Antisuperbugs: 3 millones de euros para innovación tecnológica en prevención de microorganismos resistentes a los antibióticos

31 maig

El mercado sanitario es uno de los ámbitos con mayor impacto en el panorama público y privado español con un volumen de negocio de 71.000 millones de euros anuales. Es un mercado muy complejo donde las fórmulas que se utilizan para comprar tanto consumibles como fármacos y servicios depende de los propios centros, pero también de regulaciones locales de los proveedores, de las comunidades autónomas, de legislaciones estatales y comunitarias.

Esta complejidad crea no sólo la imposibilidad de las empresas para situar su producto o servicio a disposición de los compradores sino que muchas veces son los propios interesados en la compra los que ven que la incorporación de estos productos en su centro y al alcance de sus profesionales se transforma en una misión realmente imposible.

Y ésto es todavía más difícil cuando se pretenden incorporar nuevas tecnologías que cubran las necesidades reales de los profesionales.

En un panorama donde la inversión en investigación y desarrollo es de las más bajas de las últimas décadas disponer de un proyecto de compra pública precomercial subvencionado por la Unión Europea con 3 millones de euros es una gran oportunidad para las empresas que pueden ofrecer sus servicios de I+D para crear innovación que responda a necesidades reales de los profesionales.

Un proyecto de compra pública innovadora es un enfoque de innovación basado en la demanda, donde un grupo de compradores unen sus recursos para compartir el riesgo de un esfuerzo de I+D de la industria para crear soluciones a las necesidades actualmente no sastisfechas por el mercado. En el caso de nuestro proyecto, se trataría de una solución TIC orientada a la detección precoz de microorganismos resistentes a los antibióticos (superbugs) en un entorno de salud, proyecto Antisuperbugs coordinado por Jean Patrick Mathieu de la Agencia de Calidad y Evaluación Sanitarias de Cataluña (AQuAS).

Equipo Antisuperbugs (de izquierda a derecha): Kristina Fogel, Sara Bedin, Maren Geissler, Dag Ilver, Benian Ghebremedhin, Jean Patrick Mathieu, Enric Limon, Gonçalo de Carvalho, Gemma Cabré, Esther Arévalo

El consorcio coordinado por AQuAS, institución experta en la definición y ejecución de proyectos de compra pública de innovación en España, consiste en 6 autoridades contratantes (Instituto Catalán de OncologíaIDIBELL (ES), Hospital Mútua de Terrassa (ES), Sheffield Teaching Hospitals NHS Foundation Trust (UK), Helios Kliniken (DE), Universitaetsklinikum Aachen (DE) y Provincia Autónoma de Trento (IT)),  y dos instituciones expertas en sus ámbitos de investigación RISE ACREO (SE) y Sara Bedin (IT).

Enric Limón del Programa VINCat (Vigilancia de las infecciones) del CatSalut, investigador principal del proyecto, ve como una oportunidad de negocio para una empresa disponer de un detector de microorganismos resistentes a los antibióticos. Los mercados de Estados Unidos, Asia y la Unión Europea están explorando soluciones que les permitan disponer de un sistema de detección rápida que active los mecanismos de prevención. La resistencia de ciertos microorganismos a los antibióticos está creando una situación de alerta mundial sobre la cual ha llamado la atención la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) situando la previsión en más de 50 millones de muertos en los próximos años si no se toman las medidas adecuadas. Las empresas que ganen la licitación dispondrán no sólo de recursos económicos sino del apoyo de centenares de profesionales de seis instituciones europeas del más alto nivel en investigación y un mercado potencial en una primera fase de centenares de hospitales y centros de salud dispuestos a comprar una solución que ellos mismos han ayudado a crear.

Gonçalo de Carvalho, biólogo experto en resistencias antimicrobianas del Institut Català d’Oncologia, explica la necesidad que este proyecto contemple la possibilidad de crear nuevos módulos que aplicados sobre las mismas tecnologías permita incorporar nuevas detecciones, hecho que todavía hace más atractiva su compra por parte de las instituciones sanitarias al adecuarse a sus propias necesidades.

