¿Qué hacemos con las prácticas médicas de poco valor?

8 Feb
Cari Almazán

El proyecto Essencial tiene por objetivo mejorar la calidad de la atención sanitaria mediante la aportación de evidencia a los profesionales que les resulte útil para tomar decisiones informadas en su día a día.

La particularidad de este proyecto es que ésto se realiza identificando prácticas de poco valor habituales en el sistema de salud y con una estrategia para conseguir evitar estas prácticas.

Cari Almazán, responsable de este proyecto, responde preguntas en la siguiente entrevista.

¿Qué es el proyecto Essencial?

Cari: Se trata de un proyecto del Departamento de Salud de Cataluña liderado desde la Agencia de Calidad y Evaluación Sanitarias de Cataluña (AQuAS), en el que participan investigadores de AQuAS, profesionales de la salud, sociedades científicas y el Consejo Consultivo de Pacientes. Cada uno, desde su rol, trabaja con un objetivo claro: mejorar la calidad de la atención sanitaria a partir de una estrategia muy concreta de identificar prácticas de poco valor y facilitar información a los profesionales para ayudarles a dejar de hacer todo aquello que no aporta un beneficio en salud al paciente.

¿Qué es una práctica de poco valor?

Cari: En la práctica médica habitual hay rutinas que se sabe que no aportan ningún beneficio al paciente y resulta complejo entender por qué suceden, pero aún es más complejo tratar de evitarlas. Seguramente hay resistencias al cambio y tenemos mucho trabajo por hacer explicando este proyecto.

¿Cómo funciona el proyecto Essencial?

Cari: Funcionamos a diferentes niveles y tratamos de ser sistemáticos y transparentes. Ésto implica un recorrido de trabajo que incluye: identificar prácticas de poco valor, encontrar el conocimiento (la evidencia), comunicar e implementar.

Si una rutina no aporta ningún beneficio, ¿por qué se hace?

Cari: Justamente preguntamos ésto a los profesionales de atención primaria, entre muchas otras cosas. Destaca aquello de “porque siempre se ha hecho así” o “porque lo pide el paciente”. Existe una cierta tendencia -yo diría que humana- de querernos sentir útiles. Tanto el profesional como el paciente se sienten mejor pero a veces hay evidencia que indica que este “sentirse mejor” no va acompañado de un beneficio para el paciente. Ésto se tiene que explicar muy bien.

¿Qué rol tiene el proyecto Essencial en el día a día de un profesional de salud y de un potencial paciente?

Cari: Hay muchos proyectos alineados con esta iniciativa para mejorar la calidad de la atención sanitaria. En este contexto, el proyecto Essencial se situa como una herramienta del sistema de salud para ayudar a la toma de decisiones del profesional de la salud. El proyecto Essencial quiere ser útil, de esta forma, al sistema de salud y a los profesionales. Además, para un potencial paciente, conocer este proyecto también puede contribuir a entender por qué un profesional de la salud no recomiende una determinada prueba diagnóstica o tratamiento.

No me queda claro si el proyecto está dirigido a profesionales o a ciudadanía

Cari: El proyecto Essencial va dirigido a toda la población. Por un lado, a los profesionales para que dispongan de esta herramienta pero también a la ciudadanía. ¿Por qué no? Otra cosa es que los ciudadanos quieran esta información.

Los ciudadanos encuentran interesante disponer de toda esta información?

Cari: No lo sabemos, deberíamos preguntarlo. Conocemos experiencias en las que no queda claro que la información que se facilita sea la información que la ciudadanía quiere pero desde AQuAS creemos que es un ejercicio de responsabilidad compartir conocimiento y metodología.

¿Quién elige las recomendaciones?

Cari: Se eligen conjuntamente con la implicación de las diferentes sociedades científicas. Ahora mismo esta en marcha un proceso participativo para priorizar prácticas clínicas de poco valor en el marco de la III Jornada de Atención a la Salud Sexual y Reproductiva. En la jornada del proyecto Essencial del año pasado se realizó una priorización de temas para las recomendaciones a partir de la participación de los profesionales que asistieron a la jornada. La idea es que sean los profesionales los que puedan identificar cuándo y dónde tienen lugar prácticas de este tipo.

