Low value clinical practices from the citizenry’s perspective

13 oct.

During the fifth edition of the international Preventing Overdiagnosis Congress, strategies for implementing solutions to avoid overdiagnosis and overuse were addressed based on the available scientific evidence.

In this year’s edition, which was held in Barcelona last year, apart from the involvement of professionals and organisations, patients had the opportunity to actively participate.

Experiences in different healthcare areas were shown in the use of best practices to communicate and to empower patients to achieve a better understanding of shared decisions.

Different world initiatives addressed the best practices to empower citizens in subjects related to low value practices, overdiagnosis and overtreatment. Experiences were shared and a debate was initiated on fundamental subjects such as the communication and participation of patients.

In recent years, the Essencial Project has studied the perspective of health professionals on low value practices, their causes and possible solutions so as to avoid them.

Essencial Project team: Cari Almazán, Johanna Caro, Liliana Arroyo and Hortènsia Aguado

For example, in a previous post, we explained the results of a survey we carried out with professionals in the field of primary care. The results of this survey highlighted the need to involve and empower the population more. Patients are also important decision makers in relation to their needs and in the demand for certain health services. Hence, the project must be accompanied by a communications strategy aimed not only at patients but also at citizens in general.

That is why we, from the Essencial Project, have been interested in finding out the opinion of patients in addition to the perspective of professionals. In the international Preventing Overdiagnosis 2017 Congress we participated explaining how an exploratory first approach was made to identify the beliefs, attitudes and perceptions of patients regarding the most important elements in consultations, low value practices and the essential components of an effective dialogue between professionals and patients. The end purpose of this was to understand the position of people before initiating possible interventions in the citizenry and to determine the most effective communicative tools and channels.

In Catalonia, AQuAS carried out the first exploratory qualitative study at the end of 2016 using a focus group of parents and children assigned to a primary care team. Low value practices in paediatrics are frequently associated with an over-diagnosis regarding antibiotics, bronchodilatadors, antipyretics or imaging tests, among others. These scenarios have been transferred to the debate with patients themselves. In total, seven women, mothers and grandmother of 14 children participated.

The first point of discussion was the most important elements in a consultation with health professionals and it was found that the treatment (29%) and information received (28%) are the most important elements received by professionals (representing approximately 60% of those mentioned). The relationship with the professional comes next (15%, often related to the degree of trust), followed by the feeling that their wishes or needs are met (12%), information requested (9%) and the diagnosis (5%).

The participants did not know the concept of low value practice but did recognise situations of an excessive prescription of medication or the request of unnecessary tests, especially in emergency services and private consultations.

Regarding communication, the participants said they appreciated that professionals communicate in a simple and direct manner, explaining the reasons for decisions. Similarly, that they felt it was important to receive printed information from professionals which they could peruse later at home. They also said they would like more informative sessions or community groups where these types of subjects could be explained to them and so gain more knowledge about these types of practices.

In our context, this is the first exploratory study done to identify low value practices and the communicative strategies of the citizenry, being the start of a series of studies on the population. Nonetheless, one of the limitations with which we find ourselves was that the participation was lower than expected. Although the term ‘low value practices’ is not known, participants identify situations in which they have experienced them.

Similarly, it is important to underline how patients value the treatment and information received as well as the professional-patient relationship. In the same way, patients recognise the need for a professional’s communication skills and the need for tools to support an effective communicative exchange.

Post written by Johanna Caro Mendivelso (@jmcaro103).

Las prácticas clínicas de poco valor desde la perspectiva de la ciudadanía

13 oct.

Durante la quinta edición del congreso internacional Preventing Overdiagnosis se abordaron estrategias para implementar soluciones para evitar el sobrediagnóstico y la sobreutilización basándose en la evidencia científica disponible.

En esta edición celebrada en la ciudad de Quebec (y que el año pasado se celebró en Barcelona), además de la implicación de los profesionales y de las organizaciones, los pacientes tuvieron la oportunidad de participar más activamente.

Se mostraron experiencias en diferentes ámbitos asistenciales sobre el uso de las mejores prácticas para comunicar y empoderar a los pacientes y también para lograr una mejor comprensión del concepto de decisiones compartidas.

