Influencia de la situación laboral y otros factores socioeconómicos sobre la salud mental

11 Abr
Jorge Arias de la Torre

Los trastornos mentales y del comportamiento son uno de los principales problemas de salud pública en todo el mundo. La prevalencia de estos trastornos, así como los factores relacionados con la misma, varían a lo largo del tiempo y en función del área geográfica que se estudie, siendo por ello adecuada su evaluación de forma periódica y concreta para cada población.

Respecto a los factores específicos relacionados con dicha prevalencia, se ha apuntado desde la epidemiología social la importancia tanto del género, como la situación laboral y de los factores socioeconómicos. Entre los factores socioeconómicos, destacan desde esta perspectiva los factores domésticos y familiares por el poco conocimiento de su relación con la prevalencia de problemas de salud mental. Además, la prevalencia puede variar en función del trastorno concreto que se considere, siendo uno de los más frecuentes y con mayor carga de enfermedad el trastorno depresivo mayor.

Este es el punto de partida de la tesis doctoral que presenté la semana pasada en la Universidad de Leon, cuyo objetivo principal fue estimar la prevalencia general de problemas de salud mental y de trastorno depresivo mayor en la población española y la influencia de la situación laboral y de otros factores socioeconómicos.

Se realizaron tres estudios basados en la Encuesta Nacional de Salud en España (ENSE) y la Encuesta Europea de Salud en España (EESE):

  1. Los resultados del primero de ellos muestran que la prevalencia de problemas de salud mental se sitúa entre un 15% y un 25%, encontrándose diferencias por género y clase social. La mayor prevalencia en relación a la situación laboral, se observó en los desempleados (hombres: clases más favorecidas 23,3% y menos favorecidas 26,1%; mujeres: clases más favorecidas: 27,7% y menos favorecidas 32,7%). En hombres pertenecientes a clases menos favorecidas, el rol de sustentador principal se relacionó con mayor prevalencia de problemas de salud mental. En mujeres que pertenecían a clases más favorecidas, el estado civil viuda, separada o divorciada y realizar el trabajo doméstico solas se relacionó con prevalencias más elevadas de problemas de salud mental. Se calcula que en la actualidad los problemas de salud mental podrían afectar aproximadamente al 20% de la población general de España. Además, se evidencia que continúan existiendo diferencias de género y clase social en salud mental, y se muestra que tanto el rol familiar, como la situación laboral fuera y dentro del ámbito doméstico podrían constituir una fuente importante de desigualdades en salud mental.
  2. En el segundo estudio se consideró solo la población trabajadora y se encontró que la prevalencia de problemas de salud mental fue mayor en mujeres (19,9%) que en hombres (13,9%) siendo la prevalencia global de 16,8%. En ambos géneros el estrés y la satisfacción laboral se asociaron con la prevalencia de problemas. Además, mientras que el tipo de contrato se asoció con la prevalencia de problemas de salud mental solo en los hombres trabajadores (autoempleo y empleo temporal o sin contrato); en la mujeres trabajadoras, tanto la edad como pertenecer a la clase social más desfavorecida se relacionó con dicha prevalencia. De este modo, se concluye que la prevalencia de problemas de salud mental en población trabajadora es ligeramente menor que en la población general y que, además, mientras entre las mujeres la prevalencia podría estar más relacionada con la edad y la clase social ocupacional, entre los hombres podría estarlo más con variables relacionadas con el empleo remunerado realizado fuera del hogar como el tipo de contrato.
  3. En el tercero de los estudios realizados se mostró que la prevalencia de trastorno depresivo mayor fue de un 8,0% en mujeres y de un 4,1% en hombres. En ambos géneros, la prevalencia de trastorno depresivo mayor fue mayor en desempleados (mujeres y hombres) y en los pertenecientes a clases sociales menos favorecidas, mostrándose un gradiente de aumento de prevalencia de trastorno depresivo mayor  a medida que la clase social fue más desfavorecida. Teniendo en cuenta las cifras de trastorno depresivo mayor, se calcula que en actualmente en España aproximadamente un 5% de hombres, y un 8% de mujeres podría padecer este trastorno, estando en ambos géneros fuertemente relacionado con la desventaja social.

