Estratificación y bases de datos de morbilidad

3 Dic

Foto Emili VelaEmili Vela, Responsable de los Módulos para el Seguimento de Indicadores de Calidad (MSIQ) Área de Atención Sanitaria, CatSalut

En los últimos años se ha observado un incremento de la prevalencia de enfermedades crónicas debido, en parte, al incremento de la esperanza de vida, al envejecimiento de la población y a la mejora de la atención sanitaria. Estos factores también han propiciado la aparición de pacientes con un elevado número de patologías concomitantes con un elevado riesgo de descompensación. Estos pacientes representan un porcentaje relativamente pequeño de la población, pero realizan una elevada utilización de los recursos sanitarios. De hecho, se puede afirmar que, con respecto a los pacientes crónicos, la multimorbilidad es la norma, no la excepción.

Atendiendo a estas circunstancias, la estratificación de la población en grupos de riesgo, que permita conocer y prever sus necesidades futuras de recursos sanitarios, es un objetivo contemplado en varias líneas estratégicas definidas en el Plan de Salud de Cataluña (2011-2015) y resulta especialmente relevante en la transformación de los modelos asistenciales (haciéndolos más proactivos), en el tratamiento de la cronicidad (estableciendo poblaciones diana para determinadas actuaciones) y en la integración de los niveles asistenciales, tanto sanitarios como sociales.

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Figura 1: Estratificación de la población según el riesgo. Cataluña 2014.
%Pob: Porcentaje de la población de Cataluña
%Mort: Porcentaje de mortalidad
%Ingres: Tasa de hospitalización urgente por cada 100 asegurados
Despesa: Gasto sanitario media anual per cápita
%Despesa: Porcentaje sobre el gasto sanitario global de Cataluña.

 

En la cúspide de la pirámide se sitúa el 5% de la población con mayor grado de complejidad. Este grupo tiene una elevada tasa de mortalidad (11,2%), una tasa de hospitalización urgente de 58,4 por cada 100 asegurados y un gasto anual de 7.070€ per cápita. Concretamente, en el año 2014, se destinó el 35,9% del gasto sanitario catalan a la atención de este 5% de la población.

El proceso de estratificación se lleva a cabo dos veces al año y la información obtenida, a nivel individual, se publica con esta periodicidad en la Historia Clínica Compartida para que sea accesible a los profesionales sanitarios en el momento que atienden a los pacientes, facilitando el seguimiento y el diseño e implementación de intervenciones proactivas en pacientes de elevado riesgo. Además de su uso asistencial, esta información contribuye de forma muy relevante, como variable de ajuste, a la elaboración de modelos predictivos, la asignación de recursos o al desarrollo de herramientas de benchmarking.

En resumen, la estratificación puede ser una herramienta útil en varios procesos, con objetivos tan diversos como la mejora de la calidad asistencial, la eficacia y la eficiencia del sistema sanitario, la detección y disminución de la variabilidad de la práctica clínica, la mejora de las técnicas de evaluación y, en definitiva, para la toma de decisiones, tanto a nivel micro como macro.

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