¿Quién elabora los contenidos del proyecto Essencial?

Cari: Los contenidos que acompañan cada recomendación son el resultado de la participación de muchos profesionales expertos en diferentes disciplinas. Hay una validación posterior de estos contenidos. Por lo que refiere a los vídeos, los elaboran profesionales de AQuAS y profesionales de la salud que explican en primera persona de una forma divulgativa la idea principal de cada recomendación.

¿Qué destacarías del proyecto Essencial?

Cari: Ofrecemos de forma sistemática cada recomendación, el trabajo colaborativo con con profesionales sanitarios, bibliografía y fichas para pacientes, tema sobre el cual profundizaremos próximamente desde aquí. Quizás, lo que destacaría más es el hecho que todo esto forma parte de un compromiso para acercar la cultura de evaluación y la cultura del Choosing Wisely a todos los niveles: ciudadanía, profesionales y sistema de salud.

PEGASO Fit For Future: salud conectada y estrategia a largo plazo

16 Nov
Elisa Puigdomènech

Desarrollar una plataforma basada en la salud móvil (mHealth, en inglés) que contiene aplicaciones móviles (apps), un juego y sensores inteligentes ha sido el objetivo del proyecto europeo PEGASO Fit For Future, que empezó en diciembre de 2013 y finalizó el pasado mes de julio.

Se trata de una plataforma que pretende mejorar tanto los estilos de vida (dieta, actividad física y horas de sueño) como el conocimiento que puedan tener los adolescentes sobre estos estilos de vida. Para conseguirlo, se han desarrollado y probado sensores inteligentes (camiseta y pulsera) que registran la actividad física y las horas de sueño del individuo, así como diferentes apps que registran también la ingesta de alimentos a través de un diario y de los pasos que se realizan mediante un acelerómetro.

La plataforma PEGASO Fit For Future detecta qué estilos de vida lleva el usuario y le hace propuestas de mejora. Incorpora, además, un componente de gamificación: los estilos de vida más o menos saludables que hace el usuario, junto con la mejora de sus conocimientos, se traducen en más o menos puntos.

A modo de ejemplo, aquí podemos ver una captura de pantalla de un usuario ficticio:

En el proyecto han colaborado profesionales de diferentes ámbitos: desarrolladores de juegos, aplicaciones y sensores, expertos en diseño y gamificación, profesionales sanitarios (médicos, enfermeros, expertos en nutrición, expertos en actividad física y psicólogos) y expertos en evaluación de tecnologías sanitarias y salud pública.

Ha habido dos fases diferenciadas del proyecto: la fase de desarrollo de la plataforma y la fase de evaluación.

Durante la fase de desarrollo, mientras unos profesionales se dedicaban a asegurar la calidad y la adecuación del contenido médico y clínico de la plataforma, otros lo hacían de los aspectos de carácter más tecnológico.

Pero, además, durante este proceso se tuvo siempre en cuenta la opinión de los usuarios finales: los adolescentes. En tres fases iterativas, chicos y chicas de Cataluña, Lombardía, Inglaterra y Escocia probaron esta tecnología en diversas fases de su desarrollo.

Las propuestas de mejora de los adolescentes y sus gustos -siempre que fue posible- se tuvieron en cuenta en las siguientes versiones de la plataforma. El objetivo era garantizar al máximo que aquello que se estaba desarrollando fuera factible y aceptado por sus usuarios finales.

La última fase del proyecto fue la evaluación de la plataforma. La evaluación de los diferentes elementos (apps, juegos y sensores) tenía por objetivo ver si realmente ayudaban a mejorar los estilos de vida y los conocimientos sobre estos estilos de vida entre los adolescentes y valorar la experiencia del usuario después de haber utilizado la plataforma.

