Apnea del sueño: hacia la medicina de precisión

18 Ene
Ferran Barbé

La apnea obstructiva del sueño es un trastorno crónico que se caracteriza por episodios recurrentes de bloqueo de la vía aérea superior durante el sueño y afecta entre el 5% y el 14% de adultos de 30 a 70 años, mayoritariamente en los hombres. Además, la apnea del sueño implica una disminución de la entrada de oxígeno (hipoxia) durante el sueño. Para contrarrestar esta falta de oxígeno, el cerebro reacciona causando un microdespertar, llamado arousal, que reactiva los músculos de la vía aérea superior y permite el paso del aire (reoxigenación).

Estos ciclos de hipoxia-reoxigenación producen un estrés a nivel del sistema circulatorio que aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, hipertensivas, metabólicas, cerebrovasculares, neoplasias y, por último, el riesgo de muerte. Al mismo tiempo, los arousal impiden un buen descanso, producen una sensación de fatiga y de somnolencia diurna excesiva, hecho que se asocia a un aumento de la tasa de accidentabilidad vial y a una peor calidad de vida.

Existe una aproximación estandarizada en el tratamiento de la apnea del sueño: la aplicación nocturna de la presión positiva continua  en la vía aérea (CPAP) para mantener abiertas las vías respiratorias superiores y, por tanto, ayudar a descansar.

Sin embargo, el tratamiento con CPAP muestra resultados contradictorios. Por un lado, se ha demostrado que el uso de la CPAP de al menos 4 h/noche aumenta la calidad de vida y disminuye la presión arterial en ciertas poblaciones de hipertensos. Por otro lado, no se ha llegado a demostrar que el uso de la CPAP disminuya el riesgo de eventos cardiovasculares mayores ni la mortalidad. Por tanto, la apnea del sueño es un trastorno heterogéneo y el uso de la CPAP no es igual de efectivo en todos los pacientes. ¿Qué pacientes se pueden beneficiar más del tratamiento? ¿Se debería tratar todos los pacientes de la misma forma?

Pensamos que es importante buscar perfiles de pacientes con apnea del sueño que se puedan beneficiar del tratamiento con CPAP. La creación del programa PADRIS (Programa público de analítica de datos para la investigación y la innovación en salud) que tiene como misión poner a disposición de la comunidad científica los datos sanitarios relacionados para impulsar la investigación, la innovación y la evaluación de salud, nos ha dado la oportunidad de poder analizar todos los sujetos con apnea del sueño y tratados con CPAP en Cataluña. Hablamos de 71.217 personas, aproximadamente el 1% de la población general, que fueron atendidas en el sistema sanitario público en Cataluña (atención primaria, hospital, sociosanitario y/o farmacia) entre el 2012-2013.

Para establecer estos perfiles (es decir, grupos de pacientes similares entre ellos, pero a la vez muy diferentes al resto) se han considerado las comorbilidades más frecuentes de los pacientes con apnea del sueño y las comorbilidades clínicamente relevantes. Se identificaron seis perfiles de pacientes diferentes entre los pacientes con apnea del sueño y tratados con CPAP en Cataluña.

A pesar de haber definido estos seis perfiles de pacientes diferentes podemos decir que la población con de Cataluña con CPAP se distrubuye mayoritariamente en dos grandes grupos: por un lado pacientes de edades avanzadas, alta mortalidad y un uso de recursos elevado y, por otro lado, pacientes con menos comorbilidades, baja mortalidad y poco uso de recursos, como se puede leer en este artículo publicado en la revista Plos ONE recientmente.

¿Se deben tratar los dos grupos de la misma forma? Parece que no. En el grupo con menos comorbilidades, baja mortalidad y poco uso de recursos parece que la apnea de sueño sea el determinante más importante del pronóstico de estos pacientes y da indicios que éste sería el grupo que más se podría beneficiar del tratamiento con CPAP. En cambio, en el otro grupo parece que la apnea del sueño se encuentra en segundo plano, ya que las enfermedades predominantes son más graves.

El estudio nos ha permitido evaluar la asociación entre el tratamiento con CPAP y la mortalidad; es decir, ¿mueren más aquellas personas tratadas con CPAP o mueren más las personas con las mismas comorbilidades pero sin apnea del sueño?

Para llevar a cabo este objetivo se buscó para cada paciente tratado con CPAP tres personas de características similares pero sin apnea del sueño. Lo que observamos fue, de forma sorprendente, que a pesar de presentar un mayor número de comorbilidades, el tratamiento con CPAP está asociado a una reducción de la mortalidad a nivel poblacional (Am J Respir Crit Care Med 2018).

