La evaluación mHealth en HIMSS Europe 2018: casos de éxito y nuevos retos

15 Jun
Elisa Poses Ferrer

El pasado 27, 28 y 29 de mayo, Sitges acogió el congreso anual de la Healthcare Information and Management Systems Society (HIMSS) Europe & Health 2.0, evento centrado en salud digital e innovación en telemedicina. El congreso recibió centenares de profesionales de todo el mundo que compartieron sus experiencias en mHealth y salud de la ciudadanía, atención integrada, estrategias de valor añadido, big data, analítica de datos y real world data.

El rasgo característico del congreso fue el enfoque de las actividades y presentaciones en la acción y participación de todos los stakeholders implicados en el sector salud y en el hecho de facilitar la creación de networking  estratégico, de investigación y de financiación de proyectos.

AQuAS tuvo una participación destacada con la ponencia de Toni Dedeu en la sesión “The ETC Map of Excellence” en el marco de la European Telemedicine Conference.

La adopción de las soluciones 2.0 entre los profesionales de la salud desde un punto de vista disruptivo también fue un debate potente que sigue vivo más allá del congreso. ¿Cómo implicar a los profesionales?

En el campo de la evaluación, la conferencia “Assessing Telemedicine Solutions” puso el foco en ejemplos de eHealth europeos en los que la evaluación de la tecnología fue una pieza clave en la implementación de estrategias digitales en salud.

Por un lado, representantes de la Odense University Hospital de Dinamarca explicaron una estrategia innovadora para reducir la estancia hospitalaria de recién nacidos prematuros y mejorar su aumento de peso y la experiencia familiar utilizando videoconferencias y soportes digitales de gestión de datos.

Por otro lado, la empresa Kaia Health presentó una aplicación móvil dirigida a personas con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), monitorizando tanto la adherencia a la medicación como el nivel de sedentarismo diario. Los factores de éxito más discutidos durante la sesión fueron la recogida de feedback continuo y sistemático de los pacientes, familiares y profesionales, y también la mejora contínua y cíclica de la tecnología.

Como retos, los conferenciantes resaltaron la evaluación del impato -económico y en salud- y el diseño de estrategias para asegurar el uso de las tecnologías y aplicaciones móviles por parte de los pacientes.

Esto confirma que cada vez más es necesario un marco de evaluación europeo en mHealth,  que más allá de la validación tecnológica y la certificación de calidad, proporcione un marco de evaluación del impacto y una hoja de ruta para mejorar la satisfacción de los usuarios.

AQuAS ha estado desarrollando un modelo teórico de evaluación en mHealth publicado en la revista JMIR mHealth and eHealth y actualmente está en una segunda fase que tiene como objetivo transformar este marco teórico en un modelo práctico.

Próximamente se llevara a cabo un ejercicio de consenso mediante la herramienta Health Consensus para acordar indicadores de evaluación y varios grupos focales para conocer la evaluación cualitativa de pacientes, profesionales y otras partes implicadas en las tecnologías eHealth.

Se estima que este marco de evaluación esté preparado para finales de año y pueda dar respuesta a las necesidades actuales de evaluación del impacto y satisfacción de usuarios de las nuevas tecnologías sanitarias.

El próximo congreso europeo de HiMSS, programado para el 17 y el 18 d’octubre de 2018 en Potsdam, Alemania, estará precisamente dedicaco a debatir el impacto social y económico de las tecnologías en salud.

El congreso anual (el equivalente al de Sitges que ha centrado este post) tendrá lugar el año que viene en Finlandia. Podeis apuntarlo en la agenda: Helsinki, 11-13 de junio de 2019, HIMSS Europe 2019 & Health 2.0 2019.

Entrada elaborada por Elisa Poses Ferrer.

Antisuperbugs: 3 millones de euros para innovación tecnológica en prevención de microorganismos resistentes a los antibióticos

31 May

El mercado sanitario es uno de los ámbitos con mayor impacto en el panorama público y privado español con un volumen de negocio de 71.000 millones de euros anuales. Es un mercado muy complejo donde las fórmulas que se utilizan para comprar tanto consumibles como fármacos y servicios depende de los propios centros, pero también de regulaciones locales de los proveedores, de las comunidades autónomas, de legislaciones estatales y comunitarias.

