Datos de salud: ¿Ofrecemos a la ciudadanía lo que quiere?

24 nov.

central-de-resultats-qualitatiuEn la Carta de derechos y deberes de la ciudadanía en relación con la salud y la atención sanitaria, actualizada en 2015, se recoge el derecho a recibir asesoramiento relativo a la información disponible en la red y, en concreto, se especifica que la persona tiene derecho a obtener recomendaciones veraces y fiables por parte de los profesionales sanitarios en relación con la información sanitaria disponible en la red (páginas web, aplicaciones, etc.).

Cada vez más, desde los diferentes sectores profesionales, identificamos a la ciudadanía como un grupo clave que hay que tener en cuenta a la hora de hacer llegar el resultado final de nuestro trabajo, incluido el sector sanitario. Los servicios implicados en dar a conocer la información sanitaria que se desprende del sistema sanitario catalán no somos una excepción y cuando publicamos nuestros datos lo hacemos, cada vez más, con la idea de no solo informar a los profesionales sanitarios, sino también rendir cuentas a la ciudadanía en última instancia.

Pero, ¿realmente hemos preguntado a la ciudadanía qué información quiere recibir de nosotros?

Desde la Central de Resultados del Observatorio del Sistema de Salud de Cataluña publicamos anualmente una serie de informes con indicadores cuantitativos que pretenden medir, evaluar y difundir los resultados alcanzados en los diferentes ámbitos del sistema sanitario público. Hasta ahora, para difundir esta información más allá del territorio de confort que nos supone el sector sanitario, hemos publicado una serie de infografías con la información que hemos considerado que sería más relevante para la ciudadanía, esforzándonos para que el formato fuera amigable.

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Durante el primer semestre de 2016 hicimos un ejercicio de reflexión y nos dimos cuenta de que realmente no sabíamos si lo que publicábamos para la ciudadanía realmente les llegaba y les interesaba, y ni siquiera sabíamos qué era lo que la ciudadanía quería recibir de nosotros. Para contestar a estas preguntas hemos llevado a cabo un estudio cualitativo para conocer las necesidades de información sanitaria de la ciudadanía en Cataluña, sin restringirnos a los productos de la Central de Resultados.

Hemos hecho 3 grupos de discusión donde hemos invitado a ciudadanos elegidos al azar del Registro Central de Asegurados del CatSalut y donde ellos han podido expresar libremente qué necesidades de información sanitaria tienen. El resultado que hemos obtenido es que a la ciudadanía no le interesa recibir información sanitaria de forma general y sistemática, solo le interesa la información sanitaria cuando tiene una necesidad personal clara y esta está directamente relacionada con lo que a la persona le esté sucediendo en ese momento concreto. No le interesa, por tanto, recibir información de salud poblacional o del funcionamiento del sistema sanitario. Manifiesta que esta información es necesaria pero entiende que son los profesionales sanitarios los que la deben conocer y saber gestionar, confiando en el sistema sanitario y desvinculándose de este tipo de información.

Consideran, además, que es interesante que la información esté accesible en las redes pero manifiestan que, busquen o no activamente en Internet, lo que necesitan es que esta información la puedan contrastar después con su médico de atención primaria o especialista y que sea este profesional quien identifique la mejor información disponible en cada momento. Es más, reconocen claramente que es este profesional quien debe conocer la información sanitaria que el sistema sanitario catalán produce sistemáticamente.

Hemos presentado recientemente los resultados de este estudio en un congreso, concretamente en el XXXIV Congreso de la Sociedad Española de Calidad Asistencial y XXI Congreso de la Sociedad Andaluza de Calidad Asistencial, generando un debate posterior muy interesante en torno a sus resultados. Una de las personas presentes en el congreso manifestaba su preocupación por el hecho de que la ciudadanía no estuviera interesada en recibir información general de salud. El debate se centraba en cómo podíamos educar a la población para que esta información le interesara y le llegara. Creemos que la cuestión realmente importante detrás de todo esto es si hay que hacerlo.

La ciudadanía tiene al alcance una cantidad de información desbordante sobre un número infinito de temas diferentes cada día. Parece claro que cuando una persona tiene una necesidad concreta sobre su estado de salud consulta a un profesional en quien confía. Es evidente que a nosotros, como profesionales sanitarios, siempre nos parecerá que la información que producimos es lo suficientemente interesante para que los demás la quieran conocer pero también es probable que nuestro entusiasmo nos sesgue a la hora de interpretar la realidad. Tal vez deberíamos preguntarnos si tenemos que esforzarnos para facilitar a la ciudadanía información que dice que no necesita y que no le interesa, y si estamos preparados para aceptar su decisión y respetarla.