Ahora hay que seguir trabajando para estudiar qué ocurre en cada uno de los perfiles de pacientes. Disponer de este volumen de datos nos ayuda a dar una aproximación de los grupos de pacientes con apnea del sueño que tendrán mejores beneficios con el tratamiento con CPAP y ésto hace que cada día nos encontremos más cerca de la medicina de precisión.

No existen enfermedades, sinó enfermos

Entrada elaborada por Ferran Barbé, Hospital Institut de Recerca Biomèdica de Lleida.

Evaluación: Back to the Basics

22 Sep

La cultura evaluativa de AQuAS viene de lejos y la compartimos en redes estatales como REDETS e internacionales como INAHTA, HTAi y EUnetHTA. Esta evaluación hace referencia a la evaluación de tecnologías sanitarias (esto incluye la evaluación de productos sanitarios, medicamentos, programas, modelos organizativos en el ámbito de la salud y un largo etcétera que puede a su vez incluir la evaluación de cribados, tests diagnósticos e eHealth, entro otros) y  también la evaluación de la calidad de la atención asistencial.

La metodología que se usa es robusta y genera debate aún actualmente y es positivo que sea así porque este debate implica un cuestionamiento constante sobre qué hacemos y cómo lo hacemos. Cuando aparecen nuevas tecnologías, nuevas necesidades, nuevas realidades, se requieren también nuevas metodologías evaluativas o su adaptación.

“Evaluar para mejorar” es la idea básica de la evaluación pero … ¿de qué hablamos exacatamente cuando hablamos de evaluación?

No existe una respuesta simple para esta cuestión.

En este post de Mireia Espallargues, Noemí Robles y Laia Domingo hay una buena definición sobre indicadores para la evaluación clínica y de la calidad asistencial.

«Un indicador es un instrumento de medida que se utiliza para evaluar o medir aspectos concretos de la calidad de la atención a través de diversas estrategias de análisis»

En este otro post de las mismas autoras hay un ejemplo de evaluación de programas de cronicidad.

«Los resultados obtenidos de la implementación de los indicadores permitirá a los profesionales disponer de unos criterios objetivos sobre la calidad de sus intervenciones, facilitando la identificación de las fortalezas de los programas de atención a la cronicidad, y también de las áreas de mejora»

En esta línea de evaluación de la cronicidad, puede ser muy útil la aplicación de herramientas para medir multimorbilidad, tal como se puede leer en este post de Emili Vela.

«La presencia multimorbilidad está asociada a una mayor utilización de recursos asistenciales (sanitarios y sociales) y a una peor calidad de vida. En este contexto, se hace necesario medir la multimorbilidad para poder de este modo determinar su impacto en el sistema sanitario»

Otra línea de trabajo muy relacionada con evaluación la encontramos en este post de Miquel Pons, Daniel Chaverri y Luis Lobo sobre prótesis de cadera. Se trata de un estudio que muestra de forma muy clara la utilidad de los registros para la evaluación de tecnologías sanitarias.

«En el contexto actual de innovaciones y avances tecnológicos contínuos y ante una gran presión por parte de los fabricantes, el abanico de prótesis a disposición de los cirujanos ortopédicos es cada vez más grande. Esta situación hace necesario que las prótesis que se utilicen presenten evidencia científica basada en estudios clínicos o bien en datos de registros de artroplastias»

Las iniciativas que estudian la variabilidad en la práctica médica tienen un fuerte componente evaluativo también. Para introducirnos en esta cuestión, Enrique Bernal Delgado y Sandra García Armesto publicaron un post sobre cómo se trata  y cómo ha evolucionado esta cuestión a nivel internacional.

«Las experiencias más significativas se han desarrollado en contextos con una profunda cultura evaluativa y en sistemas donde la elección de aseguradoras y competencia entre proveedores constituye una de sus características fundamentales»

Desde AQuAS, Laura Muñoz presentaba en este otro post dos líneas de trabajo muy potentes: el estudio de la variabilidad en el contexto catalán y la presentación dinámica de estos resultados, una novedad absoluta por lo que a visualización de datos se refiere.

Elementos tecnológicos nuevos implican -para la evaluación- un reto intelectual y un reto por el alcance o volumen de las intervenciones a evaluar. Es reciente la publicación de un marco conceptual de evaluación de mHealth publicado en una revista con un alto factor de impacto, situada en el primer cuartil del Journal Citation Reports.