Esta complejidad crea no sólo la imposibilidad de las empresas para situar su producto o servicio a disposición de los compradores sino que muchas veces son los propios interesados en la compra los que ven que la incorporación de estos productos en su centro y al alcance de sus profesionales se transforma en una misión realmente imposible.

Y ésto es todavía más difícil cuando se pretenden incorporar nuevas tecnologías que cubran las necesidades reales de los profesionales.

En un panorama donde la inversión en investigación y desarrollo es de las más bajas de las últimas décadas disponer de un proyecto de compra pública precomercial subvencionado por la Unión Europea con 3 millones de euros es una gran oportunidad para las empresas que pueden ofrecer sus servicios de I+D para crear innovación que responda a necesidades reales de los profesionales.

Un proyecto de compra pública innovadora es un enfoque de innovación basado en la demanda, donde un grupo de compradores unen sus recursos para compartir el riesgo de un esfuerzo de I+D de la industria para crear soluciones a las necesidades actualmente no sastisfechas por el mercado. En el caso de nuestro proyecto, se trataría de una solución TIC orientada a la detección precoz de microorganismos resistentes a los antibióticos (superbugs) en un entorno de salud, proyecto Antisuperbugs coordinado por Jean Patrick Mathieu de la Agencia de Calidad y Evaluación Sanitarias de Cataluña (AQuAS).

Equipo Antisuperbugs (de izquierda a derecha): Kristina Fogel, Sara Bedin, Maren Geissler, Dag Ilver, Benian Ghebremedhin, Jean Patrick Mathieu, Enric Limon, Gonçalo de Carvalho, Gemma Cabré, Esther Arévalo

El consorcio coordinado por AQuAS, institución experta en la definición y ejecución de proyectos de compra pública de innovación en España, consiste en 6 autoridades contratantes (Instituto Catalán de OncologíaIDIBELL (ES), Hospital Mútua de Terrassa (ES), Sheffield Teaching Hospitals NHS Foundation Trust (UK), Helios Kliniken (DE), Universitaetsklinikum Aachen (DE) y Provincia Autónoma de Trento (IT)),  y dos instituciones expertas en sus ámbitos de investigación RISE ACREO (SE) y Sara Bedin (IT).

Enric Limón del Programa VINCat (Vigilancia de las infecciones) del CatSalut, investigador principal del proyecto, ve como una oportunidad de negocio para una empresa disponer de un detector de microorganismos resistentes a los antibióticos. Los mercados de Estados Unidos, Asia y la Unión Europea están explorando soluciones que les permitan disponer de un sistema de detección rápida que active los mecanismos de prevención. La resistencia de ciertos microorganismos a los antibióticos está creando una situación de alerta mundial sobre la cual ha llamado la atención la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) situando la previsión en más de 50 millones de muertos en los próximos años si no se toman las medidas adecuadas. Las empresas que ganen la licitación dispondrán no sólo de recursos económicos sino del apoyo de centenares de profesionales de seis instituciones europeas del más alto nivel en investigación y un mercado potencial en una primera fase de centenares de hospitales y centros de salud dispuestos a comprar una solución que ellos mismos han ayudado a crear.

Gonçalo de Carvalho, biólogo experto en resistencias antimicrobianas del Institut Català d’Oncologia, explica la necesidad que este proyecto contemple la possibilidad de crear nuevos módulos que aplicados sobre las mismas tecnologías permita incorporar nuevas detecciones, hecho que todavía hace más atractiva su compra por parte de las instituciones sanitarias al adecuarse a sus propias necesidades.

La licitación que se abrirá en los próximos meses a las empresas se incluye dentro de los programas de Compra pública Precomercial financiados por el marco de referencia H2020 de la Comisión Europea. Tota la información sobre el proyecto Antisuperbugs y las posibilidades de licitar están disponibles en el web del proyecto.

Las empresas interesadas pueden acceder al cuestionario de la consulta abierta del mercado.

También existe la opción para las empresas de ofrecer su disponibilidad para licitar en forma de consorcio.

 

Entrada elaborada por Jean Patrick Mathieu, Enric Limon y Gonçalo de Carvalho.