Entrada elaborada por Dolores Ruiz-Muñoz, Anna García-Altés (@annagaal) y Hortènsia Aguado.

El sistema sanitario “perfecto”

20 oct.
JoanMVPons
Joan MV Pons

Mark Britnell es un experto internacional en sistemas sanitarios que ha tenido varios cargos de responsabilidad en el NHS y que actualmente realiza tareas de consultoría para distintos países. Con toda esta experiencia, en 2015 ha escrito un libro de título tan inspirador como En la búsqueda del sistema sanitario perfecto (1). En él examina los dilemas a los que se enfrentan los gobiernos, esos desafíos globales como las transiciones demográficas, epidemiológicas, tecnológicas y económicas, y los que son más específicos de cada país.

Una parte importante del libro, más de la mitad, se dedica a examinar países concretos agrupados por continentes: la zona asiática incluida Australia (con grandes países desde Japón, China y la India a pequeños enclaves bastante poblados como Singapur y Hong Kong), África y Oriente Medio (solo tres ejemplos bastante distintos como Qatar, Israel y Sudáfrica), Europa (desde Rusia hasta Portugal pasando por los nórdicos, los alemanes, italianos, franceses e ingleses) y las Américas (del norte como Canadá, EE. UU. y México y del sur como Brasil). Es una lástima, sin embargo, que de la península ibérica solamente habla de los vecinos occidentales (los orientales, pero dando toda la vuelta).

Su conocimiento, sin duda, es de primera mano, dadas las conferencias y consultorías que ha hecho por todo el mundo. A menudo, como dice, le preguntan: ¿qué país tiene el mejor sistema sanitario? Desde el informe de la OMS del año 2000, Health systems: improving performance (2), se han publicado, con metodologías y resultados diferentes, distintos rankings de países según la valoración que se da a su sistema sanitario. La siguiente tabla lo ejemplifica.

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Hoy en día proliferan los rankings, y así puede verse por las universidades y centros o instituciones de investigación. Los indicadores pueden ser diversos, pero parece ser que siempre es posible encontrar el ranking que más le favorece a uno. Las universidades públicas catalanas son un buen ejemplo de ello, puesto que cada una hace publicidad de su posición -que nunca es de excelencia en comparación con otras universidades no necesariamente anglosajonas-  en el ranking que más las destaca respecto al resto de universidades del país.

Britnell, volviendo a lo nuestro, después de tantos rankings, conferencias y asesorías, también hace su propuesta de cuál podría ser el mejor sistema sanitario tomando de los distintos países lo mejor que tienen. Si el mundo pudiera tener un sistema sanitario perfecto, debería tener las siguientes características:

–    Los valores y la atención sanitaria universal (Reino Unido)
–    La atención primaria (Israel)
–    Los servicios comunitarios (Brasil)
–    La salud mental y del bienestar (Australia)
–    La promoción de la salud (países escandinavos)
–    El empoderamiento de pacientes y comunidades  (algunos países africanos)
–    La investigación y el desarrollo (de los Estados Unidos)
–    La innovación y formas nuevas de trabajar (la India)
–    Las tecnologías de la información y la comunicación (Singapur)
–    La capacidad de elección (Francia)
–    El financiamiento (Suiza)
–    La atención a la ancianidad (Japón)

Referencias

(1) Britnell M. In Search of the Perfect Health System. London (United Kingdom): Palgrave Macmillan Education; 2015.

(2) The World Health Report 2000. Health systems: improving performance. Geneva (Switzerland): World Health Organization (WHO); 2000.

(3) Where do you get the most for your health care dollar?. Bloomberg Visual Data; 2014.

(4) Davis K, Stremikis K, Squires D, Schoen C. 2014 Update. Mirror, mirror on the wall. How the performance of the U.S. Health Care System Compares Internationally. New York, NY (US): The Commonwealth Fund; 2014.

(5) Health outcomes and cost: A 166-country comparison. Intelligence Unit. The Economist; 2014.

Entrada elaborada por Joan MV Pons.