Para tal fin, se realizó un estudio piloto con adolescentes de Cataluña, Lombardía, Escocia y Inglaterra y 365 teléfonos móviles con la plataforma PEGASO instalada fueron utilizados por adolescentes.

Después de seis meses de uso se evaluó la intervención mediante cuestionarios validados, metodología cualitativa y los datos obtenidos por la propia plataforma. Se introdujo un grupo control con adolescentes que no tuvieron acceso a la plataforma para poder hacer comparaciones.

Los resultados de este estudio permitirán ayudar a valorar si las nuevas tecnologías son factibles para mejorar tanto los estilos de vida como los conocimientos de estos estilos de vida por parte de los adolescentes, población acostumbrada a usar las nuevas tecnologías y que, de forma general, visita poco los profesionales sanitarios.

El hecho de acercarnos a la población usando tecnología móvil y el elemento lúdico del juego puede ser una buena estrategia para una intervención como ésta relacionada con la promoción de estilos de vida saludables entre adolescentes. A nivel poblacional, se trata de una estrategia a largo plazo, de aquí que el lema del proyecto PEGASO sea “Fit For Future”.

Entrada elaborada por Elisa Puigdomènech.

¿Momento de desconexión digital?

14 Sep

Es muy habitual ver grupos de personas mirando su dispositivo móvil desde cualquier lugar: de vacaciones, en el trabajo, en casa, en el metro, en el autobús, en un congreso… donde sea. También es muy habitual aprovechar los días de vacaciones para desconectar de la rutina. ¿Incluye esto desconectar del móvil, de las tabletas, de los portátiles, de la televisión y del email?

Desde AQuAS, como agencia implicada en la evaluación sanitaria, ésto no lo sabemos. Lo que sí sabemos es que cada vez se habla más de salud conectada, un término que incluye mHealth, eHealth y todos los conceptos relacionados que desde hace ya un tiempo forman parte de nuestro día a día.

A nivel de sistema de salud catalán, en este post de Òscar Solans veíamos un ejemplo de desarrollo de herramientas tecnológicas que implican nuevas formas de interacción entre paciente y sistema sanitario. De este modo, La Meva Salut y la eConsulta son herramientas que serían relevantes para situar al paciente -la persona- como eje central de las diferentes interacciones con los profesionales de salud de diferentes ámbitos.

A nivel europeo, Jean Patrick Mathieu y Rossana Alessandrello, en este otro post, escribieron sobre la complejidad de los temas de interoperatibilidad e implementación de soluciones tecnológicas móviles. Este era el marco del proyecto europeo DECIPHER que tenía por objetivo facilitar el acceso a la información de salud desde diferentes países y sistemas de salud.

Cambiemos la perspectiva. A nivel individual, ¿Quién no tiene una app descargada en su teléfono móvil? ¿Cuáles de estas apps tienen relación con algún tema de salud, como por ejemplo, el control de peso, el acompañamiento en el ejercicio físico, el seguimiento de ciclos menstruales, calendarios de fertilidad y aspectos de salud mental y emocional? Y no es necesario que hablemos exclusivamente de dispositivos móviles: ¿Quién no ha oído hablar de calculadoras de aspectos de salud como las calculadoras de esperanza de vida?

Descargarse una app es fácil y puede ser gratuito. Elisa Puigdomènech destacaba en este post que The Economist contaba a mediados de 2016 que habían 165.000 apps relacionadas con la salud. Seguro que esta cifra ha aumentado.

¿De qué depende el éxito de una app? ¿Qué garantías de calidad y de seguridad pueden ofrecer?

Por lo que refiere a la primera pregunta, la experiencia de usuario era el tema que Elisa Puigdomènech destacaba a partir de la experiencia con el proyecto PEGASO. En la misma línea, lo exponía Santi Gómez comentando cómo el desarrollo de una aplicación de salud debe incluir, en todas las fases de su desarrollo, la participación de los que serán sus usuarios finales. De nuevo, situaríamos a la persona como eje central del sistema.

