Cómo adaptamos el lenguaje médico para mejorar la comunicación con el paciente

12 Jul
Montse Moharra

¿Que tienen de especial las recomendaciones para pacientes del proyecto Essencial, uno de los proyectos de la Agencia de Calidad y Evaluación Sanitarias de Cataluña (AQuAS)?

Cada vez más hay una demanda creciente para tener acceso a la información en salud de forma más clara y comprensible para los pacientes y por este motivo se incrementa la necesidad de proporcionar esta información en un formato comprensible y asegurar que el mensaje médico que recibe el paciente sea válido. Ésto, además, facilitará el diálogo entre ambas partes y mejorará que los pacientes puedan entender mejor su enfermedad, las opciones de tratamiento, los posibles efectos secundarios y seguramente habrá también un impacto en el empoderamiento del paciente para tomar parte más activa en la toma de decisiones de su proceso terapéutico.

El uso de terminología médica es uno de los factores, entre otros, que impiden una buena comunicación entre el profesional de la salud y el paciente, puede ser causa de un bajo nivel de comprensión en salud, lo que llamamos «alfabetitzación» o por la propia complejidad de la terminología médica especializada, con un amplio abanico  de diferentes especialidades clínicas que se expresan a través de una terminología específica y donde encontramos frecuentemente otros términos que se utilizan en otros conocimientos como farmacia o biología.

Sin embargo, seguramente uno de los motivos por los que la información médica no se comunica con éxito es justamente la avalancha terminológica que se concentra en un mismo texto con una semántica poco transparente para el paciente. Además, la propia evolución de la medicina constantemente incorpora nueva terminología, se modifica otra y se abandona el uso de algunos otros términos. Por tanto, la variación terminológica, junto con el uso de frases demasiado largas, concentración de terminología no explicada, el uso de siglas, los símbolos, las abreviaturas son algunas de las barreras que dificultan la comprensión.

El proyecto Essencial que elabora recomendaciones para evitar las prácticas clínicas innecesarias desde hace 5 años, empezó a adaptar la información para los pacientes en el año 2014 y actualmente hay un total de 22 recomendaciones para pacientes disponibles en catalán y castellano. De hecho, son un ejemplo claro de cómo se adapta la terminología médica para que la recomendación clínia se entienda mejor y llegue a los pacientes. Por este motivo se sigue un proceso de adaptación lingüística que hace que el texto sea más fácil de leer, del mismo modo que se adapta el contenido, la forma y la imagen gráfica. Este formato hace que las fichas para pacientes cumplan con unos requisitos mínimos de lectura. El proceso cuenta con la participación del grupo de comunicación del Consejo Consultivo de Pacientes que diseñaron el formato de las fichas y validan regularmente su contenido.

La finalidad final es acercar el lenguaje médico a los pacientes para que de este modo el mensaje sea válido considerando las barreras lingüísticas, cognitivas y culturales que pueden provocar incomprensión de la información.

Entrada elaborada por Montse Moharra.

Alfabetismo en salud, una necesidad

26 Ene
Mercè Piqueras 2016
Mercè Piqueras

Tradicionalmente, el conocimiento médico se ha considerado una exclusiva de los profesionales  de la medicina. Los pacientes eran sujetos pasivos que escuchaban el diagnóstico sin casi entenderlo y seguían -o no- las instrucciones que el médico indicaba. Actualmente, en cambio, se cree conveniente que los pacientes tengan unos conocimientos médicos básicos que les permitan interaccionar con el médico, tomar decisiones sobre su salud y evitar errores que podrían tener graves repercusiones.

Uno de los temas debatidos en el Fóum Europeo de Salud de 2016 (este Fórum és un encuentro anual organizado por la Comisión Europea en Bad Hofgastein, Austria, para debatir temas relacionados con la salud que afectan los países europeos) ha sido el alfabetismo en salud, que es como se denomina la capacidad que tiene una persona para acceder a la información relevante para la propia salud o de la sociedad y entenderla y valorarla. Hace referencia tanto a la comprensión de aquello que dice el médico al paciente y del contenido de los prospectos de los medicamentos como a la capacidad de reconocer si la información sobre salud en los medios es fiable, entender la información en el etiquetado de los alimentos y participar en actividades que mejoren la salud y el bienestar.

El verano de 2011 se hizo la primera encuesta europea sobre alfabetismo en salud. Participaron ocho estados de la Unión Europea y el cuestionario estaba basado en tres aspectos (asistencia sanitaria, prevención de enfermedades y promoción de la salud) y en cuatro fases del procesado e información (acceso, comprensión, valoración y aplicación).

Health Literacy

Si bien en los Países Bajos más del 70% de la población tiene conocimientos suficientes o excelentes, en el estado español este porcentaje es del 41,7% y es donde hay un porcentaje más alto de situación problemática (el 50,08%).

Estudios parecidos hechos en los Estados Unidos indicaban que la falta de alfabetismo en salud conlleva riesgos, frena la autogestión de la enfermedad y hace aumentar las visitas médicas y los ingresos hospitalarios y, por tanto, el gasto en salud.

