Joan Escarrabill, Director del Programa de Enfermedades Crónicas del Hospital Clínic de Barcelona
Las personas que formamos parte de una sociedad madura somos responsables de nuestros actos y está claro que los actos tienen consecuencias. Asumir hábitos saludables forma parte de esta posición responsable. Desde el punto de vista de la salud, esta actitud de responsabilidad individual nos lleva a valorar extraordinariamente el papel del “paciente activo“. Y además, sabemos que los pacientes activos tienen mejores resultados de salud.
Ahora bien, ese hilo argumental tiene algún punto débil. No habría ninguna fisura si todos jugáramos en las mismas condiciones. Pero lo que matiza, en parte, este argumento son las desigualdades sociales. Sayer y Lee, en un artículo de 2014 en el NEJM, lo explican muy bien eso de los condicionantes sociales y la salud. No todos los ciudadanos (pacientes) comienzan la carrera desde el mismo punto de partida y en las mismas condiciones. Las desigualdades sociales hacen que ni siquiera “levantándose temprano, muy temprano…” se puedan compensar estos desequilibrios. Naturalmente desde el punto de vista de la organización de la atención sanitaria no podemos tener la pretensión de resolver las desigualdades sociales. En todo caso, podemos aspirar a mitigarlas. Desde mi punto de vista, para mitigar las desigualdades sociales habría que actuar en tres direcciones simultáneamente: Continue reading