La licitación que se abrirá en los próximos meses a las empresas se incluye dentro de los programas de Compra pública Precomercial financiados por el marco de referencia H2020 de la Comisión Europea. Tota la información sobre el proyecto Antisuperbugs y las posibilidades de licitar están disponibles en el web del proyecto.

Las empresas interesadas pueden acceder al cuestionario de la consulta abierta del mercado.

También existe la opción para las empresas de ofrecer su disponibilidad para licitar en forma de consorcio.

 

Entrada elaborada por Jean Patrick Mathieu, Enric Limon y Gonçalo de Carvalho.

RITMOCORE: compra pública centrada en las personas

24 maig
Marcel Olivé Elias

La necesidad de poner al paciente en el centro del modelo de atención está ampliamente reconocida y así se recoge en el Pla de Salut. Dar respuesta a esta necesidad es una mejora sustancial de los servicios e implica cambios en la forma que se prestan estos servicios y ésto es precisamente la innovación.

Así pues, lo que hay que hacer es preguntarnos qué instrumentos tenemos para incorporar la innovación en los servicios públicos y facilitar este cambio de modelo.

El proyecto RITMOCORE, coordinado por AQuAS, la Agencia de Calidad y Evaluación Sanitarias de Cataluña, es justamente una iniciativa que pretende incorporar innovación en la provisión de servicios a los pacientes que llevan o necesitan un marcapasos a través de la compra pública de innovación, a fin de lograr una atención de más calidad, más personalizada y en definitiva más valiosa para aquellos pacientes que llevan un marcapasos implantado.

La compra pública se ha revelado como una palanca de cambio para el modelo de provisión y organización de servicios de salud y de la relación con los proveedores, es por este motivo que AQuAS ha impulsado varias iniciativas a nivel catalán y europeo en este ámbito, como numerosos proyectos europeos o la reciente convocatoria del CatSalut para proyectos de CPI.

Hospitales catalanes (Hospital Universitari de Bellvitge, Mútua Terrassa y Hospital Sant Pau) y hospitales ingleses (Liverpool Heart and Chest Hospital i Countess of Chester Hospital) emprenden bajo el liderazgo clínico y administrativo de Sant Pau, y bajo la coordinación de AQuAS, una licitación conjunta que se publicará a finales de este 2018. Esta licitación permitirá contratar un servicio que haga efectivo el seguimiento remoto en todos los pacientes con marcapasos, que fomente su activación, que permita seleccionar aquellos dispositivos más adecuados en cada paciente, que facilite la coordinación entre niveles asistenciales y permita la gestión del cambio con las TIC que sean necesarias: todo un servicio integral en la línea de lo que reclama el Pla de Salut.

Este estimulante proyecto permite tratar de forma práctica cuestiones cruciales para la reorientación del modelo de atención y obliga a afrontar los condicionantes del marco regulador de la contratación pública, hacer contínuos ejercicios de evaluación de riesgos, pero sobre todo, el proyecto RITMOCORE obliga a gestionar la complexidad de entornos multidisciplinares (medicina, enfermería, contratación, finanzas, etc.) que representa una oportunidad muy enriquecedora y un reto a la vez.

La complejidad és indefectiblemente una fuente de innovación y dotarnos de instrumentos para explorar todo su potencial en beneficio de los servicios a las personas es nuestra responsabilidad. La sociedad, el entorno asistencial y la colaboración con el mundo privado son realidades altamente complejas y nos ofrecen contínuas oportunidades para generar, adoptar y extender la innovación.

Entrada elaborada por Marcel Olivé Elias.

La salud y la pobreza son hereditarias: ¿Intentamos remediarlo?

17 maig
Anna Garcia-Altés
Anna García-Altés

En los últimos años la pobreza infantil ha aumentado en Cataluña como consecuencia de la crisis económica. Según datos del Idescat de 2016 -los últimos disponibles-, y desde el 2009, los niños son el colectivo con un mayor riesgo de pobreza, por encima de la población adulta y por encima también de la población de 65 años y más.

