La salud y la pobreza son hereditarias: ¿Intentamos remediarlo?

17 maig
Anna Garcia-Altés
Anna García-Altés

En los últimos años la pobreza infantil ha aumentado en Cataluña como consecuencia de la crisis económica. Según datos del Idescat de 2016 -los últimos disponibles-, y desde el 2009, los niños son el colectivo con un mayor riesgo de pobreza, por encima de la población adulta y por encima también de la población de 65 años y más.

“Salut y pobreza infantil. ¿Qué nos dicen los datos?” fue el nombre de la conferencia que se impartió en el marco del acto de celebración del Día Mundial de la Salud 2018.

En la conferencia se pusieron de relieve los datos relativos a la infancia del último informe sobre los efectos de la crisis en la salud de la población publicados por el Observatorio del Sistema de Salud de Cataluña: los niños con menor nivel socioeconómico presentan hasta 5 veces más morbilidad, consumen más fármacos (el triple de psicofármacos) que el resto de la población infantil, visitan con más frecuencia los centros de salud mental (5,9% de las niñas y un 11,4% de los niños frente al 1,3 y el 2,2% en las niñas y niños de mayor nivel socioeconómico) e ingresan más en los hospitales (45 niñas y 58 niños por cada 1.000 frente  a 13 y a 26, respectivamente) y especialmente por causas psiquiátricas.

El estado de salud de los niños depende en buena parte de la economía de sus progenitores y los que pertenecen a familias con menor nivel socioeconómico presentan más problemas de salud, un hecho que puede tener consecuencias nefastas en otros ámbitos como el educativo y el social, y que condiciona su futuro. Este hecho se agrava en el caso de los niños que tienen discapacidades o enfermedades crónicas y que aún sufren más el impacto de la pobreza en su salud porque en algunos casos su cuidado requiere productos específicos que las familias no pueden comprar.

Este es uno de los problemas que tenemos ahora mismo encima de la mesa. Hay  evidencia científica creciente, tanto desde la biología como desde las ciencias sociales, de la importancia de los primeros años de vida (incluyendo la exposición en el útero) en la formación de las capacidades que promueven el bienestar a lo largo del ciclo de vida. La infancia también es un transmisor estructural de las desigualdades, tanto desde el punto de vista de la salud como desde la vertiente socioeconómica. Los niños y niñas que pertenecen a familias con pocos recursos, si no se actúa, corren el riesgo de llegar a adultos con peor salud, menor nivel educativo y socioeconómico que el resto.

¿Qué podemos hacer? Por supuesto hay que fortalecer el estado del bienestar, con reformas estructurales e institucionales que ahora más que nunca son necesarias. La política educativa es fundamental, sobre todo reforzando la educación primaria, garantizando la igualdad de oportunidades y poniendo el foco en aquellos niños en situaciones desventajosas. Una vez en la edad adulta, son necesarias también políticas activas de trabajo. Y desde las políticas de salud, a pesar de su carácter eminentemente paliativo, es especialmente importante la atención primaria y comunitaria, y garantizar la atención a todos los niños y niñas.

Entrada elaborada por Anna García-Altés (@annagaal).

La salut i la pobresa són hereditàries: intentem posar-hi remei?

17 maig
Anna Garcia-Altés
Anna García-Altés

En els darrers anys la pobresa infantil ha augmentat a Catalunya com a conseqüència de la crisi econòmica. Segons dades de l’Idescat de 2016 -les darreres disponibles-,i des del 2009, els infants són el col·lectiu amb un major risc de pobresa, per sobre de la població adulta i per sobre també de la població de 65 anys i més.

“Salut i pobresa infantil. Què ens diuen les dades?” va ser el nom de la conferència que es va impartir en el marc de l’Acte de celebració del Dia Mundial de la Salut 2018.

A la conferència es van posar de relleu les dades relatives als infants del darrer informe sobre els efectes de la crisi en la salut de la població publicat per l’Observatori del Sistema de Salut de Catalunya: els infants amb menor nivell socioeconòmic presenten fins a 5 vegades més morbiditat, consumeixen més fàrmacs (el triple de psicofàrmacs) que la resta de la població infantil, visiten amb més freqüència els centres de salut mental (5,9% de les nenes i un 11,4% dels nens enfront de l’1,3 i del 2,2% en les nenes i nens de major nivell socioeconòmic) i ingressen més als hospitals (45 nenes i 58 nens per cada 1.000 enfront de 13 i 26, respectivament) i especialment per causes psiquiàtriques.

