Maite solans, Gupo ISOR
La sociedad espera mucho de la investigación y quiere conocer cuáles son sus beneficios sociales, en la toma de decisiones, en la salud, económicos, etc., y para poder dar respuesta a esta inquietud es importante poder evaluar su impacto. Un aspecto importante a considerar cuando queremos evaluar el impacto de la investigación sería elegir cuál es nuestro punto de partida: ¿un proyecto o un impacto?
Consideraremos la primera opción. Nuestro punto de partida es un proyecto de investigación. Ahora queremos buscar si éste ha propiciado un beneficio en salud concreto. En la mayoría de los casos, éste no será inmediato sino que tendrá que pasar bastante tiempo para que se lleve a cabo. Nos encontraremos entonces que, a medida que pasa el tiempo, este proyecto va contribuyendo de alguna manera a un mayor número de impactos y que, además, otros proyectos de investigación van interviniendo entre medio. Si en cambio nuestro punto de partida es un impacto concreto, nos pasará lo contrario. Es decir, nos será difícil encontrar la relación con un proyecto concreto ya que a medida que nos alejamos en el tiempo, muchos otros proyectos de investigación habrán contribuido a nuestro impacto.
Adaptado de Wooding S et al. Mental Health Retrosight. 2013
Todo esto se debe a que un impacto no se deriva sólo de una investigación focalizada sino que también intervienen hallazgos casuales, relaciones personales u otra investigación relacionada. Cómo se traslada la investigación a la aplicación práctica no está escrito en ningún manual, y la investigación, al igual que todo lo que nos rodea, ya no es una pieza individual sino que forma parte de un mundo global con múltiples interconexiones. Cómo determinar en qué grado una búsqueda provoca un impacto particular, o al revés averiguar el origen inicial de un determinado impacto se convierte, pues, en un reto estimulante.