“Salut y pobreza infantil. ¿Qué nos dicen los datos?” fue el nombre de la conferencia que se impartió en el marco del acto de celebración del Día Mundial de la Salud 2018.

En la conferencia se pusieron de relieve los datos relativos a la infancia del último informe sobre los efectos de la crisis en la salud de la población publicados por el Observatorio del Sistema de Salud de Cataluña: los niños con menor nivel socioeconómico presentan hasta 5 veces más morbilidad, consumen más fármacos (el triple de psicofármacos) que el resto de la población infantil, visitan con más frecuencia los centros de salud mental (5,9% de las niñas y un 11,4% de los niños frente al 1,3 y el 2,2% en las niñas y niños de mayor nivel socioeconómico) e ingresan más en los hospitales (45 niñas y 58 niños por cada 1.000 frente  a 13 y a 26, respectivamente) y especialmente por causas psiquiátricas.

El estado de salud de los niños depende en buena parte de la economía de sus progenitores y los que pertenecen a familias con menor nivel socioeconómico presentan más problemas de salud, un hecho que puede tener consecuencias nefastas en otros ámbitos como el educativo y el social, y que condiciona su futuro. Este hecho se agrava en el caso de los niños que tienen discapacidades o enfermedades crónicas y que aún sufren más el impacto de la pobreza en su salud porque en algunos casos su cuidado requiere productos específicos que las familias no pueden comprar.

Este es uno de los problemas que tenemos ahora mismo encima de la mesa. Hay  evidencia científica creciente, tanto desde la biología como desde las ciencias sociales, de la importancia de los primeros años de vida (incluyendo la exposición en el útero) en la formación de las capacidades que promueven el bienestar a lo largo del ciclo de vida. La infancia también es un transmisor estructural de las desigualdades, tanto desde el punto de vista de la salud como desde la vertiente socioeconómica. Los niños y niñas que pertenecen a familias con pocos recursos, si no se actúa, corren el riesgo de llegar a adultos con peor salud, menor nivel educativo y socioeconómico que el resto.

¿Qué podemos hacer? Por supuesto hay que fortalecer el estado del bienestar, con reformas estructurales e institucionales que ahora más que nunca son necesarias. La política educativa es fundamental, sobre todo reforzando la educación primaria, garantizando la igualdad de oportunidades y poniendo el foco en aquellos niños en situaciones desventajosas. Una vez en la edad adulta, son necesarias también políticas activas de trabajo. Y desde las políticas de salud, a pesar de su carácter eminentemente paliativo, es especialmente importante la atención primaria y comunitaria, y garantizar la atención a todos los niños y niñas.

Entrada elaborada por Anna García-Altés (@annagaal).

Conversaciones sobre género en el contexto enfermero

10 maig
Marc Fortes, Núria Rodríguez-Valiente, Mercè Salvat

Como cada 12 de mayo se celebra Día Internacional de la Enfermera y en conmemoración de esta fecha tres compañeros de profesión, Mercè Salvat, Marc Fortes y Núria Rodríguez, nos hemos encontrado para conversar sobre la relación entre el género y el cuidar.

Queremos compartir nuestras reflexiones sobre cómo socialmente la profesión se ha relacionado con aspectos vocacionales, altruistas, de submisión y de invisibilidad…, en definitiva, con los estereotipos sociales sobre el género femenino.

Durante esta conversación surgen preguntas como por qué en nuestra sociedad el término cuidar está asociado a la mujer, por qué este cuidar no tiene ni ha tenido reconocimiento social cuando la valoración es positiva durante los procesos de salud-efermedad, cómo lo viven los hombres que han elegido esta profesión y, finalmente, cómo sería posible “deconstruir” este constructo social y cultural.

Vamos por partes.

¿Por qué en nuestra sociedad el término cuidar está asociado a la mujer?

