Scientific evidence and clinical practice: the case of hip prostheses in Catalonia

9 març
Daniel Chaverri, Miquel Pons, Luis Lobo

A total hip replacement is one of the surgical procedures which provide greatest satisfaction among patients due to the significant improvement in the quality of life they experience.

So much so, that it has been defined by some authors as the surgery of the 20th Century. It is a procedure which consists in substituting the hip joint with an artificial joint or prosthesis.

The most common reason for surgical intervention is arthrosis, a disease caused by the wear-and-tear of the cartilage which leads to a malfunction of the joint. It is especially common in older people, older than 65, who live with pain and which can limit their day-to-day activities considerably.

In today’s context of continuous technological innovations and advances and facing the enormous pressure from manufacturers, the range of prosthesis available to orthopaedic surgeons is wider than ever. This situation demands that the prostheses used have supporting scientific evidence based on clinical studies or on data from arthroplasty registries.

The legislation which regulates the commercialisation of medical devices, such as prostheses, is more lax than that which regulates drugs which means that not the same type of studies are required for their approval and in consequence, neither is the scientific evidence. In fact, this precise legislation is undergoing a review at present and a new one on this matter will soon be made available.

Several years ago, the prestigious journal BMJ (British Medical Journal) published an article in which it was highlighted that in the UK, 24% of hip prostheses used had no scientific evidence to demonstrate their clinical effectiveness.

As a consequence of that publication and applying the same methodology, at the Hospital Sant Rafael and in collaboration with the Catalan Arthroplasty Registry (RACat) of the Agency for Health Quality and Assessment of Catalonia (AQuAS), we embarked on the task of analysing what the scientific evidence was on hip prostheses used in public hospitals in Catalonia which had sent their data in to the RACat during the period 2005-2013.

We did this via a search on different platforms putting the spotlight on Orthopaedic Data Evaluation Panel (ODEP), as well as Tripdatabase, PubMed and Google acadèmic.

Following the analysis of the 18,816 acetabular or hip cups and 19,546 femoral stems (the main components of the hip prosthesis) collected in the registry, our first surprise was to observe that 123 different models of cups had been used and 138 different models of stems. In the group of participating hospitals in the RACat during the period of the study, it was seen that with many of these models less than 10 units in number of each had been used.

As these models only represent 1% of implants used, they were excluded from the study and in the end 74 models of hip cups and 75 models of femoral stems were studied.

Artroplàsties PTM

The results of the analysis, either recently published or not yet published, now at a pre-publication stage, show that less than 50% of components used had the highest level of scientific evidence in accordance with the ODEP. This top level is achieved when there are studies having 10 years at least of monitoring with a number of prostheses evaluated exceeding 500 units.

What also caught our attention was not finding any evidence for 18 hip cups or 16 femoral stems which represented, respectively, 13.56% and 9.53% of all implants carried out during this period.

Artroplàsties -taula

All scientific studies show limitations and it is not always possible to offer exhaustive results. Aware of this, and of the fact that the data in our study are the results of a research project which might not be able to reflect what the reality of public hospitals in Catalonia is in absolute terms.

We do want to stress that the task of the orthopaedic surgeon needs to be more and more regulated by evidence based medicine and this is, precisely, one of main purposes of arthroplasty registers: to carry out studies like the one we have been able to do at Hospital Sant Rafael with the aim of improving the health care of people.

Post written by Miquel Pons, Danieol Chaverri and Luis Lobo, Hospital Sant Rafael, Barcelona.

Evidencia científica y práctica clínica: el caso de las prótesis de cadera en Cataluña

9 març
Daniel Chaverri, Miquel Pons, Luis Lobo

La artroplastia total de cadera es una de las cirugías que proporciona mayor satisfacción por la gran mejora en la calidad de vida que genera entre los pacientes.

Es así hasta el punto que ha sido definida por algunos autores como la cirugía del siglo XX. Se trata de un procedimiento que consiste en la substitución de la articulación de cadera por una articulación artificial o prótesis.

El motivo de intervención más común es la artrosis, una enfermedad causada por el desgaste del cartílago que acaba produciendo un mal funcionamiento de la articulación. Se trata de un proceso común en personas mayores -mayores de 65 años- que cursa con dolor y que puede limitar de forma importante la actividad cotidiana de la persona.

