Altmétricas: métricas complementarias centradas en el artículo

19 Abr
Ernest Abadal

El sistema tradicional de evaluación de la calidad de una publicación científica (un artículo de revista, por ejemplo) se ha basado, fundamentalmente, en el recuento de las citas que ha generado. Fue Eugene Garfield (1925-2017), en un artículo publicado en Science (1955), quien propuso los índices de citas como un sistema que serviría a los autores para encontrar artículos de una temática. Fue, sin duda, una gran innovación. Posteriormente, con la creación del Institut for Scientific Information (actual Web of Science) y los Journal Citation Reports este sistema cogío mucho relieve y se orientó hacia la evaluación de las revistas ya que servía a los autores para decidir en qué revista publicar (a partir del factor de impacto que se calculaba para cada una de ellas). Ha sido un sistema criticado desde las humanidades y las ciencias sociales, además de por el hecho que no se centra en el artículo sinó que da el valor de referencia a la revista donde se publica (y da por hecho que un artículo tiene que “heredar” el factor de impacto de la revista).

A partir de 2010 se empieza a hablar de las altmétricas, un conjunto de indicadores (como el número de comparticiones, de redifusiones de un artículo, los comentarios que ha generado, las menciones (likes), etc.) que miden la presencia de una publicación en redes sociales y académicas y que complementan de forma notable los índices de citas. Las altmétricas, por otro lado, valoran el eco a nivel del artículo y no de una revista en su conjunto (como hace el factor de impacto, por ejemplo).

Actualmente son varios los editores científicos que han incorporado esta información. Uno de los primeros ejemplos fue la revista PLOS, y luego la siguieron Nature y otras. También se ha extendido su uso en bases de datos (p.e. Scopus) y en redes académicas (p.e. ResearchGate). Los datos altmétricos que acompañan un artículo suelen tener los apartados que aparecen en las figuras 1 y 2, a pesar que pueda haber pequeñas diferencias en función del programa que se haya utilizado (ImpactStory, PLUM, Article Level Metrics, altmetrics.com, etc.).

Figura 1. Ejemplo de altmétricas de un artículo en PLOS

De este modo, vemos que se incluyen no sólo las estadísticas de presencia en redes sociales (menciones, blogs, etc.) sinó que también constan los datos de uso (visualizaciones y descargas) y también las citas que ha tenido el artículo (en Scopus, CrossRef, PubMed, GoogleScholar, etc.). Se trata de una información cuantitativa muy completa tanto para el lector como para el autor de un artículo.

Figura 2. Ejemplo de altmétricas de un artículo en Nature

En el caso de Nature (figura 2) se muestra también una representación gráfica en forma de rosco en la que cada color es un tipo de canal (twitter, blogs, facebook, wikipedia, etc.), se ofrece una contextualización porcentual en relación a artículos de una antigüedad similar y también se indica cuál es la presencia concreta en medios de comunicación generales (“news articles”) y blogs científicos.

Hagamos una valoración rápida de las altmétricas. Como principales puntos fuertes hay que destacar que miden el impacto de las publicaciones más allá de los ámbitos académicos en sentido estricto, que se pueden aplicar a todo tipo de documentos (sea artículo, libro o tesis doctoral), que los resultados son inmediatos (no hace falta esperar el valor anual del factor de impacto) y que se centran en el artículo (y no en la revista).

En cuanto a los puntos débiles, hay que decir que los indicadores deben recogerse de una forma muy rápida (son muy volátiles), que los indicadores son difíciles de comparar entre si (¿qué vale más, un retweet o un “me gusta”?), que hay muchas dificultades en la normalización y homegeneidad en la recogida de datos (hecho que no ocurre en el caso de las citas) y que normalmente diferentes herramientas de medida ofrecen resultados diferentes (p.e. ImpactStory o Altmetrics).

Las altmétricas, en definitiva, ayudan a medir el impacto de una publicación en concreto en las redes sociales. Es por este motivo que más que métricas alternativas, tenemos que calificarlas como métricas complementarias. Respecto al tradicional factor de impacto –que se aplica en una revista— las altmétricas centran su foco en el artículo y esto es una innovación importante. Aunque tengan algunos puntos débiles, están en fase de consolidación y tendrán recorrido.