 

El proyecto Essencial en el Preventing Overdiagnosis

23 set.

podc2016-aquas-teamAQuAS -la Agència de Qualitat i Avaluació Sanitàries de Catalunya- se ha implicado desde hace meses en el congreso internacional Preventing Overdiagnosis celebrado en Barcelona esta semana. Muchos profesionales han trabajado en la organización del evento y en la presentación de comunicaciones y pósters, la actividad propia de un evento de estas características.

El proyecto Essencial está centrado en identificar prácticas clínicas que no aportan valor clínico al paciente y establecer recomendaciones para evitarlas. Se trata de un proyecto innovador, ambicioso y complejo iniciado hace tres años, presente en el congreso Preventing Overdiagnosis con presentaciones que han querido reflexionar, especialmente, sobre la implementación de este proyecto.

podc2016-oscar-garciaOscar Garcia (@oscargg11) e Iris Lumillo (@iris_eivissa) del CASAP de Castelldefels han presentado un proyecto que tiene por objectivo reducir la prescripción mal indicada de benzodiazepinas para tratar el insomnio en mayores de 65 años y la de antidepresivos en episodios leves en adultos sin factores de riesgo adicionales en un equipo de atención primaria. Para hacerlo, se realizó un estudio antes-después con una intervención que incluía sesiones formativas con material docente, pautas de deprescripción y propuesta de tratamientos alternativos. Los buenos resultados de este proyecto hacen plantear, por un lado, el análisis a largo plazo y la previsión de sesiones de recordatorio y, por otro lado, la oportunidad de trasladar esta estrategia a otros niveles asistenciales e integrar a los pacientes de forma habitual en este tipo de estrategias.

podc2016-johanna-caroJohanna Caro (@jmcaro103) ha presentado un estudio realizado antes de la implementación del proyecto Essencial en atención primaria. A partir de una aproximación cualitativa se utilizaron grupos focales con el objetivo de identificar a la avanzada las posibles causas de las prácticas de poco valor. Se trabajó con las visiones y las perspectivas de profesionales de diferentes emplazamientos de Cataluña para promover un grupo variado por lo que refiere a género, lugar de trabajo y disciplina profesional, incluyendo profesionales de medicina de familia, pediatría y enfermería. A partir de este estudio sabemos que las causas de las prácticas de poco valor están relacionadas con diferentes factores como pueden ser las características personales del médico, las demandas del paciente, aspectos de la relación médico-paciente, la falta de tiempo, la descordinación entre primaria y hospitales o la presión de la industria farmacéutica y de los medios de comunicación.

podc2016-dimelza-osorioDimelza Osorio (@dimelzaosorio) del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona ha presentado una encuesta para conocer el grado de acuerdo de los médicos en relación con las recomendaciones del proyecto Essencial y con las recomendaciones de la iniciativa de Compromiso por la Calidad de las Sociedades Científicas del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. La encuesta estaba dirigida a saber si los médicos estaban de acuerdo, o no, con algunas de las recomendaciones, los motivos del posible desacuerdo, ver en qué porcentaje consideraban que cada recomendación se seguía en el hospital y si consideraban útil la recomendación. El reto de iniciativas como ésta es la de trabajar para generar mejores estrategias para reducir pruebas diagnósticas en situaciones que no aportan valor clínico.

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Otro trabajo presentado por Johanna Caro tenía por objectivo evaluar el impacto de las recomendaciones del proyecto Essencial implementadas en el ámbito de atención primaria. Se realizó un estudio antes-después y la intervención consistió en la identificación de líderes clínicos, selección de recomendaciones y seguimiento de los indicadores de la implementación de estas recomendaciones. Es pronto para hablar del impacto del proyecto y para atribuir los cambios que han podido tener lugar pero sí que está clara una de las ideas clave del proyecto: es necesario hacer llegar y reforzar la cultura del proyecto Essencial entre pacientes, profesionales y organizaciones.

podc2016-nuria-prat-roser-vallesRoser Vallès y Núria Prat (@NuriaPrat3) de la Direcció Atenció Primària Metropolitana Nord (ICS) han destacado el carácter multidisciplinar de la implementación del proyecto Essencial en atencion primaria a partir de un modelo de influencia para la gestión del cambio con líderes clínicos para fomentar la implementación del proyecto. En base a una selección de recomendaciones se evaluó el impacto de esta intervención para poder proponer acciones de mejora para el futuro. El tipo de estudio que se realizó es un estudio prospectivo evaluativo multicéntrico antes-después que incluyó la aplicación de un modelo de influencia para la gestión del cambio con la participación de líderes clínicos, estrategias de comunicación y monitorización de indicadores de seguimiento.