Es conocido que históricamente y en nuestra sociedad patriarcal, se ha vinculado a la mujer con la función reproductora y el cuidado doméstico. Este cuidado hay que contemplarlo en su sentido más amplio: desde tareas rutinarias de mantenimiento del hogar, al cuidado y mantenimiento de la salud de personas mayores, niños y familiares enfermos. A la vez, se le han atribuido una serie de connotaciones de servidumbre, abnegación, entrega incondicional, y en conjunto de poco valor. Por otro lado, en este contexto, al hombre se le ha relacionado con la producción y el sostenimiento económico de la unidad doméstica y se ha asociado con la profesionalidad y el prestigio social.

¿Por qué este cuidar no tiene ni ha tenido prestigio social?

Este constructo social profundamente arraigado ha naturalizado el hecho de cuidar con aquello femenino, llevándolo aún más allá con la asignación de estereotipos como la relación entre lo femenino, el cuidar y con la vocación-intuición-servilismo-invisibilidad social, para finalmente hacer también la asociación simbólica de profesiones fundamentada en la atención a las personas; éste sería el caso de la profesión enfermera. De hecho, la identificación estereotipada de la profesión se replica socialmente y el rol enfermero es una continuidad profesionalizada del cuidado doméstico (Germán, 2004).

Además, a este imaginario colectivo, mencionado préviamente, también tenemos que añadirle la perspectiva sexo-lúdica de la profesión, desgraciadamente presente, por ejemplo y entre los casos más recientes, en la campaña de la gripe del año 2017 del Ministerio de Salud y El programa Telepasión – El Musical 2017.

¿Cuál es la vivencia de los hombres que han elegido esta profesión?

Esta es la pregunta que los enfermeros nos hemos hecho siempre: ¿Qué problema hay por desempeñar esta profesión? ¿Alguién me hubiera cuestionado la decisión si hubiera decidido ser médico o farmacéutico? Esta es la primera de las batallas que debe librar un hombre que decide dedicarse profesionalmente a cuidar otras personas. Una batalla no con él mismo, sinó con los prejuicios socialmente establecidos. Intentaremos matizar brevemente algunos de estos prejuicios:

“Para cuidar hay que tener una sensibilidad especial que sólamente tienen las mujeres”. Parece que los hombres son fuertes, no pierden el tiempo en sensibilidades y por supuesto nunca lloran. Por suertes muchos hemos demostrado que los cuidados profesionalizados requieren una serie de habilidades que en primer lugar se pueden entrenar y que en segundo lugar no dependen del género en ningún caso, o como lo expone la politóloga Joan Tronto: “Cuidar no es más natural para las mujeres, lo hacen por el privilegio de los hombres”.

-Como hemos comentado antes, el constructo social dice que “los hombres son el puntal económico de la familia”. Actualmente, el sueldo medio de un enfermero quizás no permite sustentar una familia, en nuestra sociedad actual hay que hacer un planteamiento de la responsabilidad compartida hacia la gestión familiar.

“Los hombres que eligen una profesión de este tipo no son tan masculinos”, el constructo social hace que algunos hombres no desempeñen estas profesiones porque desde el imaginario social se cree que se puede poner en duda su masculinidad y consecuentemente, la superioridad de género. Además, este imaginario conduce a la atribución de la orientación sexual por el hecho de pertenecer a este colectivo.

¿Cómo sería posible deconstruir este constructo social y cultural?

La “deconstrucción” de este constructo social deberíamos encaminarla hacia la revolución de equiparar el cuidar con el curar, desde una perspectiva humanizada y no desde la perspectiva de género. Sin lugar a dudas, para cuidar es necesaria una predisposición hacia la solidaridad, el compromiso emocional y la flexibilidad pero estos grandes valores pertenecen a la humanidad y no a ningún género ni profesión. La perspectiva de género por si misma es enriquecedora y debería contribuir a hombres y a mujeres la condición de igualdad al desempeñar la profesión elegida independientemente de su género.

