjuntamente con la implicación de las diferentes sociedades científicas. Ahora mismo esta en marcha un proceso participativo para priorizar prácticas clínicas de poco valor en el marco de la III Jornada de Atención a la Salud Sexual y Reproductiva. En la jornada del proyecto Essencial del año pasado se realizó una priorización de temas para las recomendaciones a partir de la participación de los profesionales que asistieron a la jornada. La idea es que sean los profesionales los que puedan identificar cuándo y dónde tienen lugar prácticas de este tipo.

¿Quién elabora los contenidos del proyecto Essencial?

Cari: Los contenidos que acompañan cada recomendación son el resultado de la participación de muchos profesionales expertos en diferentes disciplinas. Hay una validación posterior de estos contenidos. Por lo que refiere a los vídeos, los elaboran profesionales de AQuAS y profesionales de la salud que explican en primera persona de una forma divulgativa la idea principal de cada recomendación.

¿Qué destacarías del proyecto Essencial?

Cari: Ofrecemos de forma sistemática cada recomendación, el trabajo colaborativo con con profesionales sanitarios, bibliografía y fichas para pacientes, tema sobre el cual profundizaremos próximamente desde aquí. Quizás, lo que destacaría más es el hecho que todo esto forma parte de un compromiso para acercar la cultura de evaluación y la cultura del Choosing Wisely a todos los niveles: ciudadanía, profesionales y sistema de salud.

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