Diferentes iniciativas mundiales abordaron las mejores prácticas para empoderar a la ciudadanía en temas relacionados con prácticas de poco valor, sobrediagnóstico y sobretratamiento. Se compartieron experiencias y se inició el debate de temas fundamentales como la comunicación y la participación de los pacientes.

En los últimos años, el proyecto Essencial ha estudiado la perspectiva de los profesionales sanitarios sobre las prácticas de poco valor, sus causas y posibles soluciones para evitarlas.

Equip Essencial cuenta con la implicación de Cari Almazán, Johanna Caro, Liliana Arroyo y Hortènsia Aguado

Por ejemplo, en un post anterior, explicamos los resultados de una encuesta que realizamos en el ámbito de atención primaria a profesionales. Los resultados de esta encuesta evidenciaron la necesidad de implicar y empoderar más a la población. Los pacientes son también decisores relevantes en relación a sus necesidades y la demanda de determinados servicios sanitarios. Por tanto, el proyecto debe acompañarse de una estrategia de comunicación dirigida, no sólo a los pacientes, sinó también a la ciudadanía en general.

Por eso, desde el proyecto Essencial nos ha interesado conocer, además de la perspectiva de los profesionales, la opinión de los pacientes. En el congreso internacional Preventing Overdiagnosis 2017, participamos explicando cómo se realizó una primera aproximación exploratoria para detectar creencias, actitudes y percepciones de los pacientes sobre los elementos más importantes en la consulta, las prácticas de poco valor y los componentes esenciales de una comunicación efectiva entre profesionales y pacientes. La finalidad era comprender la posición de las personas antes de iniciar posibles intervenciones en la ciudadanía y la determinación de las herramientas y canales más efectivos de comunicación.

En Cataluña, a finales del año 2016, AQuAS llevó a cabo el primer estudio cualitativo exploratorio utilizando un grupo focal con padres de niños asignados a un equipo de atención primaria. Las prácticas de poco valor en pediatría están asociadas a un sobrediagnóstico de manera frecuentemente relacionado con antibióticos, broncodilatadores, antitérmicos, pruebas de imagen, entre otros. Estos escenarios se han trasladado a la discusión con los propios pacientes. En total participaron siete mujeres, madres y abuela, de 14 niños.

El primer punto a discutir fueron los elementos más importantes en la consulta con los profesionales sanitarios y se encontró que el trato (29%) y la información recibida (28%) por parte de los profesionales son los elementos más importantes (estos dos elementos representan, aproximadamente, el 60% de las menciones hechas por los participantes en el estudio). Después, sigue la relación con el profesional (15%) a menudo ligado al grado de confianza, sentir que se atienden las demandas o necesidades (12%), la información solicitada (9%) y el diagnóstico (5%).

Los participantes no conocían el concepto de práctica de poco valor pero sí que reconocieron situaciones de prescripción de medicamentos excesiva o de solicitud de pruebas innecesarias, especialmente en los servicios de urgencias y en las consultas privadas.

Con respecto a la comunicación, las participantes expresaron que valoraban que los profesionales se comunicaran de una manera simple y directa, explicando las razones de las decisiones que se tomaban. Así mismo, les pareció importante recibir por parte de los profesionales información en papel, que se pudiera consultar después en casa. Expresaron que les gustarían más sesiones informativas o grupos comunitarios donde les pudieran explicar este tipo de temas y poder tener mayor conocimiento sobre este tipo de prácticas.

En nuestro contexto, este es el primer estudio exploratorio para identificar prácticas de poco valor y estrategias de comunicación en la ciudadanía; siendo el inicio de una serie de estudios en la población. A pesar de todo, una de las limitaciones con la que nos encontramos fue que la participación fue más baja de la esperada. Aunque el término «práctica de poco valor» no es conocido, los participantes identifican situaciones en las que habían vivido situaciones de este tipo.

Es importante remarcar cómo los pacientes valoran el trato e información recibida, así como la relación profesional-paciente. De la misma forma, los pacientes reconocen la necesidad de las habilidades de comunicación de los profesionales y la necesidad de herramientas para apoyar una comunicación efectiva.