En el contexto actual de innovaciones y avances tecnológicos continuos y ante una gran presión por parte de los fabricantes, el abanico de prótesis a disposición de los cirujanos ortopédicos es cada vez mayor. Esta situación hace necesario que las prótesis utilizadas presenten evidencia científica basada en estudios clínicos o bién en datos de registros.

La legislación que regula la comercialización de dispositivos sanitarios (medical devices en inglés), como las prótesis, es más laxa que la que regula los fármacos de forma que no se requiere el mismo tipo de estudio y, por tanto, de evidencia científica para su aprobación. Justamente esta normativa está en proceso de revisión y pronto estará disponible una nueva legislación al respecto.

Hace un par de años, la prestigiosa revista BMJ (British Medical Journal) publicó un artículo que mostraba que en el Reino Unido el 24% de las prótesis de cadera utilizadas no tenían ninguna evidencia científica que apoyara su efectividad clínica.

A partir de esta publicación y aplicando la misma metodología, desde el Hospital Sant Rafael de Barcelona y con la colaboración del Registro Catalán de Artroplastias (RACat) de la Agència de Qualitat i Avaluació Sanitàries de Catalunya (AQuAS), nos propusimos analizar cuál era la evidencia científica de las prótesis de cadera usadas en los hospitales públicos de Cataluña que habían enviado sus datos al RACat durante el periodo 2005-2013.

Lo hicimos a partir de una búsqueda en las diferentes plataformas destacando  el Orthopaedic Data Evaluation Panel (ODEP), así como Tripdatabase, PubMed y Google académico.

Después del análisis de las 18.816 cótilas o acetábulos y de los 19.546 tallos femorales  (los componentes principales de las prótesis de cadera) que se incluyeron en el registro, la primera sorpresa fue observar que se habían utilizado 123 modelos diferentes de cótilas y 138 modelos diferentes de tallos femorales, muchos de estos modelos en un número inferior a 10 unidades en el conjunto de hospitales participantes en el RACat durante el periodo de estudio.

Por el hecho de representar menos del 1% de los implantes utilizados, estos últimos modelos fueron excluidos del estudio y se estudiaron, finalmente, 74 modelos de cótilas y 75 modelos de tallos femorales.

Artroplàsties PTM

Los resultados del análisis -recientemente publicados- mostraron que menos del 50% de los componentes utilizados tenían el máximo nivel de evidencia científica según la ODEP. Este nivel máximo se obtiene cuando hay estudios de más de 10 años de seguimiento con un número de prótesis evaluadas superior a las 500 unidades.

También nos llamó la atención que no se pudo encontrar ninguna evidencia de 18 modelos de cótilas y de 16 modelos de tallos que representaban el 13.56% y el 9.53%, respectivamente, de todos los implantes realizados en este período de tiempo.

Artroplàsties -taula

Todos los estudios científicos presentan limitaciones y no siempre es posible poder ofrecer resultados taxativos. Somos conscientes de ésto y del hecho que los datos de nuestro estudio son los resultados de un trabajo de investigación que es posible que no pueda reflejar de forma absoulta cómo es la realidad de los hospitales públicos catalanes.

Incluso así, queremos remarcar que la tarea del cirujano ortopédico cada vez más debe regirse en la medicina basada en la evidencia y este hecho es, justamente, una de las principales razones de ser de los registros de artroplastias: permitir realizar estudios como el que hemos podido llevar a cabo desde el Hospital Sant Rafael con la mirada puesta en la mejora de la atención sanitaria de las personas.

Entrada elaborada por Miquel Pons, Daniel Chaverri y Luis Lobo, Hospital Sant Rafael de Barcelona.

Evidència científica i pràctica clínica: el cas de les pròtesis de maluc a Catalunya

9 març
Artroplasties - Equip
Daniel Chaverri, Miquel Pons, Luis Lobo

L’artroplàstia total de maluc és una de les cirurgies que proporciona major satisfacció per la gran millora en la qualitat de vida que genera entre els pacients.

Tant és així que ha estat definida per alguns autors com la cirurgia del segle XX. Es tracta d’un procediment que consisteix en la substitució de l’articulació del maluc per una articulació artificial o pròtesi.

El motiu d’intervenció més comú és l’artrosi, una malaltia causada pel desgast del cartílag que acaba produint un mal funcionament de l’articulació. Es tracta d’un procés especialment comú en persones grans -majors de 65 anys- que cursa amb dolor i que pot limitar de manera important les activitat quotidianes de la persona.