L’estat de salut dels infants depèn en bona part de l’economia dels seus progenitors i els que pertanyen a famílies amb menor nivell socioeconòmic presenten més problemes de salut, un fet que pot tenir conseqüències nefastes en altres àmbits com l’educatiu i el social, i que condiciona el seu futur. Aquest fet s’agreuja en el cas dels infants que tenen discapacitats o malalties cròniques i que encara pateixen més l’impacte de la pobresa en la seva salut perque en alguns casos la seva cura requereix de productes específics que les famílies no poden comprar.

Aquest és un dels problemes que tenim ara mateix sobre la taula. Hi ha evidència científica creixent, tant des de la biologia com des de les ciències socials, de la importància dels primers anys de vida (inclosa l’exposició a l’úter) en la formació de les capacitats que promouen el benestar al llarg del cicle de vida. La infància també és un transmissor estructural de les desigualtats, tant des del punt de vista de la salut com des del vessant socioeconòmic. Els nens i nenes que pertanyen a famílies amb pocs recursos, si no s’actua, corren el risc d’arribar a adults amb pitjor salut, menor nivell educatiu i socioeconòmic que la resta.

Què podem fer? Per descomptat cal enfortir l’estat de benestar, amb reformes estructurals i institucionals que ara més que mai són necessàries. La política educativa és fonamental, sobretot reforçant l’educació primària, garantint la igualtat d’oportunitats i posant el focus en aquells infants en situacions desavantatjoses. Un cop a l’edat adulta, calen també polítiques actives de treball. I des de les polítiques de salut, tot i el seu caràcter eminentment pal·liatiu, és especialment important l’atenció primària i comunitària, i garantir l’atenció a tots els infants.

Entrada elaborada per Anna García-Altés (@annagaal).

Igualdad, equidad, realidad: las desigualdades sociales de salud infantil

29 set.

-El código postal es más importante para la salud infantil que el código genético (Anónimo).

-Se necesita a toda la tribu para criar a los niños (Proverbio africano).

luis-rajmilActualmente hay suficiente información acumulada que muestra que la trayectoria vital y las condiciones de vida prenatal y durante los primeros años de vida son factores con una gran influencia en la salud y la participación social del futuro adulto. La Comisión de Determinantes Sociales en Salud (CSDH) de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha propuesto eliminar la brecha en salud en una generación señalando que las desigualdades durante el crecimiento y el desarrollo precoz de los menores son uno de los principales factores que contribuyen a crear y perpetuar las desigualdades en la salud en la edad adulta. Según la CSDH el nivel de estudios familiar, la educación en las etapas escolares y el rendimiento académico tienen un papel fundamental, del mismo modo que la exposición a situaciones de vulnerabilidad económica familiar.

El informe de UNICEF Innocenti RC13 ha puesto de manifiesto que en la liga de los países desarrollados, el Estado español es uno de los peores en relación con la capacidad del estado para reducir la brecha de desigualdades socioeconómicas desde el comienzo de la Gran Recesión.

La infancia es el grupo de riesgo poblacional más vulnerable y afectado en la actual situación de crisis económica: en Cataluña se calcula que uno de cada tres menores vive en situación de riesgo de pobreza, según datos del Instituto de Estadística de Cataluña del año 2015. Estos datos reflejan la grave repercusión que tienen en la vida de los niños y las niñas el paro, la precariedad laboral familiar y las políticas de (des)protección de la infancia, además del impacto del déficit histórico de inversión pública en políticas de protección de la infancia. En España, el número de familias que acuden a organizaciones no gubernamentales en demanda de ayuda para cubrir sus necesidades básicas se ha triplicado desde el año 2007.

Los efectos de la crisis económica en la salud de la población infantil a corto plazo dependen del grado de exposición a las privaciones materiales, de las condiciones de vida familiar, y del acceso a los servicios básicos mínimos además de la capacidad económica familiar para hacer frente a las necesidades infantiles. Como consecuencia de la crisis han aumentado los gradientes sociales en salud que ya existían. De modo que la desigualdad en la esperanza de vida al nacer entre un niño nacido en el barrio más acomodado de la ciudad de Barcelona y otro nacido en el menos acomodado, ha aumentado hasta los 8 años de diferencia (se refuerza la afirmación de que el código postal es más importante para la salud infantil que el código genético). Hay evidencia de una peor salud general y peor salud mental en menores de familias vulnerables que requieren ayuda para mantener su vivienda o que han sido desahuciadas, según un estudio del proyecto SOPHIE y Càritas de población a riesgo de desahucios o que ha sido desahuciada. Se ha detectado un aumento de la obesidad y el sobrepeso infantil en la población general de Cataluña aunque este aumento no puede atribuirse solamente a la crisis económica, puesto que ya se había detectado antes del inicio de la recesión. Pero la obesidad está relacionada a importantes gradientes sociales y estos han aumentado en los últimos años. La percepción de la calidad de vida relacionada con la salud ha empeorado en los menores de familias con nivel de estudios primarios respecto a los universitarios entre los años 2006 y 2012. También se ha detectado un impacto en salud perinatal con disminución de la fertilidad y aumento de la edad materna sobre todo del primer hijo/a, un aumento de los abortos en mujeres de 15-24 años, y un aumento del bajo peso al nacer en mujeres jóvenes en el Estado español.

