A veces el no hacer nada es la acción más correcta

30 Jul

Joan-PonsJoan MV Pons, Responsable Evaluación AQuAS

Hacer, actuar, es irresistible y debe formar parte de la especie humana, como un resorte siempre a punto de ser utilizado, a no ser que se trate de contempladores, eremitas y estilitas (San Simeón). En la medicina y salud pública se temen más las fallidas por omisión, por dejar de hacer, que por comisión. A menudo se actúa pidiendo pruebas analíticas o de imagen, pensando que éstas, fuera de la leve pinchada o de un poco de radiación (bastante más si es una tomografía computarizada), no pueden causar ningún perjuicio, no tienen efectos adversos. Pero no es así. Dejemos al margen de que cualquier prueba innecesaria (que no aportará nueva información y que si lo hace no modificará el manejo del enfermo) es tirar el dinero (de todos). Cualquier intervención médica, preventiva, diagnóstica o terapéutica, del tipo que sea, aporta sus beneficios, conlleva sus riesgos. No puede ser de otro modo. La cuestión no es necesario decirlo, es saber sopesar correctamente los pros y contras y elegir con sabiduría. Continue reading

Práctica médica: ¿hacer mucho o hacer lo necesario?

22 Ene

Joan-PonsJoan MV Pons. Responsable Evaluació AQuAS

La medicina, que es una ciencia imperfecta (por eso lo del arte), pero también un oficio, ha tendido siempre, quizás más por lo segundo que por lo primero, a actuar, a hacer algo, a pesar de que ello no sirviera para nada, causara un grave perjuicio (las sangrías) o, si tenía un efecto beneficioso, éste no se aclarara hasta muchos años después (la misma vacuna de la viruela de Jenner). Hacer, para mostrar que algo se ha hecho o, aún más, añadiendo sucesivas intervenciones, para mostrar que se ha hecho todo lo que se podía hacer. ¿Por qué ese afán de hacer y hacer más cada vez?

Las razones pueden ser varias. Una, bien simple, vinculada al oficio y a la práctica privada (las de seguros privados), es que, si te pagan por hacer, acabas haciendo más de lo necesario, especialmente pruebas diagnósticas. Siempre con la mejor intención, para no olvidar nada, recoger la máxima información, incluso para cubrir cualquier posibilidad remota de un diagnóstico inverosímil. La medicina defensiva surge de aquí y se da más en los países sobrados de abogados donde el temor al litigio -fundamentado por una casuística creciente- lleva a una inflación de pruebas y más pruebas. El caso del Dr. Daniel Merenstein, un residente de 3er año, con un paciente y el PSA, es bien notorio (lo pueden leer en “Winners and Losers”, un artículo de la Sección “A piece of my mind” de JAMA).

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