RITMOCORE: compra pública centrada en las personas

24 May
Marcel Olivé Elias

La necesidad de poner al paciente en el centro del modelo de atención está ampliamente reconocida y así se recoge en el Pla de Salut. Dar respuesta a esta necesidad es una mejora sustancial de los servicios e implica cambios en la forma que se prestan estos servicios y ésto es precisamente la innovación.

Así pues, lo que hay que hacer es preguntarnos qué instrumentos tenemos para incorporar la innovación en los servicios públicos y facilitar este cambio de modelo.

El proyecto RITMOCORE, coordinado por AQuAS, la Agencia de Calidad y Evaluación Sanitarias de Cataluña, es justamente una iniciativa que pretende incorporar innovación en la provisión de servicios a los pacientes que llevan o necesitan un marcapasos a través de la compra pública de innovación, a fin de lograr una atención de más calidad, más personalizada y en definitiva más valiosa para aquellos pacientes que llevan un marcapasos implantado.

La compra pública se ha revelado como una palanca de cambio para el modelo de provisión y organización de servicios de salud y de la relación con los proveedores, es por este motivo que AQuAS ha impulsado varias iniciativas a nivel catalán y europeo en este ámbito, como numerosos proyectos europeos o la reciente convocatoria del CatSalut para proyectos de CPI.

Hospitales catalanes (Hospital Universitari de Bellvitge, Mútua Terrassa y Hospital Sant Pau) y hospitales ingleses (Liverpool Heart and Chest Hospital i Countess of Chester Hospital) emprenden bajo el liderazgo clínico y administrativo de Sant Pau, y bajo la coordinación de AQuAS, una licitación conjunta que se publicará a finales de este 2018. Esta licitación permitirá contratar un servicio que haga efectivo el seguimiento remoto en todos los pacientes con marcapasos, que fomente su activación, que permita seleccionar aquellos dispositivos más adecuados en cada paciente, que facilite la coordinación entre niveles asistenciales y permita la gestión del cambio con las TIC que sean necesarias: todo un servicio integral en la línea de lo que reclama el Pla de Salut.

Este estimulante proyecto permite tratar de forma práctica cuestiones cruciales para la reorientación del modelo de atención y obliga a afrontar los condicionantes del marco regulador de la contratación pública, hacer contínuos ejercicios de evaluación de riesgos, pero sobre todo, el proyecto RITMOCORE obliga a gestionar la complexidad de entornos multidisciplinares (medicina, enfermería, contratación, finanzas, etc.) que representa una oportunidad muy enriquecedora y un reto a la vez.

La complejidad és indefectiblemente una fuente de innovación y dotarnos de instrumentos para explorar todo su potencial en beneficio de los servicios a las personas es nuestra responsabilidad. La sociedad, el entorno asistencial y la colaboración con el mundo privado son realidades altamente complejas y nos ofrecen contínuas oportunidades para generar, adoptar y extender la innovación.

Entrada elaborada por Marcel Olivé Elias.

¿La evaluación es todavía la asignatura pendiente de las apps de salud?

22 Mar
Marta Millaret

Recientemente se ha publicado un artículo en la revista JAMA donde se presenta el primer reloj inteligente aprobado por la FDA para predecir ataques de epilepsia. Se trata de Embrace, un dispositivo conectado que detecta convulsiones a partir del movimiento y las fluctuaciones eléctricas en la piel de la persona y envía una señal de alerta para poder generar atención médica.

El pasado mes de febrero, se celebró el Mobile  World Congress en Barcelona. Entre las diferentes actividades que se organizan alrededor de este congreso, destaca el 4 Years From Now (#4YFN18), la parte del Mobile que conecta empresas, inversores e instituciones para que colaboren en el desarrollo de diferentes ideas, modelos de negocio y soluciones tecnológicas.

Digital Health & Wellness Summit 2018, organizado por 4YFN Connecting Startups, el Mobile World Capital Barcelona y el Mobile World Congress en colaboración con ECHAlliance (European Connected Health Alliance), es el punto de encuentro de temas tecnológicos y de salud. Este año, entre otros, participaron Neil Gomes, Maria Salido y Elena Torrente.

Neil Gomes de la Thomas Jefferson University de los Estados Unidos destacó que uno de los retos de la mHealth es facilitar el feedback entre pacientes y profesionales de la salud.