Desde el punto de vista del investigador, está claro que actualmente no es suficiente con publicar un artículo en una revista, sinó que hay que implicarse a fondo en su difusión en las redes sociales (en especial, Twitter, blogs, etc.) y también en las redes académicas (Researchgate, Mendeley, etc.) para dar visibilidad a los contendios publicados. En este nuevo escenario, las altmétricas son fundamentales porque tienen la capacidad de medir este impacto en las redes y ofrecer a los autores (y también a los lectores) una visión general sobre la difusión de sus publicaciones.

Entrada elaborada por Ernest Abadal, facultad de Biblioteconomía y Documentación de la Universidad de Barcelona.

Evaluación: Back to the Basics

22 Sep

La cultura evaluativa de AQuAS viene de lejos y la compartimos en redes estatales como REDETS e internacionales como INAHTA, HTAi y EUnetHTA. Esta evaluación hace referencia a la evaluación de tecnologías sanitarias (esto incluye la evaluación de productos sanitarios, medicamentos, programas, modelos organizativos en el ámbito de la salud y un largo etcétera que puede a su vez incluir la evaluación de cribados, tests diagnósticos e eHealth, entro otros) y  también la evaluación de la calidad de la atención asistencial.

La metodología que se usa es robusta y genera debate aún actualmente y es positivo que sea así porque este debate implica un cuestionamiento constante sobre qué hacemos y cómo lo hacemos. Cuando aparecen nuevas tecnologías, nuevas necesidades, nuevas realidades, se requieren también nuevas metodologías evaluativas o su adaptación.

“Evaluar para mejorar” es la idea básica de la evaluación pero … ¿de qué hablamos exacatamente cuando hablamos de evaluación?

No existe una respuesta simple para esta cuestión.

En este post de Mireia Espallargues, Noemí Robles y Laia Domingo hay una buena definición sobre indicadores para la evaluación clínica y de la calidad asistencial.

“Un indicador es un instrumento de medida que se utiliza para evaluar o medir aspectos concretos de la calidad de la atención a través de diversas estrategias de análisis”

En este otro post de las mismas autoras hay un ejemplo de evaluación de programas de cronicidad.

“Los resultados obtenidos de la implementación de los indicadores permitirá a los profesionales disponer de unos criterios objetivos sobre la calidad de sus intervenciones, facilitando la identificación de las fortalezas de los programas de atención a la cronicidad, y también de las áreas de mejora”

En esta línea de evaluación de la cronicidad, puede ser muy útil la aplicación de herramientas para medir multimorbilidad, tal como se puede leer en este post de Emili Vela.

“La presencia multimorbilidad está asociada a una mayor utilización de recursos asistenciales (sanitarios y sociales) y a una peor calidad de vida. En este contexto, se hace necesario medir la multimorbilidad para poder de este modo determinar su impacto en el sistema sanitario”

Otra línea de trabajo muy relacionada con evaluación la encontramos en este post de Miquel Pons, Daniel Chaverri y Luis Lobo sobre prótesis de cadera. Se trata de un estudio que muestra de forma muy clara la utilidad de los registros para la evaluación de tecnologías sanitarias.

“En el contexto actual de innovaciones y avances tecnológicos contínuos y ante una gran presión por parte de los fabricantes, el abanico de prótesis a disposición de los cirujanos ortopédicos es cada vez más grande. Esta situación hace necesario que las prótesis que se utilicen presenten evidencia científica basada en estudios clínicos o bien en datos de registros de artroplastias”

Las iniciativas que estudian la variabilidad en la práctica médica tienen un fuerte componente evaluativo también. Para introducirnos en esta cuestión, Enrique Bernal Delgado y Sandra García Armesto publicaron un post sobre cómo se trata  y cómo ha evolucionado esta cuestión a nivel internacional.

“Las experiencias más significativas se han desarrollado en contextos con una profunda cultura evaluativa y en sistemas donde la elección de aseguradoras y competencia entre proveedores constituye una de sus características fundamentales”

Desde AQuAS, Laura Muñoz presentaba en este otro post dos líneas de trabajo muy potentes: el estudio de la variabilidad en el contexto catalán y la presentación dinámica de estos resultados, una novedad absoluta por lo que a visualización de datos se refiere.

Elementos tecnológicos nuevos implican -para la evaluación- un reto intelectual y un reto por el alcance o volumen de las intervenciones a evaluar. Es reciente la publicación de un marco conceptual de evaluación de mHealth publicado en una revista con un alto factor de impacto, situada en el primer cuartil del Journal Citation Reports.