Por lo que refiere a la segunda pregunta, toda intervención de salud debería ser segura, estar basada en la evidencia, en el conocimiento de la mejor calidad disponible y debería poder ser evaluada. Esta es la premisa con la que trabajamos desde AQuAS y éste es el rol que puede tener una agencia de evaluación cuando pensamos en salud conectada. De este modo, este post de Toni Dedéu pone el acento en el hecho que tecnólogos, evaluadores, profesionales y ciudadanos tienen la oportunidad de trabajar juntos y sumar sin olvidar la velocidad de la innovación.

En conclusión, la evaluación de salud conectada es un tema actual. La publicación reciente de este artículo es un buen ejemplo de ello con una propuesta de marco conceptual de evaluación de mHealth. Acabamos este post con una editorial sobre innovación y evidencia que invita a la reflexión sobre evaluación e innovación.

Entrada elaborada por Marta Millaret (@MartaMillaret)

El principal reto de la mHealth es entendernos

3 Mar
Toni Dedéu - DECIPHER final event 2017
Toni Dedéu

En los últimos tiempos, el debate sobre qué hacemos con las apps de salud se ha centrado principalmente alrededor de acreditar, certificar o evaluar y se han elaborado múltiples listados de apps de salud recomendadas por varias iniciativas conocidas y reconocidas.

Un ejemplo de ésto lo encontramos en el ránking iSYScore2017 de la Fundación iSYS presentado en el contexto de la CAMFiC hace pocas semanas.

rànquing apps salut

Considerando este escenario y en pleno Mobile World Congress, nos podemos preguntar qué rol puede tener una agencia de evaluación cuando pensamos en mHealth.

Hay una realidad ineludible. Cualquier intervención en salud debe estar basada en la evidencia, en el conocimiento de la mejor calidad disponible, y debe poder ser evaluada.

Esto no se puede hacer de espaldas al mundo real ni a la innovación. Una app de salud es una herramienta para hacer una intervención y, por tanto, debemos tratar las apps de salud como una intervención más, eso sí, con algunas características propias que implicarán una exigencia extra para unos y otros.

Tecnólogos, evaluadores, profesionales y ciudadanía tenemos la oportunidad de entendernos si queremos ser facilitadores de una recomendación segura de apps de salud. No se trata de iniciativas que se puedan desarrollar desde un único sector y no se trata sólo de apps.

Ahora más que nunca es el momento de ser flexibles y de trabajar desde la multidiciplinariedad. Estamos hablando ya de cocreación y de diseño; claramente, de iniciativas mHealth coproducidas a partir del carácter experto de múltiples agentes incluyendo, por supuesto, a la ciudadanía.

AQuAS está participando en la evaluación de varios proyectos mHealth financiados por la Comisión Europea. Destaca el proyecto PEGASO centrado en la promoción de estilos de vida saludable entre adolescentes, DECIPHER como solución integral para facilitar la movilidad geográfica de pacientes con enfermedades crónicas como por ejemplo diabetes tipo 2 y m-resist centrado en esquizofrenia y pacientes resistentes al tratamiento.

Estamos ante el reto de integrar ámbitos absolutamente diferentes como el lenguaje de tecnólogos y desarrolladores; la velocidad de la innovación y la cultura evaluativa. Y se debe hacer, además, sin  perder de vista el papel clave de las sociedades científicas y de los diferentes posicionamientos de los profesionales de la salud y de los usuarios finales.

Sabemos que hay muchísimo trabajo para hacer. Los tecnólogos y los expertos en evaluación de tecnologías médicas, respectivamente, tenemos la oportunidad de aprender mucho los unos de los otros. Se trata de compartir conocimiento experto para facilitar, finalmente, a la ciudadanía y a los profesionales herramientas de salud evaluadas, basadas en la evidencia, seguras, fiables y con un fuerte componente colaborativo.

MWC17
Digital Health and Wellness Summit – MWC17

 

Entrada elaborada por Toni Dedéu (@Toni_Dedéu) y Elisa Puigdomènech.