Maria Salido, cofundadora y CEO de la app de salud SocialDiabetes, planteó elementos clave para el éxito de las apps de salud: regulación + industria + usuarios. Y muy especialmente destacó la importancia de los usuarios finales. Fue muy comentado aquí un artículo publicado en The Economist con un título provocativo:

Elena Torrente, Coordinadora de Salud Digital en DKV, comentó Digital Doctor, una app de salud que incopora un detector de síntomas y una herramienta para pedir cita médica. Destacó que en el perfil de usuario de la app hay más mujeres que hombres.

En general, hubo consenso sobre el hecho que antes del desarrollo de una app hay que hacer un análisis de identificación de necesidades. Es decir, el primer paso debería ser detectar necesidades del usuario y después, a partir de este mapeo de necesidades, sería el momento de desarrollar soluciones tecnológicas.

El contenido de todas las presentaciones está disponible y también los principales ideas destacadas aquí y aquí.

Aunque no era el tema principal de sus presentaciones, sí que en el debate posterior se planteó la necesidad y conveniencia de la evaluación. Actualmente, ya existen 320.000 apps de salud en el mercado. Pero… ¿Cómo se evaluan? ¿Quién lo hace? ¿Con qué criterios? ¿Podemos hablar ya de prescripción segura de apps de salud?

Cerramos el círculo con el marco conceptual de evaluación de mHealth publicado en la revista JMIR mHealth and uHealth (en el año 2016 en el primer cuartil en las categorías “Health Care Sciences & Services” y “Medical Informatics”, respectivamente, del Journal Citation Reports) con el que la Agencia de Calidad y Evaluación Sanitarias de Cataluña (AQuAS) aporta la cultura de la evaluación a esta realidad cotidiana donde nos encontramos. Cada vez hay más apps de salud y el debate sobre su evaluación sigue abierto.

Entrada elaborada por Marta Millaret (@MartaMillaret).

La experiencia de la evaluación de la innovación

1 Mar
Clàudia Pardo

Clàudia Pardo, consultora de innovación abierta en Induct realiza el acompañamiento de entidades del sector salud en la adaptación a las nuevas necesidades del futuro. Clàudia Pardo, junto con Dolors Benítez, lideraron la primera edición de la formación Innova i Avalua (Innova y Evalua) del Observatorio de Innovación en Gestión de la Sanidad en Cataluña (OIGS).

Es por esto que hoy presentamos una entrevista de Clàudia Pardo a Francesca Moya, médico especialista en reumatología, actualmente Directora de Procesos y Calidad del Ámbito del Servicio Asistencial de Mútua de Terrassa. Queremos compartir su experiencia con el OIGS en el contexto del taller Innova i Avalua porque pensamos que puede resultar útil para muchos otros profesionales.

Francesca Moya

¿Qué destacarías del OIGS por lo que se refiere a la evaluación de la innovación?

El Observatorio ha sido una palanca muy importante para introducir el concepto de innovación en microgestión y prácticas asistenciales entre los profesionales y las direcciones. Personalmente, el OIGS me ha ofrecido la metodología y el apoyo necesario para identificar posibles prácticas innovadoras e incorporar la evaluación en el proceso de desarrollo de los proyectos que los propios profesionales plantean. También me ha servido para conocer experiencias de otros centros, aprender de éstas y fomentar la relación con otros profesionales.

¿Por qué consideras que la evaluación de la innovación en las prácticas asistenciales es importante?

La única forma de objetivar una mejora clínica u organizativa puesta en práctica es evaluarla. Ésto hemos aprendido en este curso del OIGS. A veces el interés científico de los profesionales por la innovación, por incorporar nuevas prácticas o tecnologías para acercarnos a una mejor atención sanitaria puede implicar que se dirijan recursos a prácticas que no aportan valor y ésto puede tener un alto coste, no sólo económico, sinó de oportunidad y llevar a la no equidad del sistema.

¿Cómo surgió la necesidad de empezar a evaluar las buenas prácticas asistenciales que se realizan en vuestro centro?

La innovación en las prácticas asistenciales es necesaria para mejorarlas y su evaluación es imprescindible para objetivar la mejora. Diría que la necesidad de evaluar surgió de la curiosidad y de la necesidad de conocer si lo que estamos haciendo, las novedades que implementamos y los recursos de todo tipo que destinamos aportan algo relevante a nuestros clientes y a la organización. Pero también hay otro aspecto importante, y no menor, que nos motivó, se trata de dar visibilidad y compartir todo lo que hacemos y además reconocer el esfuerzo y la contribución de los profesionales que hacen posible la mejora del sistema de salud. El OIGS es una herramienta que trabaja para facilitar todo este proceso.