¿Alguna conclusión?

Los resultados obtenidos quizá podrán servir de punto de partida para el establecimiento de medidas preventivas focalizadas en las poblaciones de mayor riesgo, permitiendo aumentar su eficacia y su eficiencia. Según mi opinión, esto podría tener un impacto potencial en la población y es uno de los retos que se nos plantea como sociedad.

Entrada elaborada por Jorge Arias de la Torre.

Menos Google® glass y más gafas de género

8 Mar
Esther Arévalo, Marta Millaret

La semana pasada Barcelona acogió el Mobile World Congress 2019. Desde AQuAS asistimos al Health and Wellness Summit que se celebra en el marco del 4YFN y se trataron temas muy relevantes sobre tecnología y salud digital poniendo el foco en inteligencia artificial, analítica de datos, aspectos de seguridad, experiencia de usuaro y sistemas de salud.

Además de lo que se presentaba pudimos leer diferentes experiencias y noticias sobre la falta de mujeres entre los ponentes.

Y es por esto que hoy, 8 de marzo, Día Internacional de les Mujeres, entrevistamos a Rossana Alessandrello, ingeniera electrónica especializada en bioingeniería trabajando en un mundo tecnológico y de salud, dos ámbitos con características propias. Hace la entrevista Dolores Ruiz Muñoz, técnica de salud pública especializada en temas de género.

¿Cómo son las personas con quien trabajas? ¿Qué responsabilidades y qué roles suelen ocupar las mujeres en tu sector?

Hombres. Trabajo en un mundo de hombres y diría que el rol de las mujeres en el mundo TIC plantea diferencias. Mientras los hombres se muestran más atrevidos y temerarios, las mujeres no tanto. La mujer aporta el elemento de factibilidad, aterra las ideas. Sin mujeres, mi sensación es que ellos no haría nada. Nosotras lo aterramos todo en todos los sentidos. Operativizamos planes de trabajo, desde el punto de vista de la gestión, económico, legal y social.

¿Cómo han sido tu jefes o jefas?

Hombres. Y lo percibo como mi propio límite. No soy suficientemente atrevida. Hago que sea posible pero no consigo ser suficientemente atrevida. Así es mi realidad, mi marco. La parte creativa la aporto yo pero el «salto al vacío» yo no lo tengo. He trabajado con jefes americanos, suecos, catalanes, de empresa privada y de empresa pública. No parecería una casualidad. No estoy diciendo que no existan mujeres emprendedoras tecnológicas, sí que las hay. En mi opinión, han conseguido este liderazgo porque han podido explotar el «salto al vacío» de un hombre para saltar ellas también.

¿Cómo ves el futuro?

Lo veo bien, el futuro. Para mí, la colaboración hombre y mujer es una colaboración muy positiva, es una sinergia necesaria. Solo hay que aceptar y considerar las diferencias. Me considero emprendedora, he construído mi carrera profesional y esto ha incluído desde ofrecer productos concretos hasta dirigir equipos. He elegido y he dirigido mi propia carrera y mis decisiones.

En el contexto de innovación, ¿tienes la percepción que existan sesgos de género? Por ejemplo, ¿en los temas sobre los que se prioriza innovar, en la forma de innovar o en otros aspectos?

No hay sesgos. Ningún sesgo. Todos queremos innovar. Quizás hay un matiz en el hecho que la innovación femenina yo siempre diría que está orientada a la mejora y al impacto. En este aspecto sí que me atreviría a decir que podemos encontrar diferencias. Estoy pensando un ejemplo de esto, sería el caso de Bill Gates cuando plantea la creación de un sistema operativo sin saber demasiado en ese momento las implicaciones que ha tenido a largo plazo. Las mujeres, según mi punto de vista, trabajamos con una creatividad que siempre incluye una motivación, una finalidad, un objectivo. No es un paradigma de innovar por innovar. El otro paradigma sería «el reto por el reto”.