En el context actual d’innovacions i avenços tecnològics continus i davant d’una gran pressió per part dels fabricants, el ventall de pròtesis a disposició dels cirurgians ortopèdics és cada vegada més gran. Aquesta situació fa necessari que les pròtesis que s’utilitzin presentin evidència científica basada en estudis clínics o bé en dades de registres d’artroplàsties.

La legislació que regula la comercialització de dispositius sanitaris (medical devices en anglès), com ara les pròtesis, és més laxa que la que regula els fàrmacs de manera que no cal el mateix tipus d’estudi i, per tant, d’evidència científica per a la seva aprovació. Justament aquesta normativa està en procés de revisió i aviat estarà disponible una nova legislació al respecte.

Fa un parell d’anys, a la prestigiosa revista BMJ (British Medical Journal) es va publicar un article en el qual es mostrava que al Regne Unit el 24% de les pròtesis de maluc utilitzades no tenien cap evidència científica que recolzés la seva efectivitat clínica.

Arran d’aquesta publicació i aplicant la mateixa metodologia, des de l’Hospital Sant Rafael de Barcelona i amb la col·laboració del Registre Català d’Artroplàsties (RACat) de l’Agència de Qualitat i Avaluació Sanitàries de Catalunya (AQuAS), ens vam proposar analitzar quina era l’evidència científica de les pròtesis de maluc utilitzades en els hospitals públics de Catalunya que havien enviat les seves dades al RACat durant el període 2005-2013.

Vam fer-ho mitjançant una cerca en les diferents plataformes destacant l’Orthopaedic Data Evaluation Panel (ODEP), així com Tripdatabase, PubMed i Google acadèmic.

Després de l’anàlisi de les 18.816 còtiles o acetàbuls i de les 19.546 tiges femorals (els components principals de les pròtesis de maluc) recollides en el registre, la primera sorpresa va ser observar que s’havien utilitzat 123 models diferents de còtiles i 138 models diferents de tiges, molts d’aquests models en un nombre inferior a 10 unitats en el conjunt d’hospitals participants en el RACat durant el període d’estudi.

Pel fet de representar menys de l’1% dels implants utilitzats, aquests últims models mencionats van ser exclosos de l’estudi i es van estudiar, finalment, 74 models de còtiles i 75 models de tiges femorals.

Artroplàsties PTM

Els resultats de l’anàlisi -recentment publicats- van mostrar que menys del 50% dels components utilitzats tenien el màxim nivell d’evidència científica segons l’ODEP. Aquest nivell màxim s’obté quan hi ha estudis de més de 10 anys de seguiment amb un nombre de pròtesis avaluades superior a les 500 unitats.

També ens va cridar l’atenció que no es va poder trobar cap evidència de 18 models de còtiles i de 16 models de tiges que representaven el 13.56% i el 9.53%, respectivament, de tots els implants realitzats en aquest període de temps.

Artroplàsties -taula

Tots els estudis científics presenten limitacions i no sempre és possible poder oferir resultats taxatius. Som conscients d’això i del fet que les dades del nostre estudi són els resultats d’un treball de recerca que és possible que no pugui reflectir de manera absoluta com és la realitat dels hospitals públics catalans.

Però sí que volem remarcar que la tasca del cirurgià ortopèdic cada vegada ha de regir-se més en la medicina basada en l’evidència i aquest fet és, justament, una de les principals raons de ser dels registres d’artroplàsties: permetre realitzar estudis com el que hem pogut dur a terme des de l’Hospital Sant Rafael amb la mirada posada en la millora de l’atenció sanitària de les persones.

Entrada elaborada per Miquel Pons, Daniel Chaverri i Luis Lobo, Hospital Sant Rafael de Barcelona.

The main challenge in mHealth is understanding each other

3 març
Toni Dedéu - DECIPHER final event 2017
Toni Dedéu

In recent years, the debate about what we should do with health apps has centred around accreditation, certification or assessment. At the same time, multiple lists of health apps recommended by a range of known and recognised initiatives have been drawn up.

An example of this would be the iSYScore2017 ranking of the Fundació iSYS which was presented in the context of the CAMFiC a few weeks ago.

rànquing apps salut

In this context, and with the Mobile World Congress 2017 in Barcelona in full swing, we can ask ourselves what role a Health Technology Assessment (HTA) agency has when considering mHealth.