Los conceptos de eficacia, efectividad, seguridad, eficiencia e impacto organizativo, ético y social son las grandes dimensiones del marco teórico de la evaluación de tecnologías sanitarias y aquí se añade la necesidad de incorporar metodologías de otros campos y el esfuerzo constante para adaptarse a una realidad siempre cambiante.

Para acabar, insistimos en la importancia de la metodología, no como algo estático sinó como un elemento al servicio de la investigación de mejor calidad.

Para seguir avanzando en la evaluación, back to the basics también.

Entrada elaborada por Marta Millaret (@MartaMillaret)

Los grupos de morbilidad ajustados: un nuevo agrupador de morbilidad poblacional

2 Feb
Foto Emili Vela
Emili Vela

En la actualidad, las patologías crónicas se han convertido en un reto para los sistemas sanitarios de los países desarrollados. La mayoría de pacientes que utilizan los servicios sanitarios presentan multimorbilidad y ésta aumenta con la edad. La presencia de multimorbilidad está asociada a una mayor utilización de recursos asistenciales (tanto sanitarios como sociales) y a una peor calidad de vida.

En este contexto, se hace necesario medir la multimorbilidad para poder determinar su impacto. Hay dos grandes grupos de medidas: por un lado el simple conteo de patologías (habitualmente crónicas) de cada sujeto y, por otro lado, índices que proporcionan la carga de morbilidad de los individuos a partir de la jerarquización de las patologías otorgando un peso diferencial a cada una de ellas a partir de criterios clínicos proporcionados por grupos de expertos y/o de análisis estadísticos basados ​​en la mortalidad o en la utilización de servicios sanitarios.

En este último grupo se incluyen los Grupos de Morbilidad Ajustados (GMA), la única de estas herramientas desarrollada en Europa sobre la base de un sistema sanitario público, de carácter universal y eminentemente gratuito.

Los grupos de morbilidad ajustados

Las características y el funcionamiento de los GMA se pueden encontrar detallados en este artículo. A modo de resumen, podemos mencionar que los GMA han sido validados estadísticamente analizando su capacidad explicativa predictiva. En esta validación, los GMA han presentado mejores resultados que otras herramientas en la mayoría de indicadores estudiados, incluidos los relativos a la atención social y sanitaria.

Concordancia y utilidad sistema estratificación

También han sido validados clínicamente por médicos de atención primaria, tanto en Cataluña como en la Comunidad Madrid. Los principales resultados de estas validaciones son que los GMA muestran una buena clasificación de los pacientes en función de su riesgo, que esta buena clasificiación se incrementa con la complejidad del paciente, la preferencia de los clínicos para esta herramienta respecto de otros agrupadores de morbilidad y, por último, que es una herramienta útil para la asignación del nivel de intervención adecuado a las necesidades de los pacientes.

Los GMA han sido desarrollados a partir del año 2012, en el marco de un convenio de colaboración entre el  CatSalut y el Instituto Catalán de la Salud. Posteriormente, han sido implementados, a nivel estatal, en 13 comunidades autónomas gracias a un convenio entre el CatSalut y el Ministerio de Sanidad. Una vez realizadas estas implementaciones en 2015, se han agrupado unos 38 millones de habitantes de la población española. El objetivo último de este convenio es el desarrollo conjunto de una herramienta de estratificación de la población que pueda ser aplicable a la totalidad del Sistema Nacional de Salud, mediante la adaptación de los GMA.

Proposals enhanced health risk

También hay que destacar que los GMA se están utilizando en  diferentes proyectos europeos relativos a la estratificación y la integración de la asistencia sanitaria y social.

En resumen, podemos afirmar que los GMA son un nuevo agrupador de morbilidad que presenta unos resultados -al menos- comparables a los que proporcionan otros agrupadores en el mercado. Por otra parte, al haber sido desarrollados a partir de la información de nuestro sistema sanitario (universal y eminentemente gratuito), es posible la adaptación a nuevos requerimientos o estrategias de nuestras organizaciones pero también a otros sistemas sanitarios o a otros ámbitos o poblaciones específicas. Muestra de esto último es el hecho que conjuntamente con el Plan Director de Salud Mental y Adicciones del Departamento de Salud, en estos momentos, estamos en una fase muy avanzada en el desarrollo de un agrupador específico para los pacientes con problemas de salud mental y adicciones.