Si preguntamos al público en general si saben decir el nombre de alguna mujer destacada por sus aportaciones en el mundo TIC quizá costaría un poco. Seguramente es por esto que hay premios e iniciativas internacionales exclusivos para mujeres y los equivalentes para hombres no existen. Estoy pensando, por ejemplo, en EU Prize for Women Innovators 2018,  Women IT Awards, International Girls in ICT Day y Women in Health IT Community.

La mayor parte de los proyectos de compra pública de innovación que estamos trabajando desde AQuAS fueron iniciados por hombres. Debería evaluarse si es porque las mujeres no estan en los cargos adecuados o si es por alguna otra razón. Al mismo tiempo, la mayoría de Pymes tecnológicas que licita en estos proyectos están lideradas por hombres.

¿Qué opinas de las políticas de cuotas?

Creo que se deben hacer otras cosas. Hay toda una cuestión de formación, de educación, de preparar del mismo modo en la defensa de las ideas, de incentivar este aspecto desde pequeñas. La Escuela tiene una función en esto y hay que ir más allá. Y los medios de comunicación, también.

He sido muchas veces “la mujer” de la reunión y me han tratado diferente por esta razón. Constantemente me pasan cosas que a un hombre creo que no le pasarían. Hace poco, en una reunión, me dieron un beso en la frente como «agradecimiento» por una idea. Hace más tiempo, en otra reunión cuando estaba embarazada me presentaron con la frase «Está embarazada, cuidadla bien». Estoy segura que son experiencias que surgen de una “naturalidad afectiva” que he normalizado, como mujer, para poder salir adelante profesionalmente. De anécdotas de estas, tengo muchas; diría que en otros sectores, como el mío que combina TIC y salud, de momento las cosas son de esta forma todavía.

¿Querrías comentar algo que no te hayamos preguntado?

Sí. Tengo la experiencia de no haber podido optar a una posición de responsabilidad por estar de baja de maternidad. Era una empresa americana en un momento de cambios y fusiones. En aquel momento, viví en un “mundo masculino” no se aceptaba que pudieras no estar siempre. Espero que las cosas hayan cambiado.

Muchas gracias, Rossana y Lola!

Hace un año publicábamos desde este espacio un texto de Iria Caamiña sobre la necesidad de ponernos gafas de género. ¿Seguimos en el mismo sitio?

Desde AQuAS, apostamos fuerte para incorporar la perspectiva de género en nuestro día a día y en nuestras líneas de trabajo. ¿Perspectiva de género? Sí, por supuesto. Y también nuevas tecnologías, investigación, evaluación, analítica de datos e innovación.

Queremos acabar este texto con este vídeo de EIT Health sobre mujer e innovación en salud.

Conversaciones sobre género en el contexto enfermero

10 May
Marc Fortes, Núria Rodríguez-Valiente, Mercè Salvat

Como cada 12 de mayo se celebra Día Internacional de la Enfermera y en conmemoración de esta fecha tres compañeros de profesión, Mercè Salvat, Marc Fortes y Núria Rodríguez, nos hemos encontrado para conversar sobre la relación entre el género y el cuidar.

Queremos compartir nuestras reflexiones sobre cómo socialmente la profesión se ha relacionado con aspectos vocacionales, altruistas, de submisión y de invisibilidad…, en definitiva, con los estereotipos sociales sobre el género femenino.

Durante esta conversación surgen preguntas como por qué en nuestra sociedad el término cuidar está asociado a la mujer, por qué este cuidar no tiene ni ha tenido reconocimiento social cuando la valoración es positiva durante los procesos de salud-efermedad, cómo lo viven los hombres que han elegido esta profesión y, finalmente, cómo sería posible «deconstruir” este constructo social y cultural.

Vamos por partes.

¿Por qué en nuestra sociedad el término cuidar está asociado a la mujer?