¿Qué consejo darías en el momento de incorporar la evaluación en la innovación?

En mi experiencia, creo que el primer elemento a plantear cuando quieres evaluar lo que se está haciendo es pensarlo desde el inicio de cualquiera de los proyectos a implementar. Me explico: uno de los problemas más importantes que he tenido personalmente en el momento de querer evaluar una práctica, experiencia o proyecto ha sido la falta de  datos necesarios, los problemas de diseño y el desconocimiento de la metodología adecuada. Por tanto, el consejo sería iniciar cualquier proyecto nuevo planificando qué es lo que queremos alcanzar y qué necesitaremos medir para saber si lo hemos conseguido. La metodología es básica en el terreno de la evaluación y se trata del conocimiento experto de AQuAS.

¿Cuáles son los motivos que darías a un centro para apostar por esta área?

Considero que conocer los resultados de lo que hacemos es básico para nuestras organizaciones para saber el valor que tiene, lo que nos aporta, si debemos seguir haciéndolo, si lo podemos aplicar a otros ámbitos de servicio, si lo hemos de olvidar y cambiar por otras prácticas o si lo podemos mejorar.

Entrevista elaborada por Clàudia Pardo (@Claudiia_Pardo), Induct (@InductES).

Innova y Evalua: cómo incorporar la evaluación en la innovación

22 Feb
Dolors Benítez

Incorporar la cultura de la evaluación a las iniciativas innovadoras ha sido el punto de partida y el reto desde donde el Observatorio de Innovación en Gestión de la Sanidad en Cataluña (OIGS) ha puesto en marcha la primera edición del taller formativo Innova i Avalua (Innova y Evalua) programa para formar “Agentes del Cambio” con la mirada puesta en la evaluación y en la innovación.

¿Qué contenidos han formado parte de esta actividad?

  • Qué es la innovación, qué es la evaluación y cuál es el proceso de evaluación del OIGS
  • Gestión del cambio para dar herramientas para fomentar la evaluación
  • Una sesión práctica de evaluación
  • Conceptualización de una propuesta para implementar la evaluación de una iniciativa innovadora

Desde la Agencia de Calidad y Evaluación Sanitarias de Cataluña (AQuAS) y a través de la Comunidad de Innovación del OIGS, se impulsa un proceso de evaluación que permite medir la calidad metodológica de las prácticas innovadoras en el marco del sistema sanitario público de Cataluña, ofreciendo a los profesionales de la salud y a las organizaciones la posibilidad de optar a la certificación de las experiencias como un extra de calidad.

Este taller ha permitido poner en contacto expertos en innovación con expertos en evaluación y compartir conocimiento juntos para mejorar la calidad de la evaluación de la innovación.

Esta actividad formativa ha sido acreditada por el Consejo Catalán de Formación Continuada de las Profesiones Sanitarias con 2,0 créditos.

El objetivo principal ha sido formar y facilitar las herramientas necesarias para poder desarrollar de forma adecuada la evaluación y la innovación en los centros sanitarios.

Por un lado, Cari Almazán, Cristina Colls, Núria Radó, Dolores Ruiz-Muñoz y Maite Solans, expertas de AQuAS en diferentes disciplinas, participaron trabajando con los profesionales y aproximando sus conocimientos y recomendaciones desde el punto de vista de la evaluación.

Por otro lado, Dani Bernard, Ignasi Clos, Xavi Olba y Clàudia Pardo, de Induct, aportaron su conocimiento experto en el campo de la innovación usando dinámicas y técnicas como user journey map  y cubbing.

Cubbing

Con la intención de potenciar el número de iniciativas de innovación certificadas (como decíamos, según criterios de calidad metodológica), y también dar a conocer el Observatorio como herramienta de apoyo a la evaluación en el conjunto del sistema de salut catalán, AQuAS realiza el acompañamiento, o mentoring, a todos aquellos profesionales que presenten las autoevaluaciones de sus experiencias pero que no alcancen la calidad metodológica necesaria para su certificación.