Para “deconstruir” el estereotipo de género en nuestra sociedad patriarcal, tendríamos que aprender que cuidar es una habilidad que tenemos las personas y que no tiene que ver con la dicotomía del género (Barragán, 2009). La mirada femenina o masculina independientemente del sexo es necesaria para el abordaje histórico y de futuro de nuestra profesión (Chamizo, 2004) y es más, pensamos que sería necesario añadir que es necesaria para abordar el presente y el futuro de la sociedad.

En este sentido, nuestras propuestas se dirigen hacia la definición de una línea estratégica común propuesta por los colegios profesionales sanitarios, donde se promuevan los valores democráticos impregnados en el cuidar.

Entrada elaborada por Núria Rodríguez-Valiente, Marc Fortes y Mercè Salvat.

¿Quién habla de qué en EUnetHTA?

3 maig
Marta Millaret

AQuAS está analizando las actividades de diseminación del proyecto EUnetHTA, Joint Action europea integrada por 81 organizaciones de 29 países y coordinada desde el Zorginstituut Nederland de Holanda. Se trata de la red europea de evaluación de tecnologías sanitarias.

La evaluación, como comentaba Emmanuel Giménez en este post, “puede ayudar directamente a la práctica, a la gestión y a la sostenibilidad de los diferentes sistemas de salud” al facilitar el mejor conocimiento disponible para la toma de decisiones en diferentes niveles.

Justamente sobre este tema, recientemente se ha publicado una propuesta de regulación sobre evaluación de fármacos y productos sanitarios en el marco de la Comisión Europea, que se está debatiendo y perfilando para su puesta en funcionamiento.

El objetivo del proyecto EUnetHTA es facilitar la cooperación entre diferentes instituciones en el ámbito de la evaluación de tecnologías sanitarias para aprovechar conocimiento experto y útil para los sistemas sanitarios y, por tanto, con potenciales beneficios para la salud de la ciudadanía. Se trata de generar conocimiento de calidad utilizando metodologías comunes de una forma sistemática y transparente, y se trata de hacerlo trabajando colaborativamente y evitando duplicidades.

AQuAS tiene una fuerte participación en diferentes grupos de trabajo del proyecto (evaluación, implementación, generación de evidencia, diseminación) y hoy pondremos el foco en el grupo de diseminación, liderado por Iñaki Imaz del Instituto de Salud Carlos III de Madrid. Este grupo de trabajo tiene como reto comunicar más y mejor qué es el proyecto EUnetHTA.

Para hacerlo, hay diferentes estrategias y una de ellas es la evaluación de la propia diseminación, tarea liderada por AQuAS. En este sentido, se están recogiendo las distintas actividades realizadas y se ha realizado un primer análisis que está previsto que se repita cada 4 meses con la idea que de ello se puedan derivar recomendaciones y acciones concretas.

En esta primera fotografía se han recogido casi 100 actividades. El 78% se corresponden con actividades en reuniones científicas (workshops, ponencias, comunicaciones orales y pósters); el 5% son artículos en publicaciones científicas con factor de impacto en el Journal Citation Reports y el resto (17%) son otras publicaciones, e-meetings y actividades en redes sociales.

Este análisis va a permitir estudiar quién difunde, qué se difunde, dónde se difunde, así como el contenido o el público mayoritario al que van destinadas las actividades de diseminación en el marco del proyecto EUnetHTA. Los resultados del primer análisis se presentarán en la próxima asamblea general del proyecto en Colonia (Alemania) a finales de este mes.

Pensamos que es interesantes buscar la forma de implicar y facilitar la diseminación del proyecto por parte de sus participantes para conseguir una comunicación más activa del proyecto EUnetHA. Implicar en la diseminación significa conseguir que las personas que trabajan en un proyecto difundan, al mismo tiempo, su trabajo y el proyecto. De este modo, todos salen ganando.

¿Conseguiremos implicar más a todos los participantes en las actividades de diseminación? ¿Lograremos que nuestra evaluación sirva para mejorar? Lo iremos viendo.

Entrada elaborada por Marta Millaret (@MartaMillaret).

Post pasado Sant Jordi 2018

26 abr.