Entrada elaborada por David Monterde (Oficina de Estadística. Sistemas de Información. Instituto Catalán de la Salud), Emili Vela (Área de Atención Sanitaria. Servicio Catalán de la Salud) y Montse Clèries (Área de Atención Sanitaria. Servicio Catalán de la Salud).

El sistema sanitario “perfecto”

20 Oct
JoanMVPons
Joan MV Pons

Mark Britnell es un experto internacional en sistemas sanitarios que ha tenido varios cargos de responsabilidad en el NHS y que actualmente realiza tareas de consultoría para distintos países. Con toda esta experiencia, en 2015 ha escrito un libro de título tan inspirador como En la búsqueda del sistema sanitario perfecto (1). En él examina los dilemas a los que se enfrentan los gobiernos, esos desafíos globales como las transiciones demográficas, epidemiológicas, tecnológicas y económicas, y los que son más específicos de cada país.

Una parte importante del libro, más de la mitad, se dedica a examinar países concretos agrupados por continentes: la zona asiática incluida Australia (con grandes países desde Japón, China y la India a pequeños enclaves bastante poblados como Singapur y Hong Kong), África y Oriente Medio (solo tres ejemplos bastante distintos como Qatar, Israel y Sudáfrica), Europa (desde Rusia hasta Portugal pasando por los nórdicos, los alemanes, italianos, franceses e ingleses) y las Américas (del norte como Canadá, EE. UU. y México y del sur como Brasil). Es una lástima, sin embargo, que de la península ibérica solamente habla de los vecinos occidentales (los orientales, pero dando toda la vuelta).

Su conocimiento, sin duda, es de primera mano, dadas las conferencias y consultorías que ha hecho por todo el mundo. A menudo, como dice, le preguntan: ¿qué país tiene el mejor sistema sanitario? Desde el informe de la OMS del año 2000, Health systems: improving performance (2), se han publicado, con metodologías y resultados diferentes, distintos rankings de países según la valoración que se da a su sistema sanitario. La siguiente tabla lo ejemplifica.

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Hoy en día proliferan los rankings, y así puede verse por las universidades y centros o instituciones de investigación. Los indicadores pueden ser diversos, pero parece ser que siempre es posible encontrar el ranking que más le favorece a uno. Las universidades públicas catalanas son un buen ejemplo de ello, puesto que cada una hace publicidad de su posición -que nunca es de excelencia en comparación con otras universidades no necesariamente anglosajonas-  en el ranking que más las destaca respecto al resto de universidades del país.

Britnell, volviendo a lo nuestro, después de tantos rankings, conferencias y asesorías, también hace su propuesta de cuál podría ser el mejor sistema sanitario tomando de los distintos países lo mejor que tienen. Si el mundo pudiera tener un sistema sanitario perfecto, debería tener las siguientes características:

–    Los valores y la atención sanitaria universal (Reino Unido)
–    La atención primaria (Israel)
–    Los servicios comunitarios (Brasil)
–    La salud mental y del bienestar (Australia)
–    La promoción de la salud (países escandinavos)
–    El empoderamiento de pacientes y comunidades  (algunos países africanos)
–    La investigación y el desarrollo (de los Estados Unidos)
–    La innovación y formas nuevas de trabajar (la India)
–    Las tecnologías de la información y la comunicación (Singapur)
–    La capacidad de elección (Francia)
–    El financiamiento (Suiza)
–    La atención a la ancianidad (Japón)

Referencias

(1) Britnell M. In Search of the Perfect Health System. London (United Kingdom): Palgrave Macmillan Education; 2015.

(2) The World Health Report 2000. Health systems: improving performance. Geneva (Switzerland): World Health Organization (WHO); 2000.

(3) Where do you get the most for your health care dollar?. Bloomberg Visual Data; 2014.

(4) Davis K, Stremikis K, Squires D, Schoen C. 2014 Update. Mirror, mirror on the wall. How the performance of the U.S. Health Care System Compares Internationally. New York, NY (US): The Commonwealth Fund; 2014.

(5) Health outcomes and cost: A 166-country comparison. Intelligence Unit. The Economist; 2014.

Entrada elaborada por Joan MV Pons.

