Mujer y ciencia: de la fotografía 51 al gráfico de la tijera. ¿Hemos avanzado?

28 Abr
Dolores Ruiz-Muñoz

El 15 de diciembre de 2015 la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 11 de febrero como la fecha para conmerorar el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Con todos los días mundiales que tenemos para conmerorar es inevitable pensar si esta día era necesario, o no.

Hoy, desde este espacio, querríamos invitaros a que nos acompañéis en esta reflexión.

Cuando se trata del tema de la discriminación de las mujeres en la ciencia, la pregunta típica que se suele hacer habitualmente para evidenciar esta discriminación es: ¿Cúantas mujeres científicas conocéis? I aquí, Marie Curie suele ser una de las científicas más mencionadas. Parecería vamos bien.

Vamos un poco más allá: ¿Qué sucede si la pregunta la hacemos sobre científicas actuales? Quizás nos encontramos en un contexto donde nosotras mismas somos científicas, o estamos rodeados y rodeadas de científicas, y encontrar unos cuantos nombres no nos resultaría tan difícil.

Pero… ¿Y fuera de nuestro entorno de trabajo? Parece que ya empezamos a no ir tan bien. Fuera de los círculos donde estas mujeres científicas se mueven parece que la ciudadanía no conoce tanto las mujeres que hacen ciencia y que el icono de Rosalind Franklin y su fotografía 51 sigue hoy tan actual como siempre.

Imagen de la fotografía 51 del blog Centpeus de Daniel Closa (@nielo40)

Una razón para explicar la invisibilidad de la mujer en la ciencia la encontramos en el hecho que durante muchos años han habido barreras importantes para que las mujeres accedieran a la formación académica. Las mujeres estaban relegadas a desarrollar únicamente un trabajo reproductivo dentro de la sociedad, era prácticamente imposible que accedieran a una formación académica en igualdad de condiciones que los hombres y era, por tanto, normal que después no destacaran como científicas o que ni siquiera llegaran a serlo.

Naturalmente, sin embargo, ha habido mujeres como Nettie Maria Stevens, que han podido dejar su huella. Eso sí, siempre desde un segundo plano de la historia de la ciencia, sin el reconocimiento claro que han recibido los hombres científicos de su época.

¿Y ahora? ¿Sirve aún la excusa del gap o desfase académico? Este razonamiento ya no es válido si pensamos que hay más mujeres que hombres estudiando carreras de ciencia. ¿Por qué las mujeres actualmente siguen estando ausentes de los puestos científicos de responsabilidad? ¿Qué está pasando por el camino? ¿Cómo puede ser que en Cataluña haya más mujeres que hombres estudiando ciencia y sólo 2 de los centros de investigación estén dirigidos por mujeres?

Imagen de la web Women in Science de la UNESCO

Lo que pasa actualmente se conoce como el gráfico de la tijera. Las mujeres se van quedando por el camino en la carrera científica. A pesar que en los últimos años la presencia entre hombres y mujeres ha tendido a converger un poco, la diferencia aún es clara y enorme, especialmente en los puestos de más responsabilidad y esto es un claro reflejo del techo de cristal, como una barrera invisible, que las mujeres encuentran en la mayoría de los ámbitos del mercado laboral para llegar a puestos de responsabilidad.

Gráfico de la tijera (Mujeres y ciencia, CSIC)

Pero el resultado que las mujeres vayan abandonando poco a poco su presencia en la ciencia va más allá de una cuestión de injusticia social. A no ser que a estas alturas todavía alguien piense que lo hacen por ser menos competentes, y no por los obstáculos sociales que van encontrando por el camino, mucho más allá de la más que demostrada brecha salarial, ésto supone una clara pérdida de talento para la ciencia, para la sociedad; en definitiva, para todos.

Imagen del informe Mujeres, desigualdad de géneros y desarrollo.

Tal vez ésto no pase en ciencias de la salud, se podría pensar. De hecho, es uno de los ámbitos científicos más feminizados que conocemos. ¿Seguro? Sólo pensando en qué lugares ocupan las mujeres en las ciencias de la salud ya queda claro que este ámbito no está exento de esta, digamos, desfeminización del poder. De hecho, las ciencias de la salud es uno de los ámbitos donde la brecha entre mujeres y hombres es más que presente.

Ayer mismo el Ministerio de Salud inició una campaña dirigida a la población general para promover la vacunación e inmediatamente se generó una fuerte polémica en los medios de comunicación. En el vídeo destaca que el único profesional de la salud con un uniforme que no representa su realitad es el de la enfermera, que aparece con cofia y minifalda. ¿Qué pasó? Quizás la explicación la encontraríamos en el hecho que se han usado imágenes de un banco de imágenes gratuito que claramente no refleja la realidad de nuestro contexto actual.

Nos reservamos para otra ocasión escribir sobre las cuotas por sexo, un concepto que no está nunca libre de polémica ni suele dejar indiferente. Pero de momento parece que quizás el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia no está de más y, sobre todo, no está de más que también sea de la Niña en la Ciencia porque ellas serán las científicas del futuro que esperamos consigan cerrar la tijera.

Cerramos este apunte con una pregunta bien sencilla: ¿Todavía hay alguién que piense que hemos alcanzado la paridad?

Entrada elaborada por Dolores Ruiz-Muñoz, mujer y científica.

¿Queréis leer más sobre este tema? Esther Vizcaino publicó Igualdad de género, ganamos todos.

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