Los temas que se comentan en el blog AQuAS a menudo incorporan enlaces a informes, artículos, webs y libros. Tenemos tendencia a citar artículos e informes recientes.

El blog es un espacio desde donde presentar a grandes rasgos ideas y temas que después el lector puede profundizar según sus intereses -profesionales y personales-, tiempo disponible y entusiasmo.

Hoy presentamos una recopilación de los libros que se han comentado en los últimos 12 meses en este blog.

Gracias por leernos y compartir conocimiento y lecturas.

Altmétricas: métricas complementarias centradas en el artículo

19 abr.
Ernest Abadal

El sistema tradicional de evaluación de la calidad de una publicación científica (un artículo de revista, por ejemplo) se ha basado, fundamentalmente, en el recuento de las citas que ha generado. Fue Eugene Garfield (1925-2017), en un artículo publicado en Science (1955), quien propuso los índices de citas como un sistema que serviría a los autores para encontrar artículos de una temática. Fue, sin duda, una gran innovación. Posteriormente, con la creación del Institut for Scientific Information (actual Web of Science) y los Journal Citation Reports este sistema cogío mucho relieve y se orientó hacia la evaluación de las revistas ya que servía a los autores para decidir en qué revista publicar (a partir del factor de impacto que se calculaba para cada una de ellas). Ha sido un sistema criticado desde las humanidades y las ciencias sociales, además de por el hecho que no se centra en el artículo sinó que da el valor de referencia a la revista donde se publica (y da por hecho que un artículo tiene que “heredar” el factor de impacto de la revista).

A partir de 2010 se empieza a hablar de las altmétricas, un conjunto de indicadores (como el número de comparticiones, de redifusiones de un artículo, los comentarios que ha generado, las menciones (likes), etc.) que miden la presencia de una publicación en redes sociales y académicas y que complementan de forma notable los índices de citas. Las altmétricas, por otro lado, valoran el eco a nivel del artículo y no de una revista en su conjunto (como hace el factor de impacto, por ejemplo).

Actualmente son varios los editores científicos que han incorporado esta información. Uno de los primeros ejemplos fue la revista PLOS, y luego la siguieron Nature y otras. También se ha extendido su uso en bases de datos (p.e. Scopus) y en redes académicas (p.e. ResearchGate). Los datos altmétricos que acompañan un artículo suelen tener los apartados que aparecen en las figuras 1 y 2, a pesar que pueda haber pequeñas diferencias en función del programa que se haya utilizado (ImpactStory, PLUM, Article Level Metrics, altmetrics.com, etc.).

Figura 1. Ejemplo de altmétricas de un artículo en PLOS

De este modo, vemos que se incluyen no sólo las estadísticas de presencia en redes sociales (menciones, blogs, etc.) sinó que también constan los datos de uso (visualizaciones y descargas) y también las citas que ha tenido el artículo (en Scopus, CrossRef, PubMed, GoogleScholar, etc.). Se trata de una información cuantitativa muy completa tanto para el lector como para el autor de un artículo.

Figura 2. Ejemplo de altmétricas de un artículo en Nature

En el caso de Nature (figura 2) se muestra también una representación gráfica en forma de rosco en la que cada color es un tipo de canal (twitter, blogs, facebook, wikipedia, etc.), se ofrece una contextualización porcentual en relación a artículos de una antigüedad similar y también se indica cuál es la presencia concreta en medios de comunicación generales (“news articles”) y blogs científicos.

Hagamos una valoración rápida de las altmétricas. Como principales puntos fuertes hay que destacar que miden el impacto de las publicaciones más allá de los ámbitos académicos en sentido estricto, que se pueden aplicar a todo tipo de documentos (sea artículo, libro o tesis doctoral), que los resultados son inmediatos (no hace falta esperar el valor anual del factor de impacto) y que se centran en el artículo (y no en la revista).