Entrada elaborada por Johanna Caro Mendivelso (@jmcaro103).

Les pràctiques clíniques de poc valor des de la perspectiva de la ciutadania

13 oct.

Durant la cinquena edició del congrés internacional Preventing Overdiagnosis es van abordar estratègies per implementar solucions per evitar el sobrediagnòstic i la sobreutilització a partir de l’evidència científica disponible.

En aquesta edició celebrada a la ciutat de Quebec (i que l’any passat s’havia celebrat a Barcelona), a més a més de la implicació dels professionals i de les organitzacions, els pacients van tenir l’oportunitat de participar més activament.

Es van mostrar experiències en diferents àmbits assistencials sobre l’ús de les millors pràctiques per comunicar i apoderar els pacients i també per assolir una millor comprensió del concepte de decisions compartides.

Diferents iniciatives mundials van abordar les millors pràctiques per apoderar la ciutadania en temes relacionats amb pràctiques de poc valor, sobrediagnòstic i sobretractament. Es van compartir experiències i es va iniciar el debat al voltant de temes fonamentals com la comunicació i la participació dels pacients.

En els darrers anys, el projecte Essencial ha estudiat la perspectiva dels professionals sanitaris sobre les pràctiques de poc valor, les seves causes i possibles solucions per evitar-les.

L’equip Essencial compta amb la implicació de Cari Almazán, Johanna Caro, Liliana Arroyo i Hortènsia Aguado

Per exemple, en un post anterior, vam explicar els resultats d’una enquesta que vam realitzar en l’àmbit de l’atenció primària a professionals. Els resultats d’aquesta enquesta van evidenciar la necessitat d’implicar i apoderar més a la població. Els pacients són també decisors rellevants en relació a les seves necessitats i a la demanda de determinats serveis sanitaris. Per tant, el projecte ha d’anar acompanyat d’una estratègia de comunicació dirigida, no només als pacients, sinó a tota la ciutadania en general.

Per això, des del projecte Essencial ens ha interessat conèixer, a més de la perspectiva dels professionals, l’opinió dels pacients. En el congrés internacional Preventing Overdiagnosis 2017, vam participar explicant com es va realitzar una primera aproximació exploratòria per detectar les creences, actituds i percepcions dels pacients sobre els elements més importants a la consulta, les pràctiques de poc valor i els components essencials d’una comunicació efectiva entre professionals i pacients. La finalitat era comprendre la posició de les persones abans d’iniciar possibles intervencions entre la ciutadania i la determinació de les eines i els canals més efectius de comunicació.

A Catalunya, a finals de l’any 2016, AQuAS va realitzar el primer estudi qualitatiu exploratori utilitzant un grup focal amb pares de nens assignats a un equip d’atenció primària. Les pràctiques de poc valor en pediatria estan associades a un sobrediagnòstic freqüentment relacionat amb antibiòtics, broncodilatadors, antitèrmics, proves d’imatge, entre d’altres. Aquests escenaris s’han traslladat a la discussió amb els pacients. En total van participar set dones, mares i àvia, de 14 nens.

El primer punt a discutir van ser els elements més importants a la consulta amb els professionals sanitaris. Es va trobar que el tracte (29%) i la informació rebuda (28%) per part dels professionals són els elements més importants (representen aquests dos elements, aproximadament, el 60% de les mencions fetes pels participants en l’estudi). Després, la relació amb el professional (15%) sovint lligada al grau de confiança, sentir que s’atenen les demandes o necessitats (12%), la informació sol·licitada (9%) i el diagnòstic (5%).

Els participants no coneixien el concepte de pràctica de poc valor però sí que reconeixien situacions de prescripció de medicaments excessiva o de sol·licitud de proves innecessàries, especialment en els serveis d’urgències i en les consultes privadas.

Respecte a la comunicació, les participants van expressar que valoraven que els professionals es comuniquessin de manera simple i directa, explicant les raons de les decisions que es prenien. Així mateix, els va semblar important rebre per part dels professionals informació en paper, que poguessin consultar després a casa. Van expressar que els agradaria que hi haguessin més sessions informatives o grups comunitaris on s’expliquessin aquest tipus de temes i poder tenir així un major coneixement sobre aquest tipus de pràctiques.