Actualmente el OIGS se ha convertido en un punto de referencia dentro del sistema, que día a día, da valor al esfuerzo de las organizaciones compartiendo y difundiendo sus experiencias innovadoras y promoviendo la evaluación de la innovación.

Post elaborado por Dolors Benítez.

La información médica en la prensa y la relación médico-enfermo

15 Feb
Gaietà Permanyer

Durante años me ha parecido que no tenía una idea clara de cómo tenía que ser la divulgación, en la prensa diaria, del complejo mundo de la medicina y la sanidad, tanto de la ciencia que la fundamenta como de la problemática y dilemas de su aplicación en la práctica.

He rechazado, con raras excepciones, los ofrecimientos que he recibido de escribir textos sobre estas materias en diarios o libros de ámbito no profesional: no he visto demasiado claro cómo se debían transmitir estos conocimientos al gran público. Mirando retrospectivamente de forma crítica estos reparos míos, pienso que han guardado relación con el paternalismo inherente a la formación médica de los profesionales de mi generación: el miedo a una interpretación incorrecta y a conclusiones aberrantes de los datos divulgados por parte de un público poco conocedor de sus fundamentos teóricos y sutilezas, sólo asequibles con una formación profesional. Ciertamente, la experiencia me ha mostrado que estos reparos no carecían de fundamento.

Pero, al mismo tiempo, he presenciado el predominio creciente que actualmente se reconoce a la autonomía del ciudadano y a su derecho de tomar “decisiones informadas“. Esta postura, que ha llevado a definir el siglo XXI como “el siglo de los pacientes”, reconoce su derecho a conocer los datos profesionales para tomar decisiones autónomas correctas; tiene un fundamento innegable, pero si se quiere evitar que conduzca a una proliferación de datos distorsionados exige una notable preparación y una ausencia de intereses espurios por parte de los informadores. Idealmente, éstos deberían contribuir al “alfabetismo sanitario” de una forma equilibrada, objetiva y poco emocional.

La tensión entre estas dos concepciones de la información médica es paralela a la que existe entre dos visiones extremas de la relación médico-enfermo: la paternalista clásica (“el médico sabe mejor que nadie qué le conviene al enfermo y éste ha de aceptar sus decisiones”) y la propia del “consumidor informado” con decisiones autónomas. El extremo de ésta corresponde  a una ”inminente revolución” en la que sería el paciente, ampliamente informado (básicamente  por la difusión de refinamientos informáticos), quien tomaría las decisiones más pertinentes para él.

Personalmente, com tanto otros, prefiero una orientación más equilibrada: los que se han denominado modelos “interpretativo” y “deliberativo” de la relación médico-enfermo en los que la experiencia y conocimiento del primero interactuan con el segundo respetando su autonomía.

Creo que este dilema es paralelo al de la información médica en la prensa diaria: por un lado, la exigencia social de informar al ciudadano de los avances en curso para que conozca sus opciones u oportunidades como “consumidor informado”; por otro lado, la tentación de alimentar las emociones (triunfalismo o miedo) del lector poco preparado ofreciéndole una información poco crítica, poco rigurosa o insuficiente, con el riesgo de interpretación sesgada, distorsionada o desmedida. El imaginario más o menos irreal que pueden tener algunos informadores sobre los problemas médicos y sanitarios (común, ay, en muchos profesionales) se puede transmitir así directamente al ciudadano y a sus emociones y anhelos.

En el caso de las noticias sobre innovaciones médicas, me gustaría que el ciudadano conociera qué esperanzas despiertan las novedades, ahora quizás a su alcance, y la magnitud o relevancia del problema que pueden aliviar o resolver. Y que fuera con lenguaje riguroso y prudente, de forma que también llegara a formarse una opinión de la solidez o provisionalidad de la innovación, de sus incertidumbres y limitaciones: no sólo los beneficios que le puede reportar sinó también sus efectos indeseables, incómodos o nocivos, y si son muy frecuentes o probables. Dicho en otros términos, me gustaría que esta información no tuviera por objetivo primordial ilusionar o atemorizar al lector, o darle a entender con un tono triunfal que el maravilloso mundo de la ciencia la guerra contra la enfermedad ha alcanzado una nueva victoria, especialmente en manos de investigadores locales.