 

 

 

 

mHealth & user experience: el usuario decide

23 Feb
Marta Millaret - Elisa Puigdomènech - MWC2017
Marta Millaret y Elisa Puigdomènech

Recientemente, The Economist publicaba en una noticia que el número de aplicaciones -o apps– relacionadas con la salud se sitúa alrededor de las 165.000, una cifra bastante elevada y que nos genera muchas preguntas.

La mayor parte de estas apps están relacionadas con el bienestar y con la promoción de hábitos saludables pero ¿qué hace que escojamos usar unas u otras?

Lo primero que nos viene a la cabeza es pensar que las apps de salud, por el hecho de tratarse de una tecnología sanitaria, podrían y deberían estar evaluadas desde el punto de vista de su impacto en la salud y aquí nos encontramos con un primer problema.

Si bien la evaluación de este impacto en el ámbito de los fármacos y de las intervenciones estáticas tiene su gold standard en el ensayo clínico aleatorizado, ¿cómo se evalua este impacto en un mundo altamente dinámico? Un mundo que puede incluir diferentes componentes que los usuarios pueden utilizar en función de sus necesidades y donde se suma la presión de una tecnología que avanza muy rápidamente con el hecho que no podemos esperar años para tener resultados? No es sencillo.

Si entramos en el ámbito de la mHealth, lo primero que encontraremos será una gran heterogeneidad. Es diferente el diseño, los requerimientos y la evaluación de una app desarrollada para facilitar el manejo de la diabetes en personas mayores, de una app orientada a facilitar la dosis de algún medicamento para mejorar su adherencia, de una app para promover no beber alcohol antes de conducir entre gente joven y de una app para el manejo de la depresión y la ansiedad.

¿Qué queremos decir con todo ésto? Fácil y complejo a la vez: la intervención que se quiera realizar a través de una app de salud y los usuarios a quien va dirigida determinará su uso y su  adherencia.

Y solamente estamos en el principio. Además de los aspectos relacionados con la salud y la adecuación de los contenidos y otras dimensiones más tecnológicas como la interoperabilidad y la seguridad -aspectos nada simples-, entran en escena otras dimensiones como la aceptabilidad, la usabilidad y la satisfacción, dimensiones relacionadas con la experiencia de usuario (o user experience – UX, en inglés).

La experiencia de usuario en mHealth es básica por el hecho que se trabaja con el objectivo principal de conseguir que las herramientas que se desarrollen resulten viables, aceptadas y usadas por la población a quien van dirigidas y que se respete el objetivo según el cual fueron diseñadas.

Quien tendrá la última palabra en el momento de usar, o no, una aplicación de salud será el usuario final y por este motivo es clave su participación en todas las fases del desarrollo de herramientas mHealth.

Perseguir estos objetivos de viabilidad, aceptabilidad y usabilidad nos puede hacer pensar, por ejemplo, en la dificultad que pueden tener algunas persones mayores cuando aprenden a usar un smartphone por primera vez pero esta barrera relacionada con el factor generacional también existe con los nuevos lenguajes entre gente joven.

Os proponemos dejaros sorprender con este video que muestra cómo reaccionan e interaccionan por primera vez algunos adolescentes con Windows 95.

La semana que viene tendrá lugar en Barcelona el Mobile World Congress 2017. El próximo lunes será uno de los días marcados en la agenda de muchos profesionales interesados en temas de teléfonos móviles y salud con el programa del evento Digital Health & Wellness Summit 2017.

DWHW 2017

Pero no todo pasará en el Mobile, otra cita importante mHealth tendrá lugar el 1 de marzo en el Palau Robert de Barcelona con una jornada sobre el proyecto DECIPHER.

logo decipherContinuaremos.

Entrada elaborada por Elisa Puigdomènech y Marta Millaret (@martamillaret).

Aline Noizet: “Las herramientas digitales convierten al paciente en el CEO de su salud”

5 May

Health 2.0 Europe 2016

Barcelona se convertirá, del 10 al 12 de mayo, en la capital europea de la innovación en salud digital con la celebración del congreso Health 2.0 Europe. La séptima edición de este encuentro de expertos en el ámbito sanitario reunirá a más de 120 ponentes y alrededor de 600 profesionales de todo el mundo.