En cuanto a los puntos débiles, hay que decir que los indicadores deben recogerse de una forma muy rápida (son muy volátiles), que los indicadores son difíciles de comparar entre si (¿qué vale más, un retweet o un “me gusta”?), que hay muchas dificultades en la normalización y homegeneidad en la recogida de datos (hecho que no ocurre en el caso de las citas) y que normalmente diferentes herramientas de medida ofrecen resultados diferentes (p.e. ImpactStory o Altmetrics).

Las altmétricas, en definitiva, ayudan a medir el impacto de una publicación en concreto en las redes sociales. Es por este motivo que más que métricas alternativas, tenemos que calificarlas como métricas complementarias. Respecto al tradicional factor de impacto –que se aplica en una revista— las altmétricas centran su foco en el artículo y esto es una innovación importante. Aunque tengan algunos puntos débiles, están en fase de consolidación y tendrán recorrido.

Desde el punto de vista del investigador, está claro que actualmente no es suficiente con publicar un artículo en una revista, sinó que hay que implicarse a fondo en su difusión en las redes sociales (en especial, Twitter, blogs, etc.) y también en las redes académicas (Researchgate, Mendeley, etc.) para dar visibilidad a los contendios publicados. En este nuevo escenario, las altmétricas son fundamentales porque tienen la capacidad de medir este impacto en las redes y ofrecer a los autores (y también a los lectores) una visión general sobre la difusión de sus publicaciones.

Entrada elaborada por Ernest Abadal, facultad de Biblioteconomía y Documentación de la Universidad de Barcelona.

Debate sobre el valor de la práctica clínica y la formación de los médicos con Vinay Prasad

12 abr.
Jordi Varela

Vinay Prasad (Universidad de Oregon) y Adam Cifu (Universidad de Chicago), autores de Ending Medical Reversal: Improving Outcomes, Saving Lives (Johns Hopkins University Press, 2015), señalan 146 prácticas clínicas que se deberían dejar de hacer porque se ha demostrado que no consiguen aquello que prometían. La lista de estas prácticas afecta todo el abanico de la actividad sanitaria pero haciendo una lectura detallada se observa que hay cuatro especialidades significadas: cardiología, ginecología, ortopedia y medicina familiar.

Es por este motivo que la Sección de Gestión Clínica de la Sociedad Catalana de Gestión Sanitaria, en su Jornada Anual que celebrará el próximo 18 de mayo, de común acuerdo con el equipo del proyecto Essencial de AQuAS, ha organizado un debate entre uno de los autores del libro, Vinay Prasad, y representantes de las 4 especialidades comentadas: Xavier Viñolas, presidente de la Sociedad Catalana de Cardiología, Juan José Espinós, ginecólogo del Hospital de Sant Pau, Joan Miquel, ortopedista del Hospital de Igualada y Marta Expósito de la Sociedad Catalana de Medicina Familiar y Comunitaria.

Vinay Prasad

El debate, que contará con la moderación de Sandra García Armesto, directora del Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud, tiene por objeto, no sólo conocer de primera mano el trabajo de Vinay Prasad, sinó también saber qué pensamos sobre estas prácticas los especialistas relacionados y cuál es el impacto en nuestro entorno, en tantos aspectos diferenciado de los Estados Unidos.

Por otro lado, Prasad y Cifu, en el libro, hacen una propuesta para modificar de forma significativa los programas formativos de las facultades de medicina, con la finalidad de formar nuevos médicos más exigentes con el rigor científico, más críticos con las prácticas de escaso valor, más sensibles a las necesidades de los pacientes y más orientados a la evaluación de los resultados. La fórmula propuesta es muy sencilla: las ciencias clínicas deberían de ser la prioridad, mientras que las básicas (como las entendemos hoy) deberían ser complementarias.

No se trata de estudiar modelos para después comprobarlos (sistema actual), sinó de hacerlo al revés: a partir de los aprendizajes de la clínica se deberían revisar (o aceptar) las teorías.