Es conocido que históricamente y en nuestra sociedad patriarcal, se ha vinculado a la mujer con la función reproductora y el cuidado doméstico. Este cuidado hay que contemplarlo en su sentido más amplio: desde tareas rutinarias de mantenimiento del hogar, al cuidado y mantenimiento de la salud de personas mayores, niños y familiares enfermos. A la vez, se le han atribuido una serie de connotaciones de servidumbre, abnegación, entrega incondicional, y en conjunto de poco valor. Por otro lado, en este contexto, al hombre se le ha relacionado con la producción y el sostenimiento económico de la unidad doméstica y se ha asociado con la profesionalidad y el prestigio social.

¿Por qué este cuidar no tiene ni ha tenido prestigio social?

Este constructo social profundamente arraigado ha naturalizado el hecho de cuidar con aquello femenino, llevándolo aún más allá con la asignación de estereotipos como la relación entre lo femenino, el cuidar y con la vocación-intuición-servilismo-invisibilidad social, para finalmente hacer también la asociación simbólica de profesiones fundamentada en la atención a las personas; éste sería el caso de la profesión enfermera. De hecho, la identificación estereotipada de la profesión se replica socialmente y el rol enfermero es una continuidad profesionalizada del cuidado doméstico (Germán, 2004).

Además, a este imaginario colectivo, mencionado préviamente, también tenemos que añadirle la perspectiva sexo-lúdica de la profesión, desgraciadamente presente, por ejemplo y entre los casos más recientes, en la campaña de la gripe del año 2017 del Ministerio de Salud y El programa Telepasión – El Musical 2017.

¿Cuál es la vivencia de los hombres que han elegido esta profesión?

Esta es la pregunta que los enfermeros nos hemos hecho siempre: ¿Qué problema hay por desempeñar esta profesión? ¿Alguién me hubiera cuestionado la decisión si hubiera decidido ser médico o farmacéutico? Esta es la primera de las batallas que debe librar un hombre que decide dedicarse profesionalmente a cuidar otras personas. Una batalla no con él mismo, sinó con los prejuicios socialmente establecidos. Intentaremos matizar brevemente algunos de estos prejuicios:

“Para cuidar hay que tener una sensibilidad especial que sólamente tienen las mujeres”. Parece que los hombres son fuertes, no pierden el tiempo en sensibilidades y por supuesto nunca lloran. Por suertes muchos hemos demostrado que los cuidados profesionalizados requieren una serie de habilidades que en primer lugar se pueden entrenar y que en segundo lugar no dependen del género en ningún caso, o como lo expone la politóloga Joan Tronto: “Cuidar no es más natural para las mujeres, lo hacen por el privilegio de los hombres».

-Como hemos comentado antes, el constructo social dice que «los hombres son el puntal económico de la familia”. Actualmente, el sueldo medio de un enfermero quizás no permite sustentar una familia, en nuestra sociedad actual hay que hacer un planteamiento de la responsabilidad compartida hacia la gestión familiar.

“Los hombres que eligen una profesión de este tipo no son tan masculinos”, el constructo social hace que algunos hombres no desempeñen estas profesiones porque desde el imaginario social se cree que se puede poner en duda su masculinidad y consecuentemente, la superioridad de género. Además, este imaginario conduce a la atribución de la orientación sexual por el hecho de pertenecer a este colectivo.

¿Cómo sería posible deconstruir este constructo social y cultural?

La “deconstrucción” de este constructo social deberíamos encaminarla hacia la revolución de equiparar el cuidar con el curar, desde una perspectiva humanizada y no desde la perspectiva de género. Sin lugar a dudas, para cuidar es necesaria una predisposición hacia la solidaridad, el compromiso emocional y la flexibilidad pero estos grandes valores pertenecen a la humanidad y no a ningún género ni profesión. La perspectiva de género por si misma es enriquecedora y debería contribuir a hombres y a mujeres la condición de igualdad al desempeñar la profesión elegida independientemente de su género.

