Presupuestos públicos en sanidad a diez años vista (primera parte)

24 Sep

Joan-PonsJoan MV Pons, Responsable Evaluación AQuAS

En 2007 se publicaba un trabajo de investigación en economía de la salud de gran interés y que había sido promovido desde el Departament de Salut.El estudio distribuía el presupuesto sanitario público en 2005, no sólo entre las 17 categorías de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE), sino también por el tipo de asistencia y líneas principales de servicios. No hay duda de que el trabajo aportaba un punto de referencia para la planificación y gestión sanitaria y lo sorprendente ha sido que, hasta muy recientemente,2 no aparecieran nuevos datos de este tipo y obtenidos con una metodología similar. Me consta que ha sido interés personal del Conseller de ver los datos de esta manera.

Y en este intervalo, 2005-2015, ¿qué dicen los números, mejor dicho, los euros? Primero miramos el global y después los gráficos por apartados.

Sense títol
Digamos para empezar que el periodo fuerte de recortes fueron los años 2011-2013 durante el cual el presupuesto de 
CatSalut se ha tenido que reducir en 1,5 mil millones de euros (los billones de los americanos) respecto a 2010, el año donde este gasto (para algunos inversión y lo que no hay duda es que provee muchos beneficios -de salud y financieros- para mucha gente) alcanzó su nivel máximo. Cabe decir que en el periodo 2003-2010, el crecimiento del presupuesto del CatSalut superaba con creces (con mucho creces) el incremento del PIB, pero esto es un hecho muy persistente de antes de la crisis. No entraremos aquí con las minucias de si, a pesar de la reducción de gasto público, el presupuesto de políticas sociales (salud, educación, bienestar y familia) del gobierno catalán ha aumentado en porcentaje dentro de los presupuestos de la Generalitat (71,2% en 2015). Propiamente, el presupuesto de salud de 2005 representaba el 40% del presupuesto de la Generalitat y en 2015 el mismo porcentaje, pero las cantidades son muy diferentes. Aquí podría ser de aplicación la frase atribuida tanto a Mark Twain como a Benjamin Disraeli de los tres tipos de mentiras: las mentiras, las grandes mentiras y las estadísticas.

Si seguimos por las grandes líneas de servicios, lo tenemos que mirar con gráficos de pasteles como los siguientes.

Sense títol
Si examinamos la distribución presupuestaria entre los grandes ámbitos o líneas (clasificación funcional) surgen cosas llamativas que merece la pena comentar. La primera, sin duda, es la reducción del gasto en farmacia que había logrado, a mediados de la década pasada, niveles estratosféricos (casi el 24% de todo el presupuesto asistencial). Muchas medidas se han implementado, desde las más efectivas a niveles de precios y de genéricos, hasta las más formativas (los profesionales) y incentivadoras (dirección por objetivos) en cuanto a la calidad de la prescripción. Está claro que durante años la industria farmacéutica, local y foránea, vivió en una nube por falta de una verdadera política pública de farmacia en este país. Por eso aquellos pactos que obligaban a un retorno de las ganancias y con los que se financiaban redes de investigación (ISCIII) y, lo que resulta más divertido, surgían los fondos para las actividades dirigidas al uso racional del medicamento y que el Ministerio distribuía entre nacionalidades y regiones.

Baja, pues, el gasto en farmacia (como también el retorno de la industria farmacéutica para investigación y uso racional), pero aquella farmacia más particular, de alto nivel tecnológico (biotecnológico que diríamos, sean medicamentos de origen recombinante o bien anticuerpos monoclonales) como es la MHDA (medicación hospitalaria de dispensación ambulatoria), sigue subiendo, con un incremento absoluto del 61,6% entre 2005 y 2015 (de 390,29 millones de € a 630,93 millones de €). Un análisis más en profundidad de los cambios en el gasto en farmacia, sea o no hospitalaria de dispensación ambulatoria, obligaría a examinar con más detalle la diferente tipología de medicamentos y consumos.

Se puede ver también el incremento en el gasto por atención sanitaria, tanto de primaria como de especializada y como esta última crece mucho más hasta llegar a representar más de la mitad (58%) del gasto de la aseguradora pública. El hospitalocentrismo y atención especializada desbocada, pero eso también viene de lejos. Se puede decir, aunque no mostrarse los datos, que hay un incipiente giro en los últimos años, reduciéndose un poco la atención especializada y aumentando la atención primaria. La necesidad creciente de atención a la cronicidad y de integración de los servicios sociales (atención sanitaria y social), las dos caras de una misma moneda, deberían ir revirtiendo esta situación.

1 Gisbert R, Brosa M, Bohigas L. Distribución del presupuesto sanitario público de Catalunya del año 2005 entre las 17 categorías CIE-9-MC. Gac Sanit 2007;21:124-31.

2 Pressupost del Departament de Salut per a l’any 2015

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