Altmétricas: métricas complementarias centradas en el artículo

19 Abr
Ernest Abadal

El sistema tradicional de evaluación de la calidad de una publicación científica (un artículo de revista, por ejemplo) se ha basado, fundamentalmente, en el recuento de las citas que ha generado. Fue Eugene Garfield (1925-2017), en un artículo publicado en Science (1955), quien propuso los índices de citas como un sistema que serviría a los autores para encontrar artículos de una temática. Fue, sin duda, una gran innovación. Posteriormente, con la creación del Institut for Scientific Information (actual Web of Science) y los Journal Citation Reports este sistema cogío mucho relieve y se orientó hacia la evaluación de las revistas ya que servía a los autores para decidir en qué revista publicar (a partir del factor de impacto que se calculaba para cada una de ellas). Ha sido un sistema criticado desde las humanidades y las ciencias sociales, además de por el hecho que no se centra en el artículo sinó que da el valor de referencia a la revista donde se publica (y da por hecho que un artículo tiene que «heredar» el factor de impacto de la revista).

A partir de 2010 se empieza a hablar de las altmétricas, un conjunto de indicadores (como el número de comparticiones, de redifusiones de un artículo, los comentarios que ha generado, las menciones (likes), etc.) que miden la presencia de una publicación en redes sociales y académicas y que complementan de forma notable los índices de citas. Las altmétricas, por otro lado, valoran el eco a nivel del artículo y no de una revista en su conjunto (como hace el factor de impacto, por ejemplo).

Actualmente son varios los editores científicos que han incorporado esta información. Uno de los primeros ejemplos fue la revista PLOS, y luego la siguieron Nature y otras. También se ha extendido su uso en bases de datos (p.e. Scopus) y en redes académicas (p.e. ResearchGate). Los datos altmétricos que acompañan un artículo suelen tener los apartados que aparecen en las figuras 1 y 2, a pesar que pueda haber pequeñas diferencias en función del programa que se haya utilizado (ImpactStory, PLUM, Article Level Metrics, altmetrics.com, etc.).

Figura 1. Ejemplo de altmétricas de un artículo en PLOS

De este modo, vemos que se incluyen no sólo las estadísticas de presencia en redes sociales (menciones, blogs, etc.) sinó que también constan los datos de uso (visualizaciones y descargas) y también las citas que ha tenido el artículo (en Scopus, CrossRef, PubMed, GoogleScholar, etc.). Se trata de una información cuantitativa muy completa tanto para el lector como para el autor de un artículo.

Figura 2. Ejemplo de altmétricas de un artículo en Nature

En el caso de Nature (figura 2) se muestra también una representación gráfica en forma de rosco en la que cada color es un tipo de canal (twitter, blogs, facebook, wikipedia, etc.), se ofrece una contextualización porcentual en relación a artículos de una antigüedad similar y también se indica cuál es la presencia concreta en medios de comunicación generales (“news articles”) y blogs científicos.

Hagamos una valoración rápida de las altmétricas. Como principales puntos fuertes hay que destacar que miden el impacto de las publicaciones más allá de los ámbitos académicos en sentido estricto, que se pueden aplicar a todo tipo de documentos (sea artículo, libro o tesis doctoral), que los resultados son inmediatos (no hace falta esperar el valor anual del factor de impacto) y que se centran en el artículo (y no en la revista).

En cuanto a los puntos débiles, hay que decir que los indicadores deben recogerse de una forma muy rápida (son muy volátiles), que los indicadores son difíciles de comparar entre si (¿qué vale más, un retweet o un “me gusta”?), que hay muchas dificultades en la normalización y homegeneidad en la recogida de datos (hecho que no ocurre en el caso de las citas) y que normalmente diferentes herramientas de medida ofrecen resultados diferentes (p.e. ImpactStory o Altmetrics).

Las altmétricas, en definitiva, ayudan a medir el impacto de una publicación en concreto en las redes sociales. Es por este motivo que más que métricas alternativas, tenemos que calificarlas como métricas complementarias. Respecto al tradicional factor de impacto –que se aplica en una revista— las altmétricas centran su foco en el artículo y esto es una innovación importante. Aunque tengan algunos puntos débiles, están en fase de consolidación y tendrán recorrido.

Desde el punto de vista del investigador, está claro que actualmente no es suficiente con publicar un artículo en una revista, sinó que hay que implicarse a fondo en su difusión en las redes sociales (en especial, Twitter, blogs, etc.) y también en las redes académicas (Researchgate, Mendeley, etc.) para dar visibilidad a los contendios publicados. En este nuevo escenario, las altmétricas son fundamentales porque tienen la capacidad de medir este impacto en las redes y ofrecer a los autores (y también a los lectores) una visión general sobre la difusión de sus publicaciones.