Recientemente he participado en un análisis sobre las noticias de la prensa diaria publicadas en Cataluña sobre innovaciones médicas.

Aunque en este análisis se han encontrado noticias bien documentadas y descritas con suficiente detalle, que podrían conducir a una información equilibrada del lector, en muchas otras la información era parcial o poco rigurosa y sin datos relativos a los aspectos cuestionables de la innovación o a sus riesgos. El resultado era un mensaje sesgado que a menudo tendía a inducir optimismo en el lector más que educarlo en el conocimiento de los pros y contras de las innovaciones médicas.

Me complacería que, en unos tiempos en los que se reclama la autonomía del usuario bien informado, la cultura sanitaria y la actitud de los medios de comunicación no equivalga a una relación médico-enfermo paternalista. Seguro que, en este sentido, aún hay trabajo por hacer.

Entrada elaborada por Gaietà Permanyer Miralda, médico emérito. Unidad de Epidemiología. Servicio de Cardiología. Hospital Vall d’Hebron de Barcelona.

Paisaje de otoño: la investigación en Cataluña

30 Nov
Ramon Gomis

La investigación en Cataluña -o mejor dicho, el ambiente donde se mueven los investigadores- es frágil  y no es inmutable. Como el paisaje, la investigación es muy sensible a los cambios que en el entorno se producen y se debe estar atento a estos cambios para conseguir mantener el ambiente adecuado para los investigadores.

Hay que decir que, durante casi una década, la investigación -en especial, la biosanitaria- ha construido un cañamazo donde los mejores investigadores han desarrollado buenos proyectos. El liderazgo de algunos centros e institutos de investigación, hospitales y universidades ha realizado un explícito esfuerzo para que fuera así. Acciones como el programa ICREA, la Institució Catalana de Recerca i Estudis Avançats, han contribuido de forma muy eficiente a que estas instituciones hayan podido acoger investigadores nacionales e internacionales de la máxima valía, que han optado a proyectos que, cuando menos, han cambiado algunos paradigmas. Debemos estar atentos también a algunas acciones específicas que se han desarrollado recientemente, como el CAPRIS, el Consell Assessor en Política de Recerca i Innovació, y que habrá que evaluar en los próximos años, no sólo en cuanto al impacto bibliográfico, sinó también por lo que puede suponer en la mejora del sistema de salud, en campos tan específicos como la medicina de precisión, los big data y la analítica de datos, y la innovación en salud.

Pero las primaveras no son eternas, ni la plenitud del verano se mantiene si no llegan nuevas primaveras. Y para que ésto sea posible no es suficiente con vivir de las rentas de los momentos sublimes, se debe crecer. ¿Y cómo?

  1. Hay que incorporar, como hasta ahora, investigadores séniors, algunos foráneos. Es importante, pero no es suficiente. Debemos estimular la formación de jóvenes, bien financiados  y con garantías, que si son buenos tienen camino en la investigación. Ésto no lo hacemos, o lo hacemos con cuentagotas. Me refiero a proyectos potentes de phD/MD y otros de tenure track con evaluación posterior de la excelencia que permitan una carrera investigadora competitiva.
  2. Invertir en infraestructuras y tecnologías. Lo hicimos, pero es necesario persistir en hacerlo y de la forma más eficiente posible.
  3. Limitar la política de institutos y centros sólo a aquellos donde la masa crítica genere el ambiente para que los mejores proyectos sean posibles. Cerrar aquellos centros que no cumplan estos requisitos.
  4. Proponer grandes programas interdisciplinarios que favorezcan la investigación de frontera, abiertos a investigadores de instituciones diversas. Nos hacen falta.
  5. Hacer una política que estimule la inversión privada en investigación y transferencia, a la vez que se facilita la política de donaciones. Se ha iniciado este camino, hay fundaciones que han jugado un papel clave, CELLEX, La Caixa, entre otros, pero hay que ampliar y potenciar esta política. Los fondos públicos tienen un techo que hay que romper.
  6. Generar un laboratorio de ideas en investigación biomédica, que dibuje horizontes posibles.
  7. Evaluar la eficiencia de las OPI de las diferentes instituciones y rediseñarlas para una investigación de futuro, en especial para poder competir internacionalmente, en el European Council, en el NIH y en otros.