Las políticas que se han puesto en marcha para hacer frente a esta situación no han resuelto los problemas, más bien están contribuyendo a aumentar la  brecha existente. La inversión en políticas públicas destinadas a la infancia en el Estado español es de las más bajas de la Unión Europea. Sociedades científicas locales, como la Sociedad Catalana de Pediatría (SCP), estatales como la Sociedad Española de Salut Pública y Administración Sanitaria (SESPAS) e internacionales como la International Society of Social Pediatrics (ISSOP), las ONG como UNICEF y otras entidades piden a los gobiernos asegurar que los grupos de menores vulnerables no estén sometidos a mayores desventajas a causa de las políticas de recortes. Las medidas que se proponen son las siguientes: suspender los desahucios de familias con menores / asegurar medidas básicas contra la pobreza energética y la vivienda para todas las familias; promover el trabajo de calidad, juvenil y de los padres; mantener y financiar  los comedores escolares todo el año; asegurar el ingreso mínimo garantizado para las familias con menos recursos; y reducir las desigualdades regionales priorizando los distritos y municipios más desfavorecidos.

La escolarización precoz ha demostrado un impacto positivo en el desarrollo cognitivo, el nivel académico y las posibilidades futuras de inserción social de la población general y tiene un efecto especialmente positivo en la población con menos recursos y menos nivel educativo. Las propuestas en educación se resumen en asegurar el acceso a educación infantil; acceso universal al material y actividades escolares; y detección precoz e intervención de los casos de desventaja infantil.

En cuanto a las políticas sanitarias se propone fortalecer hábitos alimentarios y nutricionales saludables; promoción de la lactancia materna; expansión de programas y políticas que hayan demostrado mayor efectividad; asegurar los derechos de los menores con y sin discapacidades y cumplir la convención de los derechos de la infancia de las Naciones Unidas; y garantizar el acceso universal y efectivo a los servicios sanitarios para toda la población y la derogación del RD Ley 16/2012 de exclusión sanitaria.

Es esencial que todos los profesionales responsables de la atención a los menores y familias tomen conciencia y protagonismo en la disminución de las desigualdades sociales en salud y educación si el objetivo es conseguir futuras generaciones de adultos con oportunidades de salud equitativas.

igualtat-equitat-realitat

Entrada elaborada por Luis Rajmil (@LuisRajmil), pediatra y especialista en medicina preventiva y salud pública.

Igualtat, equitat, realitat: les desigualtats socials de salut infantil

29 set.

-El codi postal és més important per a la salut infantil què el codi genètic (Anònim).
-Es necessita tota la tribu per criar els nens (Proverbi africà).

luis-rajmil
Luis Rajmil

Actualment hi ha suficient informació acumulada que mostra que la trajectòria vital i les condicions de vida prenatal i durant els primers anys de vida són factors amb gran influència en la salut i la participació social del futur adult. La Comissió de Determinants Socials en Salut (CSDH) de l’Organització Mundial de la Salut (OMS) ha proposat eliminar la bretxa en salut en una generació assenyalant que les desigualtats durant el creixement i desenvolupament precoç dels menors són un dels principals factors que contribueixen a crear i perpetuar les desigualtats en la salut en l’edat adulta. Segons la CSDH, el nivell d’estudis familiar, l’educació en les etapes escolars i el rendiment acadèmic tenen un paper fonamental, així com l’exposició a situacions de vulnerabilitat econòmica familiar.

L’informe d’UNICEF Innocenti RC13 ha posat de manifest que a la lliga dels països desenvolupats l’Estat espanyol és un dels pitjors en relació amb la capacitat de l’estat per reduir la bretxa de desigualtats socioeconòmiques des del començament de la Gran Recessió.