 

El proyecto Essencial en el Preventing Overdiagnosis

23 Sep

podc2016-aquas-teamAQuAS -la Agència de Qualitat i Avaluació Sanitàries de Catalunya- se ha implicado desde hace meses en el congreso internacional Preventing Overdiagnosis celebrado en Barcelona esta semana. Muchos profesionales han trabajado en la organización del evento y en la presentación de comunicaciones y pósters, la actividad propia de un evento de estas características.

El proyecto Essencial está centrado en identificar prácticas clínicas que no aportan valor clínico al paciente y establecer recomendaciones para evitarlas. Se trata de un proyecto innovador, ambicioso y complejo iniciado hace tres años, presente en el congreso Preventing Overdiagnosis con presentaciones que han querido reflexionar, especialmente, sobre la implementación de este proyecto.

podc2016-oscar-garciaOscar Garcia (@oscargg11) e Iris Lumillo (@iris_eivissa) del CASAP de Castelldefels han presentado un proyecto que tiene por objectivo reducir la prescripción mal indicada de benzodiazepinas para tratar el insomnio en mayores de 65 años y la de antidepresivos en episodios leves en adultos sin factores de riesgo adicionales en un equipo de atención primaria. Para hacerlo, se realizó un estudio antes-después con una intervención que incluía sesiones formativas con material docente, pautas de deprescripción y propuesta de tratamientos alternativos. Los buenos resultados de este proyecto hacen plantear, por un lado, el análisis a largo plazo y la previsión de sesiones de recordatorio y, por otro lado, la oportunidad de trasladar esta estrategia a otros niveles asistenciales e integrar a los pacientes de forma habitual en este tipo de estrategias.

podc2016-johanna-caroJohanna Caro (@jmcaro103) ha presentado un estudio realizado antes de la implementación del proyecto Essencial en atención primaria. A partir de una aproximación cualitativa se utilizaron grupos focales con el objetivo de identificar a la avanzada las posibles causas de las prácticas de poco valor. Se trabajó con las visiones y las perspectivas de profesionales de diferentes emplazamientos de Cataluña para promover un grupo variado por lo que refiere a género, lugar de trabajo y disciplina profesional, incluyendo profesionales de medicina de familia, pediatría y enfermería. A partir de este estudio sabemos que las causas de las prácticas de poco valor están relacionadas con diferentes factores como pueden ser las características personales del médico, las demandas del paciente, aspectos de la relación médico-paciente, la falta de tiempo, la descordinación entre primaria y hospitales o la presión de la industria farmacéutica y de los medios de comunicación.

podc2016-dimelza-osorioDimelza Osorio (@dimelzaosorio) del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona ha presentado una encuesta para conocer el grado de acuerdo de los médicos en relación con las recomendaciones del proyecto Essencial y con las recomendaciones de la iniciativa de Compromiso por la Calidad de las Sociedades Científicas del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. La encuesta estaba dirigida a saber si los médicos estaban de acuerdo, o no, con algunas de las recomendaciones, los motivos del posible desacuerdo, ver en qué porcentaje consideraban que cada recomendación se seguía en el hospital y si consideraban útil la recomendación. El reto de iniciativas como ésta es la de trabajar para generar mejores estrategias para reducir pruebas diagnósticas en situaciones que no aportan valor clínico.

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Otro trabajo presentado por Johanna Caro tenía por objectivo evaluar el impacto de las recomendaciones del proyecto Essencial implementadas en el ámbito de atención primaria. Se realizó un estudio antes-después y la intervención consistió en la identificación de líderes clínicos, selección de recomendaciones y seguimiento de los indicadores de la implementación de estas recomendaciones. Es pronto para hablar del impacto del proyecto y para atribuir los cambios que han podido tener lugar pero sí que está clara una de las ideas clave del proyecto: es necesario hacer llegar y reforzar la cultura del proyecto Essencial entre pacientes, profesionales y organizaciones.

podc2016-nuria-prat-roser-vallesRoser Vallès y Núria Prat (@NuriaPrat3) de la Direcció Atenció Primària Metropolitana Nord (ICS) han destacado el carácter multidisciplinar de la implementación del proyecto Essencial en atencion primaria a partir de un modelo de influencia para la gestión del cambio con líderes clínicos para fomentar la implementación del proyecto. En base a una selección de recomendaciones se evaluó el impacto de esta intervención para poder proponer acciones de mejora para el futuro. El tipo de estudio que se realizó es un estudio prospectivo evaluativo multicéntrico antes-después que incluyó la aplicación de un modelo de influencia para la gestión del cambio con la participación de líderes clínicos, estrategias de comunicación y monitorización de indicadores de seguimiento.