There is a reality which we cannot evade. Any health intervention needs to be based on evidence, on knowledge of the highest quality at hand, and must be evaluated.

This cannot be done by turning our backs on the real world or innovation. A health app is a tool to carry out a health intervention and so health apps need to be seen as just another intervention, but of course, with some characteristics of their own which will mean there is an extra demand placed on one and all.

Technologists, HTA experts, professionals and citizens have the opportunity to understand each other if we want to be facilitators of recommending safe apps in health. We are not talking about initiatives that can be developed from one sector only and it is not only about apps.

Now more than ever, we need to be flexible and work from a multidisciplinary position. We already talk about co-creation and co-design; quite simply, of co-produced mHealth initiatives based on the expertise of multiple agents including, obviously, citizens.

AQuAS is participating in the assessment of several mHealth projects financed by the European Commission. The PEGASO project stands out, centred on promoting healthy lifestyles among adolescents, and DECIPHER, as an integral solution to facilitate the geographical mobility of patients with chronic diseases such as diabetes type 2 and m-resist, centred on schizophrenia and patients resistant to treatment.

We are faced with the challenge of integrating totally different fields such as the language of technologists and developers; the speed of innovation and the culture of assessment. In addition, this needs to be done without losing sight of the key role of scientific societies and the different points of view of health professionals and end users.

We know there is a lot of work to be done. Technologists and experts in health technology assessment, respectively, have the opportunity to learn a lot from each other. It is about sharing knowledge and expertise to facilitate, ultimately, health tools for citizens and professionals, which have been assessed, are based on evidence, are safe and reliable and have a strong collaborative component.

MWC17
Digital Health and Wellness Summit – MWC17

 

Post written by Toni Dedéu (@Toni_Dedéu) and Elisa Puigdomènech.

El principal reto de la mHealth es entendernos

3 març
Toni Dedéu - DECIPHER final event 2017
Toni Dedéu

En los últimos tiempos, el debate sobre qué hacemos con las apps de salud se ha centrado principalmente alrededor de acreditar, certificar o evaluar y se han elaborado múltiples listados de apps de salud recomendadas por varias iniciativas conocidas y reconocidas.

Un ejemplo de ésto lo encontramos en el ránking iSYScore2017 de la Fundación iSYS presentado en el contexto de la CAMFiC hace pocas semanas.

rànquing apps salut

Considerando este escenario y en pleno Mobile World Congress, nos podemos preguntar qué rol puede tener una agencia de evaluación cuando pensamos en mHealth.

Hay una realidad ineludible. Cualquier intervención en salud debe estar basada en la evidencia, en el conocimiento de la mejor calidad disponible, y debe poder ser evaluada.

Esto no se puede hacer de espaldas al mundo real ni a la innovación. Una app de salud es una herramienta para hacer una intervención y, por tanto, debemos tratar las apps de salud como una intervención más, eso sí, con algunas características propias que implicarán una exigencia extra para unos y otros.

Tecnólogos, evaluadores, profesionales y ciudadanía tenemos la oportunidad de entendernos si queremos ser facilitadores de una recomendación segura de apps de salud. No se trata de iniciativas que se puedan desarrollar desde un único sector y no se trata sólo de apps.

Ahora más que nunca es el momento de ser flexibles y de trabajar desde la multidiciplinariedad. Estamos hablando ya de cocreación y de diseño; claramente, de iniciativas mHealth coproducidas a partir del carácter experto de múltiples agentes incluyendo, por supuesto, a la ciudadanía.

AQuAS está participando en la evaluación de varios proyectos mHealth financiados por la Comisión Europea. Destaca el proyecto PEGASO centrado en la promoción de estilos de vida saludable entre adolescentes, DECIPHER como solución integral para facilitar la movilidad geográfica de pacientes con enfermedades crónicas como por ejemplo diabetes tipo 2 y m-resist centrado en esquizofrenia y pacientes resistentes al tratamiento.

Estamos ante el reto de integrar ámbitos absolutamente diferentes como el lenguaje de tecnólogos y desarrolladores; la velocidad de la innovación y la cultura evaluativa. Y se debe hacer, además, sin  perder de vista el papel clave de las sociedades científicas y de los diferentes posicionamientos de los profesionales de la salud y de los usuarios finales.