Dada la transcendencia de la propuesta, hemos creído oportuno organizar, en el mismo marco de la Jornada, un segundo debate moderado por Xavier Bayona, contando con tres autoridades académicas en la formación de médicos: Francesc Cardellach (Universidad de Barcelona), Ramon Pujol (Universidad de Vic) y Milagros García Barbero, presidenta de la Sociedad Española de Educación Médica, además de invitar, lógicamente, a Vinay Prasad a añadirse.

Se adjunta programa de la Jornada, con el claro propósito de animar a todos los lectores de este blog a inscribirse, ya que si tenemos la oportunidad de escuchar y preguntar a Vinay Prasad, y a todos los ponentes invitados, se trata de una oportunidad que no deberíamos dejar escapar.

Entrada elaborada por Jordi Varela (@gesclinvarela), presidente de la Sección de Gestión Clínica de la Sociedad Catalana de Gestión Sanitaria.

¿La evaluación es todavía la asignatura pendiente de las apps de salud?

22 març
Marta Millaret

Recientemente se ha publicado un artículo en la revista JAMA donde se presenta el primer reloj inteligente aprobado por la FDA para predecir ataques de epilepsia. Se trata de Embrace, un dispositivo conectado que detecta convulsiones a partir del movimiento y las fluctuaciones eléctricas en la piel de la persona y envía una señal de alerta para poder generar atención médica.

El pasado mes de febrero, se celebró el Mobile  World Congress en Barcelona. Entre las diferentes actividades que se organizan alrededor de este congreso, destaca el 4 Years From Now (#4YFN18), la parte del Mobile que conecta empresas, inversores e instituciones para que colaboren en el desarrollo de diferentes ideas, modelos de negocio y soluciones tecnológicas.

Digital Health & Wellness Summit 2018, organizado por 4YFN Connecting Startups, el Mobile World Capital Barcelona y el Mobile World Congress en colaboración con ECHAlliance (European Connected Health Alliance), es el punto de encuentro de temas tecnológicos y de salud. Este año, entre otros, participaron Neil Gomes, Maria Salido y Elena Torrente.

Neil Gomes de la Thomas Jefferson University de los Estados Unidos destacó que uno de los retos de la mHealth es facilitar el feedback entre pacientes y profesionales de la salud.

Maria Salido, cofundadora y CEO de la app de salud SocialDiabetes, planteó elementos clave para el éxito de las apps de salud: regulación + industria + usuarios. Y muy especialmente destacó la importancia de los usuarios finales. Fue muy comentado aquí un artículo publicado en The Economist con un título provocativo:

Elena Torrente, Coordinadora de Salud Digital en DKV, comentó Digital Doctor, una app de salud que incopora un detector de síntomas y una herramienta para pedir cita médica. Destacó que en el perfil de usuario de la app hay más mujeres que hombres.

En general, hubo consenso sobre el hecho que antes del desarrollo de una app hay que hacer un análisis de identificación de necesidades. Es decir, el primer paso debería ser detectar necesidades del usuario y después, a partir de este mapeo de necesidades, sería el momento de desarrollar soluciones tecnológicas.

El contenido de todas las presentaciones está disponible y también los principales ideas destacadas aquí y aquí.

Aunque no era el tema principal de sus presentaciones, sí que en el debate posterior se planteó la necesidad y conveniencia de la evaluación. Actualmente, ya existen 320.000 apps de salud en el mercado. Pero… ¿Cómo se evaluan? ¿Quién lo hace? ¿Con qué criterios? ¿Podemos hablar ya de prescripción segura de apps de salud?

Cerramos el círculo con el marco conceptual de evaluación de mHealth publicado en la revista JMIR mHealth and uHealth (en el año 2016 en el primer cuartil en las categorías “Health Care Sciences & Services” y “Medical Informatics”, respectivamente, del Journal Citation Reports) con el que la Agencia de Calidad y Evaluación Sanitarias de Cataluña (AQuAS) aporta la cultura de la evaluación a esta realidad cotidiana donde nos encontramos. Cada vez hay más apps de salud y el debate sobre su evaluación sigue abierto.

Entrada elaborada por Marta Millaret (@MartaMillaret).