Son unas breves pinceladas, para un debate más amplio y posible. En cualquier caso, atención, el otoño ya ha empezado.

Entrada elaborada por Ramon Gomis, catedrático emérito de la Universidad de Barcelona e investigador emérito en el IDIBAPS (@idibaps)

PEGASO Fit For Future: salud conectada y estrategia a largo plazo

16 Nov
Elisa Puigdomènech

Desarrollar una plataforma basada en la salud móvil (mHealth, en inglés) que contiene aplicaciones móviles (apps), un juego y sensores inteligentes ha sido el objetivo del proyecto europeo PEGASO Fit For Future, que empezó en diciembre de 2013 y finalizó el pasado mes de julio.

Se trata de una plataforma que pretende mejorar tanto los estilos de vida (dieta, actividad física y horas de sueño) como el conocimiento que puedan tener los adolescentes sobre estos estilos de vida. Para conseguirlo, se han desarrollado y probado sensores inteligentes (camiseta y pulsera) que registran la actividad física y las horas de sueño del individuo, así como diferentes apps que registran también la ingesta de alimentos a través de un diario y de los pasos que se realizan mediante un acelerómetro.

La plataforma PEGASO Fit For Future detecta qué estilos de vida lleva el usuario y le hace propuestas de mejora. Incorpora, además, un componente de gamificación: los estilos de vida más o menos saludables que hace el usuario, junto con la mejora de sus conocimientos, se traducen en más o menos puntos.

A modo de ejemplo, aquí podemos ver una captura de pantalla de un usuario ficticio:

En el proyecto han colaborado profesionales de diferentes ámbitos: desarrolladores de juegos, aplicaciones y sensores, expertos en diseño y gamificación, profesionales sanitarios (médicos, enfermeros, expertos en nutrición, expertos en actividad física y psicólogos) y expertos en evaluación de tecnologías sanitarias y salud pública.

Ha habido dos fases diferenciadas del proyecto: la fase de desarrollo de la plataforma y la fase de evaluación.

Durante la fase de desarrollo, mientras unos profesionales se dedicaban a asegurar la calidad y la adecuación del contenido médico y clínico de la plataforma, otros lo hacían de los aspectos de carácter más tecnológico.

Pero, además, durante este proceso se tuvo siempre en cuenta la opinión de los usuarios finales: los adolescentes. En tres fases iterativas, chicos y chicas de Cataluña, Lombardía, Inglaterra y Escocia probaron esta tecnología en diversas fases de su desarrollo.

Las propuestas de mejora de los adolescentes y sus gustos -siempre que fue posible- se tuvieron en cuenta en las siguientes versiones de la plataforma. El objetivo era garantizar al máximo que aquello que se estaba desarrollando fuera factible y aceptado por sus usuarios finales.

La última fase del proyecto fue la evaluación de la plataforma. La evaluación de los diferentes elementos (apps, juegos y sensores) tenía por objetivo ver si realmente ayudaban a mejorar los estilos de vida y los conocimientos sobre estos estilos de vida entre los adolescentes y valorar la experiencia del usuario después de haber utilizado la plataforma.

Para tal fin, se realizó un estudio piloto con adolescentes de Cataluña, Lombardía, Escocia y Inglaterra y 365 teléfonos móviles con la plataforma PEGASO instalada fueron utilizados por adolescentes.

Después de seis meses de uso se evaluó la intervención mediante cuestionarios validados, metodología cualitativa y los datos obtenidos por la propia plataforma. Se introdujo un grupo control con adolescentes que no tuvieron acceso a la plataforma para poder hacer comparaciones.

Los resultados de este estudio permitirán ayudar a valorar si las nuevas tecnologías son factibles para mejorar tanto los estilos de vida como los conocimientos de estos estilos de vida por parte de los adolescentes, población acostumbrada a usar las nuevas tecnologías y que, de forma general, visita poco los profesionales sanitarios.

El hecho de acercarnos a la población usando tecnología móvil y el elemento lúdico del juego puede ser una buena estrategia para una intervención como ésta relacionada con la promoción de estilos de vida saludables entre adolescentes. A nivel poblacional, se trata de una estrategia a largo plazo, de aquí que el lema del proyecto PEGASO sea “Fit For Future”.

Entrada elaborada por Elisa Puigdomènech.