En el nostre context, aquest és el primer estudi exploratori per identificar pràctiques de poc valor i estratègies de comunicació amb la ciutadania; es tracta de l’inici d’una sèrie d’estudis en la població.  Malgrat això, una de les limitacions amb què ens vam trobar va ser el fet que la participació va ser més baixa que l’esperada. Tot i que el terme «pràctica de poc valor» no és conegut, els participants identifiquen situacions on han viscut situacions d’aquest tipus.

És important remarcar com els pacients valoren el tracte i la informació rebuda, així como la relació professional-pacient. De la mateixa manera, els pacients reconeixen la necessitat de les habilitats de comunicació dels professionals i la necessitats d’eines de suport per assolir una comunicació efectiva.

Entrada elaborada per Johanna Caro Mendivelso (@jmcaro103).

 

Why is difficult to reduce low value clinical practices in a Hospital?

15 des.
MaiteSolans
Maite Solans

Within the framework of the Programa de Millora de la Pràctica Clínica (Programme for improvement in Clinical Practice) of the Vall d’Hebron University Hospital – VHIR Institut de Recerca (VHIR Research Institute) and in collaboration with the Essencial project, work has been done to explore what barriers health professionals (hospital doctors and nurses) come up against in order to implement clinical recommendations aimed at reducing inadequate practices or those of low clinical value. A group of 15 health professionals (with medical or surgical specialities) collaborated in two discussion sessions to identify these barriers. The work done by Dimelza Osorio of the Vall d’Hebron University Hospital and by Liliana Arroyo of the University of Barcelona has been really outstanding.

When talking about inadequate practices or those of low clinical value, we are referring to inappropriate health interventions in certain circumstances, whether it be because the risks involved outweigh the benefits, because their efficiency is not proven or because there is not a clear cost-benefit correlation. These low value practices are present in everyday clinical practice and can lead to an over-diagnosis and/or over-treatment, meaning diagnosing or treating a clinical condition in which there are no notable health benefits for patients.

The barriers identified can be classified into four levels: micro, meso, macro and those of the context. At a first level (micro), those deriving from the characteristics of professionals themselves were identified, such as the tendency for self-protection in the face of claims or legal problems (defensive medicine), dealing with uncertainty or having had bad experiences previously; scepticism towards scientific evidence as a result of out-dated or contradictory information; other attitudes of professionals such as inertia or resistance to change; and the lack of training. All these constitute barriers. Patients’ characteristics were also identified, such as their reluctances and demands; the figure of the expert patient or beliefs acquired in the past.

At a second level (meso), barriers as a result of the interaction between professionals and patients were identified. Some barriers have to do with the relationship between professionals; that is to say, difficulties related to clinical leadership, the coordination between different professionals (or specialists), or the cohesion within teams. There are also barriers of organisational leadership such as a lack of institutional support in legal issues, the inertia of the organisation itself, economic incentives, wrongly applied penalties or the lack of foresight of certain costs. And then barriers of information flow, namely, the inefficiency of information systems such as the lack of operating capacity of e-mailing, or intoxication due to an excess of corporate information.

At a third level (macro), barriers are influenced by the structure and management characteristics of a hospital and the Catalan health system. The healthcare conditions stand out, such as the burden of healthcare, the duration of the attention given to patients, or how much technology is used in care, that is, greater access to facilities and tests. But also the design of the health system, such as in the lack of systemic leadership, or the lack of coordination between different levels of healthcare (primary care, hospital care, social healthcare, ….) . And then also the characteristics of the health system like territorial differences and the legal and bureaucratic context.

Lastly, certain external factors to the health system (the context) can also lead to low value clinical practices persisting. Although a lot less present in this case, the political context and the influence from the media are included.

The importance of each barrier is shown in the following graph:

barreres-en

Potential solutions were explored or proposed in the same session so as to eliminate these barriers; a series of solutions have been proposed mainly related to the creation of a leadership strategy and a series of clear options, which require rationlising processes and using available information properly.