Entrada elaborada por Ernest Abadal, facultad de Biblioteconomía y Documentación de la Universidad de Barcelona.

«Infermera virtual», un portal de promoción y educación para la salud al servicio de las personas

15 Jun
Marc Fortes

De la necesidad de poder acceder a información de salud veraz, contrastada y al alcance de todos, el Colegio Oficial de Enfermeras e Infermeros de Barcelona (COIB) impulsó en 2005 el portal de promoción y educación para la salud Infermera virtual (en Twitter, @infermeria).

Las casi 3.000 páginas de contenido que lo forman tienen como objetivo capacitar a las personas para que puedan tomar decisiones sobre su propia salud y conseguir, a la vez, una sociedad más sana y una atención sanitaria más sostenible.

El ciudadano puede encontrar todo este contenido adaptado en formatos como el vídeo, infografías y tutoriales de salud que facilitan tanto el acceso como la comprensión de la información.

Asimismo, Infermera virtual también es un proyecto profesional global pensado para que pueda convertirse en una herramienta de trabajo para las enfermeras y otros profesionales de la salud, del ámbito social o de la educación. Los contenidos, que permiten compartir de forma amena y rápida el conocimiento enfermero sobre cada una de las situaciones de salud, se convierten en enlaces que permiten a los profesionales prescribir o recomendar esta información vía email directamente a las personas que atienden, o compartirlo a través de las redes sociales.

Para la generación del contenido, se cuenta con procesos de revisión estructural, pedagógica y científica que se actualizan con una periodicidad anual. Sin duda la pieza más importante en todo este rompecabezas son los más de 70 autores y colaboradores que generan todo este contenido.

El proyecto Infermera virtual se fundamenta en las 8 actividades de la vida diaria, lo que llamamos «requisitos que las personas, en un marco temporal concreto, deben satisfacer para su propio beneficio, a fin de lograr el mantenimiento de la vida, un funcionamiento saludable, el desarrollo personal continuo y el mayor grado de bienestar y de calidad de vida posible» y son: respirar, moverse, eliminar, evitar peligros, dormir, comunicarse, trabajar y divertirse, y comer y beber.

Por otra parte, las unidades de contenido se estructuran en dos grandes bloques que llamamos «situaciones de vida» y «problemas de salud» y que permiten organizar el resto de las fichas «Lo que necesita saber».

Dentro de los problemas de salud, se puede encontrar, por ejemplo, desde la ficha que explica el cáncer hasta la ficha de la fiebre.

El portal está en permanente crecimiento y en mejora continua y también se adapta a las circunstancias del entorno cambiante. Por eso, hace ya más de un año que ofrece todo el contenido validado y de confianza a través de una aplicación móvil gratuita disponible tanto para Android como para iOs.

El ciudadano puede encontrar todo este contenido adaptado a formatos de vídeo, infografías y tutoriales de salud que le facilitarán tanto el acceso como la comprensión de la información. Con la aplicación también se pueden escanear códigos QR y recibir notificaciones relacionadas con la salud. Por otra parte, los profesionales de la salud pueden prescribir este contenido a través de un móvil o tableta.

Destaca del menú de la aplicación el acceso, a través de ‘Cuida tu salud’, a los más de 110 tutoriales dirigidos a resolver dudas y tener más información sobre problemas de salud, estilos de vida saludables, situaciones de vida y aspectos vinculados a las diferentes etapas del ciclo vital. Entrando en las ‘Fichas’ las enfermeras y todos los profesionales de la salud pueden acceder a las fichas completas realizadas por enfermeras y otros autores expertos. Los profesionales disponen también de un acceso directo de consulta sobre estructura y función del cuerpo humano.

Si eres usuario de Transportes Metropolitanos de Barcelona, ​​tal vez has visto los consejos de salud en formato de vídeo que se ofrecen en colaboración con Infermera virtual en algunas estaciones de metro y algunos autobuses de Barcelona.

Si sou usuaris de TMB (Transports Metropolitans de Barcelona), potser heu vist els consells de salut en format de vídeo que ofereix en col·laboració amb Infermera virtual en algunes estacions de metro i alguns autobusos de Barcelona.

Los consejos de salud vienen de la mano de una simpática familia de extraterrestres que han venido a parar a nuestro planeta de forma involuntaria, la Familia de en Bonsu, y que permiten tratar temas tan dispares como el acoso escolar o la protección solar en 16 segundos.

Entrada elaborada per Marc Fortes (@marcfortes).