La Agència de Qualitat i Avaluació Sanitàries de Cataluña (AQuAS) y el Observatorio de Innovación en Gestión de la Sanidad en Cataluña (OIGS) estarán presentes en el congreso a través del panel gratuito Las herramientas de salud digital transforman la misión diaria de las enfermeras, en el que se podrán ver demostraciones en vivo de soluciones tecnológicas desarrolladas por y para las enfermeras.

La coordinadora de la convención y consultora en salud digital Aline Noizet (@anoizet) da más detalles en esta entrevista y explica la definición que viven los sistemas de salud europeos de la mano de las herramientas digitales.

AlineNoizet
Aline Noizet, consultoría en salud digital y organizadora del Health 2.0 Europe 2016

¿Qué se entiende por salud digital o salud 2.0?

Se conoce como salud digital o health 2.0 al conjunto de nuevas tecnologías centradas en el paciente, que se pueden interconectar y que aportan datos que facilitan la toma de decisiones. Son herramientas desarrolladas por starts-ups desde aplicaciones para móviles y dispositivos wearables hasta plataformas virtuales. Siempre surgen para dar respuesta a una necesidad muy concreta y contribuyen a mejorar el trabajo de los profesionales médicos y la experiencia de los usuarios.

Los expertos afirman que estas nuevas soluciones tecnológicas están redefiniendo el ecosistema sanitario, ¿en qué consiste esta transformación?

El ecosistema actual es más amplio y engloba a más agentes implicados directa o indirectamente en la gestión de la salud, tales como las pequeñas empresas que desarrollan las soluciones tecnológicas, la industria farmacéutica y las aseguradoras. La principal novedad, sin embargo, radica en el hecho de que se coloca al paciente en el centro del sistema sanitario.

En este nuevo sistema todo gira entorno al paciente, ¿de qué forma pueden mejorar las herramientas digitales su experiencia?

Las nuevas soluciones facilitan la comunicación entre pacientes y profesionales sanitarios. Actualmente hay plataformas y espacios virtuales donde pueden encontrar información de calidad y resolver dudas prácticamente en tiempo real. Gracias a las nuevas tecnologías, el paciente se puede involucrar más en la toma de decisiones y tiene la posibilidad de explicar cómo se encuentra y cómo evoluciona el tratamiento de forma telemática. Las herramientas digitales le otorgan una mayor autonomía y lo convierten en el CEO de su propia salud.

Y los profesionales de la salud, ¿qué ventajas nos aporta el uso de esta tecnología?

Los beneficios de las herramientas digitales son múltiples. Ayudan al equipo médico a realizar un diagnóstico más rápido y preciso y ofrecen una visión más amplia de la salud de los usuarios. Asimismo, permiten reducir los costes con la monitorización de los pacientes desde casa y podrían mejorar la calidad de los cuidados con el uso de gafas de realidad aumentada. Las nuevas tecnologías facilitan, además, la comunicación entre los profesionales sanitarios de cualquier parte del mundo, que pueden compartir información o bien obtener una segunda opinión de forma casi inmediata.

En el panel en el que participa el Observatorio de Innovación y que moderará el enfermero portugués Tiago Vieira, miembro del Consejo Asesor del Foro Europeo de Atención Primaria (EFPC), se podrán ver demos de las herramientas de salud digital más innovadoras. ¿A quién va dirigida esta sesión?

La sesión será muy inspiradora para las enfermeras, porque ellas están en contacto directo tanto con los médicos como con los pacientes y conocen de primera mano las necesidades de ambos colectivos. Las nuevas tecnologías están transformando su rol y les pueden ofrecer múltiples ventajas en la atención al paciente. Emprendedores les mostrarán el funcionamiento de sus soluciones y profesionales procedentes de varios paises de Europa les explicarán los beneficios de introducir la digitalización a su centro. La sesión tambien puede interesar a médicos, pacientes, emprendedores, inversores, laboratorios farmacéuticos y compañías aseguradoras. Las starts-ups podrán encontrar inspiración e ideas de nuevas soluciones para el personal sanitario, mientras que los inversores tendrán la oportunidad de conocer los proyectos más innovadores en salud digital. Si eres un profesional sanitario, descubrirás cómo estas herramientas pueden mejorar tu tarea diaria, y si eres un paciente o ciudadano podrás participar dando tu opinión como usuario o futuro usuario de estas nuevas aplicaciones.