Post written by Maite Solans (@SolansMaite).

¿Por qué es difícil reducir prácticas de poco valor en el hospital?

15 des.
MaiteSolans
Maite Solans

En el marco del Programa de Mejora de la Práctica Clínica del Hospital Universitari Vall d’Hebron –VHIR Instituto de Investigación y  en colaboración con el proyecto Essencial, se ha querido explorar qué barreras encuentran los profesionales sanitarios (médicos y enfermeras del hospital) para implementar recomendaciones clínicas dirigidas a reducir las prácticas inadecuades o de poco valor clínico. Un grupo de 15 profesionales sanitarios (con especialidades médicas o quirúrgicas) han colaborado en dos sesiones de discusión para identificar estas barreras. Ha sido muy relevante el trabajo realizado por Dimelza Osorio del Hospital Universitario Vall d’Hebron y Liliana Arroyo de la Universitat de Barcelona.

Al hablar de prácticas inadecuadas o de poco valor clínico nos referimos a intervenciones sanitarias inapropiadas en determinadas circunstancias, bien porque los riesgos superan los beneficios, bien porque su efectividad no está demostrada, o bien porque no hay un balance coste-beneficio demasiado claro. Estas prácticas de poco valor están presentes en la práctica clínica del día a día y pueden conducir a sobrediagnóstico y/o sobretratamiento, es decir, diagnosticar o tratar una condición clínica en la que el paciente no obtiene un beneficio importante en su salud.

Las barreras identificadas se pueden clasificar en cuatro niveles: micro, meso, macro y del entorno. En un primer nivel (micro), se identificaron aquellas debidas a las características de los propios profesionales, como la tendencia a la autoprotección ante reclamaciones o problemas legales (medicina defensiva), el manejo de la incertidumbre, y el hecho de haber tenido malas experiencias previas; el escepticismo respecto la evidencia científica, debido a información desactualizada o contradictoria; otras actitudes de los profesionales, como la inercia o la resistencia al cambio; y la falta de formación también constituyen una barrera. Asimismo se identificaron características de los pacientes, como por ejemplo por sus reticencias y demandas; la figura del paciente experto, o las creencias adquiridas anteriormente.

En un segundo nivel (meso), se identificaron barreras como consecuencia de la interacción entre los profesionales y los pacientes. Algunas barreras tienen que ver con la relación entre profesionales; es decir, dificultades relacionadas con el liderazgo clínico, la coordinación entre diferentes profesionales (o especialistas), o la cohesión en los equipos. Barreras de liderazgo organizativo como el poco apoyo institucional en términos legales, la inercia de la propia organización, los incentivos económicos o penalizaciones mal aplicados, o la falta de previsión de determinados costes. Y barreras de los flujos de información, la ineficiencia de los sistemas de información, como la poca operatividad del correo electrónico, o la infoxicación por exceso de información corporativa.

En un tercer nivel (macro), las barreras vienen influenciadas por las características de la estructura y la gestión del hospital y del sistema sanitario catalán. Destacan las condiciones de asistencia, como la presión asistencial, el tiempo de atención a los pacientes o la tecnificación de la asistencia, es decir, un mayor acceso a equipamientos y pruebas. El diseño del sistema de salud, como la falta de liderazgo sistémico, o la no coordinación entre diferentes niveles de asistencia (atención primaria, atención hospitalaria, sociosanitaria…). Y las características del sistema de salud, como las diferencias territoriales, y el entorno legal y burocrático.

Por último, determinados factores externos al sistema sanitario (entorno) también pueden influir en el mantenimiento de prácticas clínicas de poco valor clínico. En este caso, aunque mucho menos presentes, se incluye el contexto político y la influencia de los medios de comunicación. La relevancia de cada barrera se muestra en el siguiente gráfico:

barreres-cast

En la misma sesión también se exploraron o plantearon potenciales soluciones para eliminar estas barreras; se han propuesto una serie de soluciones que se relacionan principalmente con la creación de una estrategia de liderazgo y una serie de apuestas claras, que pasan por la racionalización de los procesos y un buen uso de la información disponible.

Entrada elaborada por Maite Solans (@SolansMaite).