Mendeley: de gestor de referencias a herramienta de descubrimiento y visibilidad científica

25 May
Paula Traver

La semana pasada tuve el gusto de estar en Barcelona impartiendo un taller sobre Mendeley al personal de AQuAS. Tuvo lugar los días 16 y 17 de mayo y asistieron un total de 20 personas entre investigadores, bibliotecarios y personal de administración.

En este taller expliqué las funcionalidades de Mendeley, que básicamente es un gestor de referencias que nos permite gestionar la bibliografía de forma automatizada, con la ventaja de ser un software gratuito, multiplataforma y que trabaja en la nube. Gracias al plugin Web Importer, podemos importar automáticamente referencias desde el navegador que utilizamos de forma habitual, de forma muy sencilla. Así, y con otras formas de añadir información, vamos creando nuestra biblioteca, que no solamente puede contener referencias sinó también documentos en pdf que podemos leer directamente gracias al PDF Viewer. Además, Mendeley extrae los metadatos de estos documentos de forma que automáticamente disponemos de todos los datos en forma de referencia bibliográfica.

Vimos todas las posibilidades que tenemos para poner orden en nuestra biblioteca y recuperar información de manera muy intuitiva. A continuación expliqué el funcionamiento del plugin de citación, que funciona tanto para Word como para LibreOffice y sirve para facilitar la introducción de citas en el procesador de texto cuando estamos escribiendo un trabajo, artículo, libro, informe, etc. También nos permite generar una bibliografía de forma automática, escogiendo el estilo de citación que queremos utilizar (Vancouver, APA, Havard, o el estilo concreto de una revista con unos requerimientos específicos para la bibliografía).

Mendeley desktop

Más allà de todas estas funciones que son propias de muchos gestores (cada uno con sus peculiaridades), quise profundizar en la filosofía 2.0 que rodea esta herramienta porque la realidad es que Mendeley es más que un gestor de referencias bibliográficas. En primer lugar, porque su mera existencia es fruto de la inteligencia colectiva, ya que el catálogo de Mendeley está formado por las referencias aportadas por los usuarios y se construye entre todos. En segundo lugar, porque fomenta la colaboración y el trabajo en equipo, y en tercer lugar, porque Mendeley también es una red social, donde podemos crear nuestro perfil de investigadores y conectar con otras personas.

Taller Mendeley en AQuAS – Mayo 2017

De este modo, vimos las posibilidades de crear grupos para compartir referencias y documentos, que incluso pueden contener anotaciones y subrayados. Una utilidad sin duda muy interesante para los grupos de investigación, aunque en la versión gratuita está limitado a tres usuarios a los grupos privados.

En cuanto a la funcionalidad de Mendeley como red social, vimos la posibilidad de crear nuestro perfil como investigadores, añadiendo las publicaciones propias, que inmediatamente pasarán a formar parte del catálogo de Mendeley. Una fantástica oportunidad para dar visibilidad a nuestra actividad científica y por tanto de mejorar la reputación online, haciendo difusión de nuestros papers o incluso compartiendo a grupos donde puedan ser de interés. A partir de aquí, podemos conectar con otras personas con intereses similares a los nuestros, y ver al «Feed» toda su actividad y noticias.

Por último, también vimos las posibilidades que tenemos de descubrir información académica a Mendeley. A partir de las referencias que tenemos guardadas en nuestra biblioteca, la herramienta nos hace sugerencias de otras referencias que pueden ser de interés. También nos sugiere personas a las que seguir y nos permite buscar documentos similares a los que ya tenemos.

Además de explicar de manera detallada todas estas funcionalidades de Mendeley, practicamos con ejercicios a los ordenadores, para poder asimilar todos estos conceptos, y la respuesta de los asistentes fue muy positiva. En general, la herramienta pareció muy intuitiva y útil, especialmente por la posibilidad de trabajar en la nube desde cualquier ubicación y dispositivo, la posibilidad de disponer de un repositorio de documentos y la facilidad para crear grupos y trabajo en red.

A continuación comparto la presentación que utilicé por si a algún lector le puede servir de guía:

Por último, dar las gracias a AQuAS, a los asistentes por su interés y a la Unidad de Comunicación y Documentación, por la organización de este taller.

De izquierda a derecha y de arriba hacia abajo: Maite Solans, Marta Millaret, Dolores Ruiz Muñoz, Bea Ortega, Ion Arrizabalaga, Emmanuel Giménez, Olga Martínez, Mercè Salvat, Paula Traver, Adela Zambrano, Maria José Tome, Laura Vivó

Entrada elaborada por Paula Traver (@paulatraver), documentalista en ciencias de la salud y social media manager.