podc2016-sant-rafael-posterFinalmente, Anna Càrol Pérez Segarra, desde el Hospital de Sant Rafael ha presentado la importancia de una campaña de comunicación interna dirigida a implicar a los profesionales usando la Intranet del hospital y externa a través de la web del hospital dirigida a implicar a los pacientes en la implementación de las recomendaciones del proyecto Essencial. Los resultados de este trabajo se centran en la reducción de las radiaciones que han dejado de recibir los pacientes gracias a que el hospital ha dejado de practicar de forma rutinaria algunas pruebas, hecho que es de interés para los pacientes en términos de seguridad. Los resultados de este proyecto ponen de manifiesto la importancia de plantearse las diferentes acciones que se llevan a cabo para valorar aquello que aportan.

El elemento en común de todas estas líneas de trabajo presentadas es remarcar la importancia de tirar adelante un proyecto en equipo, incluir la evaluación del impacto del proyecto para poder de este modo diseñar las mejores estrategias e incluir en estas estrategias pacientes y decisores clínicos. Todo ésto sin olvidar que el objetivo del proyecto es mejorar la asistencia a los pacientes. Avanzar hacia una atención médica en la que cada vez hayan menos prácticas de poco valor y hacia una sociedad conocedora del concepto de “práctica de poco valor” es el reto con el que trabajan muchos profesionales actualmente. El beneficio que pueden obtener de todo ello los pacientes es lo que les mueve.

Prácticas clínicas de poco valor: ¡los médicos opinan!

19 maig
Johanna Caro
Johanna Caro

Seguimos con la temática de sobrediagnóstico y sobretratamiento que ya vimos en este post y en este otro post pero hoy desde otra perspectiva: la del profesional de salud.

En el años 2015, AQuAS en colaboración con el ICS inició una experiencia piloto para evitar prácticas de poco valor en atención primaria. Con el objetivo de explorar y describir el conocimiento y las opiniones de los médicos de familia y pediatras sobre estas prácticas se realizó una encuesta en atención primaria. La encuesta, que se contestaba online de forma anónima, se envió a 735 profesionales de la Direcció d’Atenció Primària Metropolitana Nord, con una tasa de respuesta de un 34%.

Figura 1. Detalle de la encuesta.

Essencial - Cuestionario

Veamos algunos de los resultados de la encuesta.

¿Cuál es la situación de las prácticas clínicas de poco valor?

El 69% de los médicos de la atención primaria consideran que las prácticas de poco valor en nuestro medio son muy frecuentes (9%) y frecuentes (60%). En su práctica clínica aproximadamente un 80% de los médicos se encuentran en una situación de tomar una decisión sobre la solicitud de una prueba o prescripción de un tratamiento innecesario al menos una vez a la semana.

Pregunta: Según su opinión, la prescripción de pruebas, procedimientos y tratamientos innecesarios en la atención sanitaria de nuestro entorno es:

Essencial-Enquesta 1Freqüència

Pregunta: En su consulta, con qué frecuencia se encuentra en una situación de tomar una decisión sobre la solicitud de una prueba o precripción de un tratamiento innecesarios?

Essencial-Enquesta 2Freqüència

¿Cuáles son los motivos?

Según los médicos, los principales motivos de las prácticas de poco valor son la falta de tiempo en la consulta (74%), necesidad de tener más información (dudas o incertidumbre por parte del profesional) (63%) y demanda por parte del paciente, de prescripción de una prueba o tratamiento (37%).

Pregunta: Hay varias razones para que los clínicos solicitan una prueba o tratamiento innecesario. En su práctica clínica, ¿cuáles de las siguientes razones piensa que tienen influencia sobre esta decisión?

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¿Se habla de este tema en las consultas?

Los médicos en su consulta hablan a sus pacientes de manera frecuente (52%) de los potenciales riesgos de pruebas o tratamientos, mientras que no hablan de manera frecuente (21%) de los costes de los mismos.

¿Hay soluciones?

Los médicos piensan que quienes están en la mejor posición para abordar el exceso de prácticas clínicas de poco valor son los profesionales clínicos (88%), los elaboradores de las guías de práctica clínica (57%), el Departament de Salut, en términos de políticas sanitarias (39%) y  representantes académicos/científicos (33%).