Para “deconstruir” el estereotipo de género en nuestra sociedad patriarcal, tendríamos que aprender que cuidar es una habilidad que tenemos las personas y que no tiene que ver con la dicotomía del género (Barragán, 2009). La mirada femenina o masculina independientemente del sexo es necesaria para el abordaje histórico y de futuro de nuestra profesión (Chamizo, 2004) y es más, pensamos que sería necesario añadir que es necesaria para abordar el presente y el futuro de la sociedad.

En este sentido, nuestras propuestas se dirigen hacia la definición de una línea estratégica común propuesta por los colegios profesionales sanitarios, donde se promuevan los valores democráticos impregnados en el cuidar.

Entrada elaborada por Núria Rodríguez-Valiente, Marc Fortes y Mercè Salvat.

Construimos equidad de género

8 Mar
Iria Caamiña

Sistemáticamente los medios de comunicación nos muestran ejemplos de la persistencia de situaciones de discriminación de las mujeres, la brecha salarial de género, la baja presencia de mujeres en cargos directivos, la violència ejercida hacia las mujeres, entre otros.

Estas situaciones responden a la construcción de un modelo social basado todavía en el androcentrismo que hace del hombre el sujeto de referencia de valores y concepción del mundo, al mismo tiempo que subordina e invisibiliza a las mujeres.

Aprovechando que hoy es 8 de marzo, Dia Internacional de la Mujer, queremos hacer un repaso reflexionando sobre cómo estamos abordando esta realidad desde las políticas públicas de la Generalitat de Cataluña.

La trayectoria de las políticas de género de la Administración de la Generalitat no es corta, hace casi 30 años que nació el Instituto Catalán de las Mujeres y que se empezaron a formular planes de igualdad, con el objetivo de garantizar la igualdad efectiva entre hombres y mujeres. En este contexto el concepto de igualdad se ha ido reinterpretando y ampliando, actualmente multidimensional:

  • Igualdad formal: afirmación de la igualdad de derechos en la normativa
  • Igualdad de trato: ausencia de discriminación directa e indirecta por razón de sexo
  • Igualdad de oportunidad: compensación de las desigualdades existentes en las condiciones y posiciones de mujeres y hombres
  • Equidad de género: valoración y toma en consideración de la diversidad y las diferencias entre mujeres y hombres

La evolución del concepto de igualdad ha ido acompañada de la evolución de las estrategias de intervención de los poderes públicos. Los primeros planes de políticas de mujeres se centraron en garantizar la igualdad de derechos y a la no discriminación entre hombres y mujeres. Posteriormente, una vez constatadas las carencias de esta concepción, se empiezan a introducir las medidas de acción positiva para garantizar la igualdad de oportunidades. Por último, se ha incorporado y priorizado la transversalidad de género.

La transversalización de género (gender mainstreaming) es un concepto que nace en Suecia a principios de los años noventa por la promoción de políticas de mujeres y que pasa a la agenda internacional el marco de la IV Conferencia Mundial de la Mujer celebrada en Beijing el año 1995. La incorporación de esta estrategia para desarrollar las políticas de mujeres significó un punto de inflexión.

La transversalidad en el ámbito de la Generalitat hace necesaria la incorporación de la perspectiva de género en todas las políticas y la promoción de acciones específicas para las mujeres desde los diferentes ámbitos de la Administración de la Generalitat. Es en este marco en que se está trabajando actualmente desde la Generalitat de Cataluña. El Departamento de Salud ha participado en los seis planes liderados por el Instituto Catalán de las Mujeres y en la elaboración de los cuatro informes de transversalización de género.

Por otro lado, el impulso y la operativización de las medidas y actuaciones vinculadas a las políticas de género en el Departament de Salud se realiza en el marco del Grupo de trabajo de transversalidad de género. Este grupo está integrado por referentes de todas las unidades y entidades del departamento, también la Agencia de Calidad y Evaluación Sanitarias de Cataluña (AQuAS), y coordinado por el Gabinete técnico de Secretaría General.