Los conceptos de eficacia, efectividad, seguridad, eficiencia e impacto organizativo, ético y social son las grandes dimensiones del marco teórico de la evaluación de tecnologías sanitarias y aquí se añade la necesidad de incorporar metodologías de otros campos y el esfuerzo constante para adaptarse a una realidad siempre cambiante.

Para acabar, insistimos en la importancia de la metodología, no como algo estático sinó como un elemento al servicio de la investigación de mejor calidad.

Para seguir avanzando en la evaluación, back to the basics también.

Entrada elaborada por Marta Millaret (@MartaMillaret)

Los grupos de morbilidad ajustados: un nuevo agrupador de morbilidad poblacional

2 Feb
Foto Emili Vela
Emili Vela

En la actualidad, las patologías crónicas se han convertido en un reto para los sistemas sanitarios de los países desarrollados. La mayoría de pacientes que utilizan los servicios sanitarios presentan multimorbilidad y ésta aumenta con la edad. La presencia de multimorbilidad está asociada a una mayor utilización de recursos asistenciales (tanto sanitarios como sociales) y a una peor calidad de vida.

En este contexto, se hace necesario medir la multimorbilidad para poder determinar su impacto. Hay dos grandes grupos de medidas: por un lado el simple conteo de patologías (habitualmente crónicas) de cada sujeto y, por otro lado, índices que proporcionan la carga de morbilidad de los individuos a partir de la jerarquización de las patologías otorgando un peso diferencial a cada una de ellas a partir de criterios clínicos proporcionados por grupos de expertos y/o de análisis estadísticos basados ​​en la mortalidad o en la utilización de servicios sanitarios.

En este último grupo se incluyen los Grupos de Morbilidad Ajustados (GMA), la única de estas herramientas desarrollada en Europa sobre la base de un sistema sanitario público, de carácter universal y eminentemente gratuito.

Los grupos de morbilidad ajustados

Las características y el funcionamiento de los GMA se pueden encontrar detallados en este artículo. A modo de resumen, podemos mencionar que los GMA han sido validados estadísticamente analizando su capacidad explicativa predictiva. En esta validación, los GMA han presentado mejores resultados que otras herramientas en la mayoría de indicadores estudiados, incluidos los relativos a la atención social y sanitaria.

Concordancia y utilidad sistema estratificación

También han sido validados clínicamente por médicos de atención primaria, tanto en Cataluña como en la Comunidad Madrid. Los principales resultados de estas validaciones son que los GMA muestran una buena clasificación de los pacientes en función de su riesgo, que esta buena clasificiación se incrementa con la complejidad del paciente, la preferencia de los clínicos para esta herramienta respecto de otros agrupadores de morbilidad y, por último, que es una herramienta útil para la asignación del nivel de intervención adecuado a las necesidades de los pacientes.

Los GMA han sido desarrollados a partir del año 2012, en el marco de un convenio de colaboración entre el  CatSalut y el Instituto Catalán de la Salud. Posteriormente, han sido implementados, a nivel estatal, en 13 comunidades autónomas gracias a un convenio entre el CatSalut y el Ministerio de Sanidad. Una vez realizadas estas implementaciones en 2015, se han agrupado unos 38 millones de habitantes de la población española. El objetivo último de este convenio es el desarrollo conjunto de una herramienta de estratificación de la población que pueda ser aplicable a la totalidad del Sistema Nacional de Salud, mediante la adaptación de los GMA.

Proposals enhanced health risk

También hay que destacar que los GMA se están utilizando en  diferentes proyectos europeos relativos a la estratificación y la integración de la asistencia sanitaria y social.

En resumen, podemos afirmar que los GMA son un nuevo agrupador de morbilidad que presenta unos resultados -al menos- comparables a los que proporcionan otros agrupadores en el mercado. Por otra parte, al haber sido desarrollados a partir de la información de nuestro sistema sanitario (universal y eminentemente gratuito), es posible la adaptación a nuevos requerimientos o estrategias de nuestras organizaciones pero también a otros sistemas sanitarios o a otros ámbitos o poblaciones específicas. Muestra de esto último es el hecho que conjuntamente con el Plan Director de Salud Mental y Adicciones del Departamento de Salud, en estos momentos, estamos en una fase muy avanzada en el desarrollo de un agrupador específico para los pacientes con problemas de salud mental y adicciones.

Entrada elaborada por David Monterde (Oficina de Estadística. Sistemas de Información. Instituto Catalán de la Salud), Emili Vela (Área de Atención Sanitaria. Servicio Catalán de la Salud) y Montse Clèries (Área de Atención Sanitaria. Servicio Catalán de la Salud).