El alfabetismo en salud no es paralelo al grado de alfabetismo en general. Por ejemplo, el consumo de productos homeopáticos, la prevención contra la vacunación, o la creencia que los productos transgénicos son nocivos para la salud son actitudes extendidas en algunos sectores instruídos y con un bagaje cultural alto, pero con un conocimiento erróneo o sesgado sobre determinados temas de salud. Desafortunadamente, estas personas creen estar bien informadas y probablemente sea el sector de la población donde más difícil será erradicar este tipo de analfabetismo.

Entrada elaborada por Mercè Piqueras (@lectoracorrent), bióloga, dedicada a la divulgación, la edición científica y la traducción, presidenta de la Asociación Catalana de Comunicación Científica en el período 2006-2011.

Datos de salud: ¿Ofrecemos a la ciudadanía lo que quiere?

24 Nov

central-de-resultats-qualitatiuEn la Carta de derechos y deberes de la ciudadanía en relación con la salud y la atención sanitaria, actualizada en 2015, se recoge el derecho a recibir asesoramiento relativo a la información disponible en la red y, en concreto, se especifica que la persona tiene derecho a obtener recomendaciones veraces y fiables por parte de los profesionales sanitarios en relación con la información sanitaria disponible en la red (páginas web, aplicaciones, etc.).

Cada vez más, desde los diferentes sectores profesionales, identificamos a la ciudadanía como un grupo clave que hay que tener en cuenta a la hora de hacer llegar el resultado final de nuestro trabajo, incluido el sector sanitario. Los servicios implicados en dar a conocer la información sanitaria que se desprende del sistema sanitario catalán no somos una excepción y cuando publicamos nuestros datos lo hacemos, cada vez más, con la idea de no solo informar a los profesionales sanitarios, sino también rendir cuentas a la ciudadanía en última instancia.

Pero, ¿realmente hemos preguntado a la ciudadanía qué información quiere recibir de nosotros?

Desde la Central de Resultados del Observatorio del Sistema de Salud de Cataluña publicamos anualmente una serie de informes con indicadores cuantitativos que pretenden medir, evaluar y difundir los resultados alcanzados en los diferentes ámbitos del sistema sanitario público. Hasta ahora, para difundir esta información más allá del territorio de confort que nos supone el sector sanitario, hemos publicado una serie de infografías con la información que hemos considerado que sería más relevante para la ciudadanía, esforzándonos para que el formato fuera amigable.

infografia-atencio-primaria

Durante el primer semestre de 2016 hicimos un ejercicio de reflexión y nos dimos cuenta de que realmente no sabíamos si lo que publicábamos para la ciudadanía realmente les llegaba y les interesaba, y ni siquiera sabíamos qué era lo que la ciudadanía quería recibir de nosotros. Para contestar a estas preguntas hemos llevado a cabo un estudio cualitativo para conocer las necesidades de información sanitaria de la ciudadanía en Cataluña, sin restringirnos a los productos de la Central de Resultados.

Hemos hecho 3 grupos de discusión donde hemos invitado a ciudadanos elegidos al azar del Registro Central de Asegurados del CatSalut y donde ellos han podido expresar libremente qué necesidades de información sanitaria tienen. El resultado que hemos obtenido es que a la ciudadanía no le interesa recibir información sanitaria de forma general y sistemática, solo le interesa la información sanitaria cuando tiene una necesidad personal clara y esta está directamente relacionada con lo que a la persona le esté sucediendo en ese momento concreto. No le interesa, por tanto, recibir información de salud poblacional o del funcionamiento del sistema sanitario. Manifiesta que esta información es necesaria pero entiende que son los profesionales sanitarios los que la deben conocer y saber gestionar, confiando en el sistema sanitario y desvinculándose de este tipo de información.

Consideran, además, que es interesante que la información esté accesible en las redes pero manifiestan que, busquen o no activamente en Internet, lo que necesitan es que esta información la puedan contrastar después con su médico de atención primaria o especialista y que sea este profesional quien identifique la mejor información disponible en cada momento. Es más, reconocen claramente que es este profesional quien debe conocer la información sanitaria que el sistema sanitario catalán produce sistemáticamente.

Hemos presentado recientemente los resultados de este estudio en un congreso, concretamente en el XXXIV Congreso de la Sociedad Española de Calidad Asistencial y XXI Congreso de la Sociedad Andaluza de Calidad Asistencial, generando un debate posterior muy interesante en torno a sus resultados. Una de las personas presentes en el congreso manifestaba su preocupación por el hecho de que la ciudadanía no estuviera interesada en recibir información general de salud. El debate se centraba en cómo podíamos educar a la población para que esta información le interesara y le llegara. Creemos que la cuestión realmente importante detrás de todo esto es si hay que hacerlo.

La ciudadanía tiene al alcance una cantidad de información desbordante sobre un número infinito de temas diferentes cada día. Parece claro que cuando una persona tiene una necesidad concreta sobre su estado de salud consulta a un profesional en quien confía. Es evidente que a nosotros, como profesionales sanitarios, siempre nos parecerá que la información que producimos es lo suficientemente interesante para que los demás la quieran conocer pero también es probable que nuestro entusiasmo nos sesgue a la hora de interpretar la realidad. Tal vez deberíamos preguntarnos si tenemos que esforzarnos para facilitar a la ciudadanía información que dice que no necesita y que no le interesa, y si estamos preparados para aceptar su decisión y respetarla.

Entrada elaborada por Dolores Ruiz-Muñoz, Anna García-Altés (@annagaal) y Hortènsia Aguado.