Además de los retos alcanzados a partir de las medidas y acciones desplegada, algunos de los avances más significativos se han producido a través de la regulación, destacan especialmente:

Entre los aspectos más destacados de la ley de igualdad (2015) hay la regulación de órganos de coordinación interdepartamental, responsables de aplicación de la transversalidad, consultivos y asesores y mecanismos de colaboración, cooperación, control y sanción. A través de la ley se prevee la creación del Observatorio de Igualdad de Género, órgano que entró en funcionamiento el pasado mes de junio y del que AQuAS forma parte.

A pesar de los avances, queda mucho trabajo por hacer que tenemos que hacer juntos, no sólo como una obligación legal, sinó como un compromiso con la construcción de una sociedad más justa. Ninguna política es neutra, afecta de forma diferente a hombres y mujeres, y por este motivo es imprescindible ponernos las «gafas de género» en nuestro trabajo diario, para identificar posibles diferencias y abordarlas.

Como sabéis, el abordaje de género es una de las líneas editoriales del blog AQuAS (con colaboraciones de Mercè Piqueras, Esther Vizcaino y Dolores Ruiz Muñoz) y próximamente se profundizará en esta línea en el marco de la actividad de AQuAS.

Entrada elaborada por Iria Caamiña.

Igualdad de género, ganamos todos

3 Nov
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Esther Vizcaino

Hace unos meses hablamos desde este mismo blog de la publicación del artículo A global call for action to include gender in research impact assessment, en el que hemos participado el equipo de impacto de la investigación de AQuAS.

La inversión en investigación biomédica ha crecido de forma exponencial durante los últimos años, por lo que gobiernos, industria, centros de investigación y ciudadanos esperan ver el retorno de esta inversión convertida en un aumento de las ganancias en salud. Invertir en investigación de forma equivocada puede provocar pérdidas económicas y en salud. Además, esta inversión puede ser también desperdiciada si no se distribuye igualitariamente por género.

No es ninguna novedad decir que las mujeres están poco representadas en el ámbito de la investigación en salud, y cuando decimos “poco representadas” nos referimos como investigadoras y también como participantes en estudios de investigación. Las mujeres reciben menos financiación, aparecen menos frecuentemente que los hombres como autoras de publicaciones en revistas científicas y son galardonadas con menos premios científicos. Por ejemplo, de entre los 210 premios Nobel de fisiología y de medicina, solo hay 12 mujeres (un 5,7%).

Además, existen evidencias de que las diferencias de sexo (biológicas) y de género (socioculturales) no son incluidas de forma rutinaria dentro del diseño de estudios de investigación. Este hecho puede suponer que las mujeres se encuentren en desventaja respecto a los hombres como beneficiarias de la investigación en términos del impacto en salud, económico y social asociado a la investigación. Se ha demostrado que incorporar la perspectiva de género en investigación estimula la innovación y la excelencia en investigación y tecnología.

Dado el carácter global y fragmentado de la investigación, nos encontramos ante la necesidad ineludible de que todas las administraciones, instituciones de investigación y agencias evaluadoras de investigación promuevan políticas científicas que maximicen el impacto de la investigación a través de la igualdad de género.

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Considerando esta necesidad (es decir, que incorporando la perspectiva de género a la investigación se pueda conseguir que esta investigación tenga más impacto todavía), investigadores de 15 países diferentes provenientes de 6 continentes hacemos una “llamada a la acción” en el artículo para incorporar la perspectiva de género en la evaluación del impacto de la investigación con el objetivo de maximizar el impacto científico, económico y social de la investigación. En el artículo se ofrecen recomendaciones para todos los actores implicados en la investigación sobre cómo incluir y reforzar el análisis de género dentro de la evaluación del impacto de la investigación.

En 2014, Naciones Unidas inició la campaña HeForShe para combatir la brecha de género a nivel global. Esta campaña quiere implicar a todo el mundo, incluidos hombres y niños, como defensores y agentes del cambio en la consecución de la igualdad de género y los derechos de las mujeres.

Puede que históricamente la igualdad de género haya sido principalmente asumida como un tópico de interés para las mujeres, pero incluir la igualdad de género en todos los ámbitos es cosa de todos.

Entrada elaborada por Esther Vizcaino Garcia, AQuAS.