Para participar en esta sesión gratuita sobre herramientas de salud digital solo es necesario registrarse. ¡Os esperamos!

Entrevista elaborada por Neus Solé Peñalver (@neussolep).

Ioannidis y la industria: una persistente distorsión

7 Abr

JoanMVPonsJohn PA Ioannidis es un científico y profesor griego, actualmente en Stanford (Meta-research innovation center – METRICS) que, sin duda, es uno de los autores más prolíficos en la literatura científica médica.

Algunos de sus artículos, en solitario o en colaboración, han tenido un gran impacto. Quién no recuerda aquel que llevaba por título: “Why most published research findings are false?”. En ninguno de su gran producción dice banalidades y hace poco estuvo por Barcelona hablando también de la investigación defectuosa o, incluso, del derroche de recursos que ésta supone. Sin embargo, este es un tema, que dejamos para otra ocasión.

El artículo que quería recuperar hoy de este autor es un escrito en colaboración que lleva por título “Undue industry influences that distort healthcare research, strategy, expenditure and practice: a review” y que fue publicado en el 2013 en el European Journal of Clinical Investigation.

Se podría pensar que sobre esto, la (mala) influencia de la industria de los fármacos y productos sanitarios ya se ha dicho todo. Que hay todo un corpus o género literario en las publicaciones científicas biomédicas dedicado exclusivamente a este tema. Que de libros tampoco faltan. Que está todo dicho. Pero no, no es así, pues esta influencia indebida, como los sesgos, es mucho más sutil de lo que nos pensamos. A menudo cuesta apreciar, igual que pasa con los conflictos de intereses, en la investigación biomédica o en las prácticas de prescripción que quien lo hace niega cualquier tipo de influjo, pues la ciencia no podría admitirlo, como tampoco su propia deontología. Ingenuos!

Lo que puede tener de interesante el artículo es su carácter de revisión, no solo por la recopilación de otros artículos que hace, sino también por aportar una (re)visión más integrada de los diferentes elementos sobre los cuales la industria actúa o se le deja actuar. No hace falta decir, que los intereses y ganancias de la industria farmacéutica y de productos sanitarios son bien legítimos, pero está claro que tiene algunas particularidades que lo alejan de otras industrias manufactureras y no solo por la importante inversión en R+D+i que hacen. Se ha considerado una de las industrias más rentables existentes, posiblemente por sus amplios márgenes, pero también porque las enfermedades y sufrimientos humanos no tienen pinta que se tengan que agotar, a pesar de que el final – que todo el mundo quiere retardar, independientemente si uno es rico o  pobre- sea ineludible.

Siempre me gusta recordar, desde que la conocí, la cita de George W Merck (1894-1957) que presidió la compañía farmacéutica que lleva el nombre de su familia durante 25 años (1925-1950). Decía este visionario: “We try to remember that medicine is for the patient. We try never to forget that medicine is for the people. It is not for the profits. The profits follow, and if we have remembered that, they have never failed to appear. The better we have remembered it, the larger they have been.“ No sé qué pensaría si levantase la cabeza…

Volviendo a Ioannidis y a su artículo, aquí sigue el esquema de cómo esta (mala) influencia actúa y de los principales elementos –variables con el tiempo- sobre los cuales ejerce un efecto distorsionador, sin que esto signifique que sea responsabilidad exclusivamente suya. Los poderes públicos, como en otras industrias que también regula, tienen un papel fundamental.

 MBE - Guías de práctica clínica - Práctica médica

Entrada elaborada por Joan MV Pons.