podc2016-sant-rafael-posterFinalmente, Anna Càrol Pérez Segarra, desde el Hospital de Sant Rafael ha presentado la importancia de una campaña de comunicación interna dirigida a implicar a los profesionales usando la Intranet del hospital y externa a través de la web del hospital dirigida a implicar a los pacientes en la implementación de las recomendaciones del proyecto Essencial. Los resultados de este trabajo se centran en la reducción de las radiaciones que han dejado de recibir los pacientes gracias a que el hospital ha dejado de practicar de forma rutinaria algunas pruebas, hecho que es de interés para los pacientes en términos de seguridad. Los resultados de este proyecto ponen de manifiesto la importancia de plantearse las diferentes acciones que se llevan a cabo para valorar aquello que aportan.

El elemento en común de todas estas líneas de trabajo presentadas es remarcar la importancia de tirar adelante un proyecto en equipo, incluir la evaluación del impacto del proyecto para poder de este modo diseñar las mejores estrategias e incluir en estas estrategias pacientes y decisores clínicos. Todo ésto sin olvidar que el objetivo del proyecto es mejorar la asistencia a los pacientes. Avanzar hacia una atención médica en la que cada vez hayan menos prácticas de poco valor y hacia una sociedad conocedora del concepto de “práctica de poco valor” es el reto con el que trabajan muchos profesionales actualmente. El beneficio que pueden obtener de todo ello los pacientes es lo que les mueve.

Delphi en tiempo real sobre cronicidad

2 Jun
Monguet JM 2015
Josep Maria Monguet

El método Delphi en Tiempo Real, que aplica las funcionalidades de Internet para hacer más flexible, eficiente y transparente el método Delphi, ha sido utilizado por la Agència de Qualitat i Avaluació Sanitàries de Catalunya (AQuAS) para identificar los indicadores para la evaluación de la atención a la cronicidad y para la gestión de las áreas de mejora en este campo.

¿Qué es el método Delphi? Pues una técnica de comunicación estructurada que se basa en un panel de expertos que responden a cuestionarios en dos o más rondas. Después de cada ronda, un facilitador proporciona un resumen de lo que dicen los expertos en la ronda anterior. Rondas sucesivas tienen por objeto llegar a un consenso sobre el tema tratado. El método Delphi se aplica para hacer previsiones sobre el futuro y en general para cualquier tema en el que no sea posible una aproximación científica. Cuando el método Delphi se aplica online (Real Time Delphi) las respuestas de los participantes se calculan de forma automática y es posible introducir de forma controlada muchas variantes del método.

Health Consensus

Para identificar los indicadores más adecuados se ha utilizado la aplicación Health Consensus, que facilita la participación de los profesionales mediante una metodología de consenso online desarrollada en Barcelona por la empresa Onsanity a partir de investigación realizada en la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC).

El trabajo se realizó a lo largo de los años 2013 y 2014, el primer prototipo del sistema se aplicó dos veces, primero en Cataluña, y en una segunda versión en el contexto de todo el sistema sanitario español. La aplicación Health Consensus para la selección de indicadores permitió recoger las aportaciones de más de 800 profesionales de la salud, incluyendo perfiles clínicos, de gestión y de planificación. Una lista inicial de 215 indicadores se fue reduciendo progresivamente mediante rondas sucesivas de consenso hasta quedar reducida a 18.

Más allá de permitir identificar los indicadores, la experiencia ha puesto de manifiesto varios aspectos que tienen interés como metodología de investigación y de innovación:

  1. Es posible poner en común el conocimiento tácito de un grupo bastante numeroso de profesionales, sumando experiencias y puntos de vista diversos.
  2. Los profesionales ponen de manifiesto su percepción de que las aportaciones que hacen representan un valor significativo en la construcción del modelo sometido a consenso.
  3. El sistema online es aceptado por los profesionales que expresan un alto nivel de satisfacción durante el proceso de participación.

La experiencia ha sido publicada: Monguet JM, Trejo A, Martí T, Espallargues M, Serra-Sutton V, Escarrabill J. Assessment of chronic health care through and Internet consensus tool. IGI Global; 2015.

Entrada elaborada por Josep Mª Monguet (@JM_Monguet), profesor de la UPC.