Investigación y política sanitaria: “to blog or not to blog”

7 May

Tino MartíTino Martí, Economista de la salud

He ahí la cuestión. La fuerza del vínculo entre investigación y política sanitaria se ve diferente según la perspectiva. Los investigadores de servicios sanitarios esperan mayor eco de su trabajo en las decisiones de los políticos mientras que estos requieren ser informados de la manera más efectiva para facilitar la configuración de políticas sanitarias basadas en la evidencia científica disponible. Es un puente de difícil tránsito cuya superficie es eminentemente comunicativa. 

En la sección «Web first» de la influyente Health Affairs aparece este mes un trabajo sobre el uso de los medios sociales y las percepciones de los investigadores que merece la pena revisar (Grande D et al, 2014). Durante el Academy Health Annual Research Meeting, se entrevistó a 215 investigadores utilizando un mix de técnicas (casos, valoración de eficacia de la diseminación y preguntas cualitativas abiertas). En la sección de casos se presentaban tres maneras de comunicar los resultados de una investigación a los decisores políticos: medios tradicionales, medios sociales y contacto directo con los decisores. Medios sociales (social media) incluyen la blogosfera y las diferentes redes sociales, particularmente Twitter. 

A pesar de que los medios sociales se consideran tan eficaces como los tradicionales o el contacto directo, la confianza en el modo de diseminación, el respeto de la comunidad científica y su contribución a la promoción académica se valoran menos si el medio escogido es el social. Es decir, si quieres ser creíble, respetable y promocionable, mejor dejes los posts y los tweets para asuntos más profanos. Sin embargo, el trabajo cubre un análisis pormenorizado según el nivel académico del encuestado distinguiendo entre asistentes, asociados y profesores titulares con resultados esperables a la vez que sugerentes, tal como ilustra la siguiente figura:


La comunicación por medios sociales es percibida muy diferentemente entre los tres colectivos, siendo considerada por los asistentes de profesor, grupo más joven, como más efectiva que la tradicional y al mismo nivel que el contacto directo. Con estos resultados no es extraño observar, en el siguiente gráfico, que sólo un 21% de los investigadores usa blogs como medio de difusión y un 14% lo hacía mediante Twitter:


Sigue existiendo una enorme disparidad en la percepción de los medios sociales derivada del grado de conocimiento y uso que se tenga. Pero lo que aún sorprende más es la tendencia a considerar los medios como substitutivos y no como complementarios. De la misma forma que será más efectiva una acción de comunicación mediante contacto directo si ésta se refuerza con una publicación previa, lo mismo cabe esperar si a la difusión de esta publicación le añades una capa social. Estoy seguro que los autores del trabajo agradecen
posts como éste para difundir los resultados que pronto aparecerán en la copia en papel.

Grande D et al. Translating research for health policy: Researcher’s perceptions and the use of social media. Health Affairs. June 2014

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