Els infants són el grup de risc poblacional més vulnerable i afectat en l’actual situació de crisi econòmica: a Catalunya es calcula que un de cada tres menors viu en situació de risc de pobresa, segons dades de l’Institut d’Estadística de Catalunya de l’any 2015. Aquestes dades reflecteixen la greu repercussió que tenen en la vida dels nens i les nenes l’atur, la precarietat laboral familiar i les polítiques de (des)protecció de la infància, a més de l’impacte del dèficit històric d’inversió pública en polítiques de protecció de la infància. A Espanya, el nombre de famílies que acudeixen a organitzacions no governamentals en demanda d’ajuda per cobrir les seves necessitats bàsiques s’ha triplicat des de l’any 2007.

Els efectes de la crisi econòmica en la salut de la població infantil a curt termini depenen del grau d’exposició a les privacions materials, de les condicions de vida familiar, i l’accés als serveis bàsics mínims, així com la capacitat econòmica familiar per fer front a les necessitats infantils. Com a conseqüència de la crisi han augmentat els gradients socials en salut ja existents. Així, la desigualtat en l’esperança de vida al néixer d’un nen entre el barri més i menys benestant de la ciutat de Barcelona ha augmentat fins els 8 anys de diferència (es reforça l’afirmació que el codi postal és més important per a la salut infantil que el codi genètic).

Hi ha evidència d’una pitjor salut general i pitjor salut mental en menors de famílies vulnerables que requereixen ajuda per mantenir el seu habitatge o que han estat desnonades, segons un estudi del projecte SOPHIE i Càritas de població a risc de desnonaments o que ha estat desnonada.

L’obesitat està lligada a importants gradients socials i aquests han augmentat els darrers anys. S’ha trobat un augment de l’obesitat i el sobrepès infantil a la població general de Catalunya encara que aquest augment no es pot atribuir solament a la crisi econòmica atès que ja s’havia detectat abans de l’inici de la recessió.

La percepció de la qualitat de vida relacionada amb la salut ha empitjorat entre els menors de famílies amb nivell d’estudis primaris respecte dels universitaris entre els anys 2006 i 2012. També s’ha detectat un impacte en salut perinatal amb disminució de la fertilitat i augment de l’edat materna sobretot del primer fill/a, un augment dels avortaments en dones de 15-24 anys, i un augment del baix pes en néixer a dones joves a l’Estat espanyol.

Les polítiques que s’han posat en marxa per tal de fer front aquesta situació no han resolt els problemes, més aviat estan contribuint a augmentar la bretxa existent. La inversió en polítiques públiques adreçades a la infància a l’Estat espanyol és de les més baixes de la Unió Europea. Societats científiques locals com ara la Societat Catalana de Pediatria (SCP), estatals com la Sociedad Española de Salut Pública y Administración Sanitaria (SESPAS) i internacionals com la International Society of Social Pediatrics (ISSOP), les ONG com ara UNICEF i d’altres entitats demanen als governs assegurar que els grups de menors vulnerables no estiguin sotmesos a major desavantatges degut a les polítiques de retallades. Les mesures que es proposen son les següents: suspendre els desnonaments de famílies amb menors/ assegurar mesures bàsiques contra la pobresa energètica i l’habitatge per a totes les famílies; promoure el treball de qualitat, juvenil i dels pares; mantenir i finançar els menjadors escolars tot l’any; assegurar l’ingrés mínim garantit per a les famílies amb menys recursos; i reduir les desigualtats regionals prioritzant els districtes i municipis més desfavorits.

L’escolarització precoç ha demostrat un impacte positiu en el desenvolupament cognitiu, el nivell acadèmic i les possibilitats futures d’inserció social de la població general i sobretot té un efecte més positiu en la població amb menys recursos i menys nivell educatiu. Les propostes en educació es resumeixen en assegurar l’accés a educació infantil; accés universal al material i activitats escolars; i la detecció precoç i intervenció dels casos de desavantatge infantil.

Quant a les polítiques sanitàries, es proposa enfortir hàbits alimentaris i nutricionals saludables; la promoció de la lactància materna; l’expansió dels programes i les polítiques que hagin mostrat major efectivitat; assegurar els drets dels menors amb i sense discapacitats i complir la convenció dels drets de la infància de les Nacions Unides; i garantir l’accés universal i efectiu als serveis sanitaris per a tota la població i la derogació del RD Llei 16/2012 d’exclusió sanitària.

És essencial que tots els professionals responsables de l’atenció als menors i famílies prenguin consciència i protagonisme en la disminució de les desigualtats socials en salut i educació si l’objectiu és aconseguir futures generacions d’adults amb oportunitats de salut equitatives.

igualtat-equitat-realitat

Entrada elaborada per Luis Rajmil (@LuisRajmil), pediatre i especialista en medicina preventiva i salut pública.