¿Puede un indicador sintético resumir la calidad de la atención prestada por un hospital?

14 gen.

Josep Maria ArgimonJosep Maria Argimon, Director AQuAS

La Central de Resultados tiene la misión de medir, evaluar y difundir los resultados alcanzados, en el ámbito de la asistencia sanitaria, por los diferentes centros del sistema sanitario público. El objetivo es facilitar una mejor toma de decisiones al servicio de la calidad de la atención sanitaria prestada a la ciudadanía. Los resultados en los que se centran los informes incluyen desde la satisfacción de los pacientes hasta la eficiencia en el uso de los recursos. La finalidad última es fomentar un examen interno de los elementos que influyen en los resultados, especialmente en aquellas organizaciones que muestran unos indicadores repetidamente peores que otros. Para incitar a esta tarea, se hace una identificación nominal de las instituciones: no para penalizar, sino para contribuir a mejorar.

El pasado mes de noviembre la “Agència de Qualitat i Avaluació Sanitària de Catalunya” (AQuAS) hizo públicos los resultados del año 2013 de atención hospitalaria, primaria, sociosanitaria y salud mental y adicciones. El informe de la Central de Resultados de atención hospitalaria consta de 99 indicadores y presenta algunas novedades respecto a las pasadas ediciones. Una de las más relevantes es la inclusión de un indicador sintético de adecuación, en el que tienen mucho peso las hospitalizaciones evitables por insuficiencia cardíaca, diabetes o enfermedad pulmonar obstructiva crónica, pero donde también se ponderan otros indicadores. Dada su complejidad, esta novedad fue objeto de una detallada explicación durante la presentación pública de los resultados y, a la vez, es una de las que centró gran parte de la información transmitida por los medios de comunicación. En este caso, entre otros centros, el Hospital de la Santa Creu y Sant Pau se encuentra en el conjunto de hospitales que debe mejorar este indicador, y así lo recogieron la mayoría de titulares de los medios de comunicación de prensa escrita.

Resumir la calidad de la atención sanitaria prestada por un hospital en base a un único indicador es muy difícil. Ahora bien, si todos los medios de comunicación coincidieron en destacar los resultados de este indicador la responsabilidad no puede recaer en el mensajero, sino en el emisor del mensaje, en este caso, yo mismo. Seguramente, pues, la comunicación fue deficiente, ya que si se continúa analizando el informe en toda su amplitud se pueden observar otros indicadores relevantes. Por ejemplo, el indicador de mortalidad a 30 días del alta hospitalaria por causas seleccionadas -otra novedad del informe presentado- muestra como un hospital que, por ejemplo, presenta unos resultados deficientes en el indicador sintético de adecuación por el contrario puede tener unos resultados excelentes en este indicador de mortalidad, como es el caso del Hospital de la Santa Creu y Sant Pau. Este es un indicador que se hace público en muy pocos sistemas sanitarios, y del que algunas agencias, entre las que destacan la americana y la británica, han promovido la utilización. Asimismo, en otros indicadores, como la satisfacción con los servicios de urgencias, el mismo Hospital de la Santa Creu y Sant Pau obtiene la primera posición, como muy bien reflejaron los medios de comunicación.

Hay que tener presente que los mismos indicadores, a pesar de los esfuerzos, padecen carencias, empezando por la ausencia de resultados tan importantes como la capacidad funcional de los pacientes y su calidad de vida relacionada con la salud. Pero hay algo más que también se escapa y que sólo estudios muy específicos pueden analizar. Es la cultura de la organización que viene en buena parte configurada para todo el personal que forma parte de ella, lo que comparten y el sentimiento que tienen hacia la misma. Aquellas organizaciones que, a pesar de los graves problemas externos que afrontan y a pesar de algunos espíritus desalentadores que nunca faltan en todo colectivo, creen en los valores que inspiran su trabajo, tienen como objetivos la mejora continua de la calidad, en que todo el mundo se implica sin importar edad ni categoría personal (desde el gerente al celador), tienen una mejor comunicación y coordinación entre profesionales y grupos técnicos, saben sin rubor ni culpabilización examinar las causas de sus errores o fallos, participan en las propuestas de mejora y se comprometen . Todos estos rasgos a nivel de organización y de personal tan difíciles de recoger y analizar son, a la hora de la verdad, los que hacen la diferencia.

La Central de Resultados no es un instrumento perfecto, pero permite disponer de datos para evaluar las políticas públicas, contribuyendo a garantizar que los objetivos establecidos se cumplan y que se realice una asignación eficiente de los recursos públicos disponibles. Además, la transparencia en las decisiones políticas y la rendición de cuentas en la gestión de los recursos públicos es una exigencia de la ciudadanía, una obligación democrática y ética de las administraciones, y un elemento primordial en el desarrollo de un país.

El Departamento de Salud, a través de AQuAS, no rehúye tratar temas sensibles, como los informes de la Central de Resultados presentados el pasado mes de noviembre o el informe sobre los efectos de la crisis económica en la salud de la población. La prensa siempre ha tratado estos temas con la importancia, seriedad y rigor que se merecen. Es una lástima que por una deficiencia en la comunicación del emisor (no del mensajero), puedan malinterpretar los resultados y acabe desmereciendo la extraordinaria labor realizada por los profesionales en unas condiciones extremadamente difíciles, y que los miles de ciudadanos que a diario se atienden, curan y cuidan sepan que están en las mejores manos posibles.

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