Per què és difícil reduir pràctiques clíniques de poc valor a l’hospital?

15 des.
MaiteSolans
Maite Solans

En el marc del Programa de Millora de la Pràctica Clínica de l’Hospital Universitari Vall d’Hebron –VHIR Institut de Recerca i en col·laboració amb el projecte Essencial, s’han volgut explorar quines barreres troben els professionals sanitaris (metges i infermeres de l’hospital) per implementar recomanacions clíniques dirigides a reduir les pràctiques inadequades o de poc valor clínic. Un grup de 15 professionals sanitaris (amb especialitats mèdiques o quirúrgiques) han col·laborat en dues sessions de discussió per identificar aquestes barreres. Ha estat molt rellevant la feina realitzada per Dimelza Osorio de l’Hospital Universitari Vall d’Hebron i Liliana Arroyo de la Universitat de Barcelona.

En parlar de pràctiques inadequades o de poc valor clínic ens referim a intervencions sanitàries inapropiades en determinades circumstàncies, bé perquè els riscos superen els beneficis, bé perquè la seva efectivitat no està demostrada, o bé perquè no hi ha un balanç cost-benefici prou clar. Aquestes pràctiques de poc valor estan presents en la pràctica clínica del dia a dia i poden conduir a sobrediagnòstic i/o sobretractament, és a dir, a diagnosticar  o tractar una condició clínica en la qual el pacient no obté un benefici important en la seva salut.

Les barreres identificades es poden classificar en quatre nivells: micro, meso, macro i de l’entorn. En un primer nivell (micro), es van identificar aquelles degudes a les característiques del propis professionals, com la tendència a l’autoprotecció davant de reclamacions o problemes legals (medicina defensiva), el maneig de la incertesa, i el fet d’haver tingut males experiències prèvies; l’escepticisme respecte a l’evidència científica, degut a informació desactualitzada o contradictòria; altres actituds dels professionals, com la inèrcia o la resistència al canvi; i la manca de formació també constitueixen una barrera. També es van identificar característiques dels pacients, com ara les seves reticències i demandes; la figura del pacient expert, o les creences adquirides anteriorment.

En un segon nivell (meso), es van identificar barreres conseqüència de la interacció entre els professionals i els pacients. Algunes barreres tenen a veure amb la relació entre professionals; es a dir dificultats relacionades amb el lideratge clínic, la coordinació entre diferents professionals (o especialistes), o la  cohesió en els equips. Barreres de lideratge organitzatiu com el poc recolzament institucional en termes legals, la inèrcia de la pròpia organització, els incentius econòmics o penalitzacions mal aplicades, o la manca de previsió de determinats costos. I barreres dels fluxos d’informació, la ineficiència dels sistemes d’informació, com la poca operativitat del correu electrònic,  o la infoxicació per excés d’informació corporativa.

En un tercer nivell (macro), les barreres venen influenciades per les característiques de l’estructura i gestió de l’hospital i del sistema sanitari català. Destaquen les condicions d’assistència, com la pressió assistencial, el temps d’atenció als pacients o la tecnificació de l’assistència, és a dir, un major accés a equipaments i proves. El disseny del sistema de salut, com la manca de lideratge sistèmic, o la no-coordinació entre diferents nivells d’assistència (atenció primària, atenció hospitalària, sociosanitària, …). I les característiques del sistema de salut, com les diferències territorials, i l’entorn legal i burocràtic.

Per últim, determinats factors externs al sistema sanitari (entorn) també poden influir en el manteniment de pràctiques clíniques de poc valor clínic. En aquest cas, tot i que molt menys presents, s’inclou el context polític i la influència dels mitjans de comunicació.

La rellevància de cada barrera es mostra al següent gràfic:

barreres-cat

A la mateixa sessió també es van explorar o plantejar potencials solucions per tal d’eliminar aquestes barreres; s’han proposat una sèrie de solucions que es relacionen principalment amb la creació d’una estratègia de lideratge i un seguit d’apostes clares, que passen per la racionalització dels processos i un bon ús de la informació disponible.

Entrada elaborada per Maite Solans (@SolansMaite).