Así mismo, consideran que las iniciativas más efectivas para reducir estas prácticas son: disponer de más tiempo de consulta para poder discutir con el paciente las alternativas existentes (87%), contar con apoyo del centro en caso de denuncias o quejas del paciente al no realizar determinadadas pruebas (65%), integrar la información del paciente y compartirla entre los diferentes niveles asistenciales (64%), o realizar una intervención publicitaria dirigida a concienciar a la ciudadanía (62%).

Pregunta: En su opinión, ¿cuán efectivas pueden ser las siguientes iniciativas para reducir el número de pruebas, procedimientos y tratamientos innecesarios?

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En Cataluña, esta es la primera encuesta sobre conocimientos y opiniones de médicos con respecto a prácticas de poco valor. Es relevante que estas prácticas son muy frecuentes en el ámbito de atención primaria. En otro contexto, una encuesta en Estados Unidos de la iniciativa Choosing Wisely, mostró que los médicos también consideran estas prácticas frecuentes y se enfrentan a ellas por lo menos una vez por semana. Entre las razones por las cuáles tienen lugar este tipo de prácticas de poco valor se encuentra la preocupación por denuncias por mala praxis, la seguridad del profesional (confirmación diagnóstica) y las peticiones de los pacientes.

Según los resultados de nuestra encuesta, los médicos son los que están en la mejor posición de abordar el tema pero también la organización sanitaria juega un papel fundamental. Puede ser que las propias características del sistema de salud y los profesionales sanitarios no sean conscientes de los costes que suponen las pruebas, procedimientos o tratamientos.

A partir de esta encuesta y con la experiencia en el proyecto Essencial, consideramos que es necesaria una estrategia multifactorial -que incluya aspectos organizativos, a nivel del profesional y del paciente- para reducir las prácticas de poco valor.

Entrada elaborada por Johanna Caro Mendivelso (@jmcaro103).

La gran evasión

21 gen.
Joan MV Pons, responsable Evaluación AQuAS
Joan MV Pons

Hace pocos días, Anna Garcia-Altés hacía referencia en un post anterior al Premio Nobel de Economía -que Alfred Nobel nunca instituyó- 2015 Angus Deaton y sus trabajos sobre la desigualdad. No es sobre este tema que quisiera hablar hoy, sino de otro tema que también sale en el último libro del nuevo Nobel y que lleva por título “La gran evasión” (The great escape). Sí, como la película ambientada en un campo alemán de prisioneros de guerra que protagonizaba Steve McQueen y que rememora un hecho real de la segunda guerra mundial. Contrario a la realidad, el libro augura un mejor final. Para Deaton, la más grande escapada en la historia humana es la superación de la pobreza y, como decirlo, el envejecimiento de la muerte.

Por siglos y siglos, quien no moría en los primeros años de vida podía enfrentarse a años de miseria. Es a partir de este período llamado de la Ilustración, con la revolución científica y la revolución industrial subsiguiente, que algunos humanos en algunos países comenzaron a escapar de este destino.

En medio está la teoría de los gérmenes fundamentada a finales del siglo XIX y que superaba el paradigma de la teoría miasmática para explicar las enfermedades contagiosas. La clave estaba, sigue estando, en el conocimiento científico y su difusión. De ahí proviene el extraordinario aumento de la esperanza de vida, primero en los más acomodados y seguidamente al resto de la población.

Esta más alta esperanza de vida, manifestada especialmente en los países desarrollados, se ha debido en gran parte a la marcada reducción en la mortalidad infantil y, más recientemente, con la transición epidemiológica hacia enfermedades crónicas no contagiosas, a la mejora en la esperanza de vida en la edad adulta (aumento de la esperanza de vida en ≥ 50 años a partir de 1950), sin que la longevidad haya mejorado sustancialmente. Todo esto lo muestra Deaton con datos y gráficos.

Para ejemplificarlo, Deaton hace mención del progreso para combatir la viruela, con la inoculación de la viruela (a partir de material de personas infectadas) primero y la vacuna mucho más segura que Edward Jenner introdujo después (1799). Han sido las medidas de salud pública de las últimas centurias, entre ellas el saneamiento, el suministro de agua potable, la nutrición y una mejor higiene, las que han dado lugar a la importante reducción en la mortalidad infantil.

Aquí no sólo ha sido el conocimiento, sino también la determinación de los poderes públicos de mejorar las condiciones de la población. La mejora en la esperanza de vida en la edad adulta se explica en buena parte por la reducción de la mortalidad cardiovascular por los avances diagnósticos y terapéuticos en este campo.

No sólo, como decíamos, ha aumentado la esperanza de vida, sino que también ha habido un importante incremento de la población mundial, una auténtica explosión a partir de la segunda mitad del siglo XX. Alarmas malthusianas surgieron de nuevo que, afortunadamente, fueron superadas por las mejoras en la productividad agrícola, sin excluirse iniciativas -con mejor o peor intención- por el control de la natalidad en los países en vías de desarrollo. De nuevo conocimiento (científico) y difusión del mismo.

Donde Deaton es muy crítico es en la forma en que operan las ayudas que fluyen de los países desarrollados a los países en vías de desarrollo. De los tiempos del imperialismo y colonización donde los recursos (naturales) iban de los países pobres a los ricos (siglo XIX), se ha pasado desde el final de la segunda guerra mundial en un flujo de recursos de los países desarrollados a países en vías de desarrollo.

Esta ayuda externa, sean fuentes gubernamentales o de ONG, a pesar de la ilusión que pueda despertar, si se sigue dando como hasta ahora, termina haciendo más daño que bien. En el libro no faltan ejemplos del derroche de recursos para gobiernos y políticos corruptos, otorgándose las donaciones o ayudas a países (gobierno a gobierno) y sin llegar a la gente. No digamos cuando estas ayudas forman parte de la geopolítica de las antiguas colonias o de los poderes contemporáneos.

Contrario a lo que denomina una visión hidráulica (de vasos comunicantes) y ingenieril, hay que invertir en proyectos y programas que favorezcan las condiciones para el desarrollo económico para así hacer que la ayuda sea innecesaria, pues no deja de ser paradójico en África que cuando más ayuda externa menos crece el PIB per cápita.

La ayuda sanitaria, sin menospreciar sus logros (campañas de vacunación, construcción de infraestructuras, fármacos contra el VIH/Sida, mosquiteras), no dejan de ser en la mayoría de casos programas de salud verticales con un foco muy específico. Esto contrasta con los programas horizontales dirigidos a reforzar los sistemas locales de atención sanitaria, en especial, una buena red de atención primaria y comunitaria.

A menudo la ayuda exterior y el desarrollo de la capacidad local no están alineadas, sino que una perjudica a la otra. Los subsidios de los países ricos a su agricultura -pensemos en la famosa PAC europea, la política agraria comunitaria- perjudica a los agricultores de los países pobres donde la mayor parte de la población activa trabaja la tierra. Hay formas más efectivas de ayudar.

(Cabe decir que otro laureado con el Nóbel de economía Robert Fogel (1926-2013) ya había escrito sobre la gran escapada en “The Escape from Hunger and Premature Death, 1700-2100” (2004), texto que Deaton cita y había revisado. Agradezco a Anna García-Altés que me llamara la atención sobre esto)

Redes sociales y sanidad, una oportunidad y mucho trabajo por hacer

8 oct.

Josep Vidal AlaballJosep Vidal Alaball, Médico de Familia. EAP Artés (ICS)

Sea en el campo que sea, las redes sociales abren un abanico de oportunidades. Sus funcionalidades llevan años cambiando la vida de muchas personas, empezando por las relaciones con los más próximos pero también con las organizaciones, empresas y marcas que nos rodean o incluso con el personal sanitario.

En el campo de la salud, no tengo claro que las redes sociales hayan de servir para mejorar la relación y la interacción con los pacientes porque eso ya se debería hacer en las consultas del día a día. Lo que sí es cierto es que deberían servir para que los pacientes puedan consultar o reforzar aspectos médicos que a veces no se pueden desarrollar por completo en una consulta médica. Un buen ejemplo de esto tiene que ver con el uso de inhaladores. A veces, para un profesional puede ser más fácil recomendar un vídeo sobre cómo las personas con enfermedades respiratorias lo utilizan que enseñar la técnica correcta a marchas forzadas. Continue reading

Presupuestos públicos en sanidad a diez años vista (segunda parte)

1 oct.

Joan-PonsJoan MV Pons, Responsable Evaluación AQuAS

Si en el anterior post examinábamos la evolución en la última década (2005-2015) de los presupuestos públicos en sanidad y comparábamos su distribución según líneas principales de servicios, en esta segunda parte lo miraremos por patologías (problemas de salud) de acuerdo con la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE) de la OMS que categoriza los diagnósticos según órganos (aparatos o sistemas) o según origen.

Sense títol Continue reading