Sabemos que hay muchísimo trabajo para hacer. Los tecnólogos y los expertos en evaluación de tecnologías médicas, respectivamente, tenemos la oportunidad de aprender mucho los unos de los otros. Se trata de compartir conocimiento experto para facilitar, finalmente, a la ciudadanía y a los profesionales herramientas de salud evaluadas, basadas en la evidencia, seguras, fiables y con un fuerte componente colaborativo.

MWC17
Digital Health and Wellness Summit – MWC17

 

Entrada elaborada por Toni Dedéu (@Toni_Dedéu) y Elisa Puigdomènech.

 

 

 

 

El principal repte de l’mHealth és entendre’ns

2 març
Toni Dedéu - DECIPHER final event 2017
Toni Dedéu

En els últims temps, el debat sobre què fem amb les apps de salut ha girat principalment al voltant d’acreditar, certificar o avaluar i mentrestant s’han elaborat múltiples llistats d’apps de salut recomanades per diverses iniciatives conegudes i reconegudes.

Un exemple d’això seria el rànquing de l’iSYScore2017 de la Fundació iSYS presentat en el context de la CAMFiC ara fa poques setmanes.

rànquing apps salut

Considerant aquest escenari i en ple Mobile World Congress, ens podem preguntar quin rol pot tenir una agència d’avaluació quan pensem en mHealth.

Hi ha una realitat de la què no podem defugir. Qualsevol intervenció en salut ha d’estar basada en l’evidència, en el coneixement de la millor qualitat disponible, i ha de poder ser avaluada.

Això no pot fer-se d’esquenes al món real ni a la innovació. Una app de salut és una eina per fer una intervenció i, per tant, cal tractar les apps de salut com una intervenció més, això sí, amb algunes característiques pròpies que implicaran una exigència extra per a uns i altres.

Tecnòlegs, avaluadors, professionals i ciutadans tenim l’oportunitat d’entendre’ns si volem ser facilitadors d’una recomanació segura d’apps de salut. No es tracta d’iniciatives que es puguin desenvolupar des d’un únic sector i no es tracta només d’apps.

Ara més que mai és l’hora de ser flexibles i de treballar des de la multidisciplinaritat. Estem parlant ja de cocreació i de codisseny; ras i curt, d’iniciatives mHealth coproduïdes a partir de l’expertesa de múltiples agents i incloent-hi, òbviament, la ciutadania.

L’AQuAS està participant en l’avaluació de diversos projectes d’mHealth finançats per la Comissió Europea. Destaca el projecte PEGASO centrat en la promoció d’estils de vida saludable entre adolescents, DECIPHER com a solució integral per facilitar la mobilitat geogràfica dels pacients amb malalties cròniques com per exemple diabetis tipus 2 i m-resist centrat en esquizofrènia i pacients resistents al tractament.

Tenim davant nostre el repte d’integrar àmbits absolutament diferents com són el llenguatge de tecnòlegs i desenvolupadors; la velocitat de la innovació i la cultura avaluativa. Cal fer-ho, a més a més, sense perdre de vista el paper clau de les societats científiques i dels diferents posicionaments dels professionals de la salut i dels usuaris finals.

Sabem que hi ha moltíssima feina a fer. Els tecnòlegs i els experts en avaluació de tecnologies mèdiques, respectivament, tenim l’oportunitat d’aprendre molt els uns dels altres. Es tracta de compartir coneixement i experteses per facilitar, finalment, a la ciutadania i als professionals eines de salut avaluades, basades en l’evidència, segures, fiables i amb un fort component col·laboratiu.

MWC17
Digital Health and Wellness Summit – MWC17

Entrada elaborada per Toni Dedéu (@Toni_Dedéu) i Elisa Puigdomènech.

mHealth & user experience: the user decides

23 febr.
Marta Millaret - Elisa Puigdomènech - MWC2017
Marta Millaret and Elisa Puigdomènech

The Economist recently published an article in which they reported that the number of mobile health applications, or apps, was in the region of 165.000, a very high figure that poses many questions.

A large part of these apps are related to well-being and promoting healthy lifestyles, but what makes us choose one over another?

The first thing that comes to mind is that mobile health apps, being a health technology, could and should be assessed based on their impact on health and this is where we are faced with our first problem.

While there is a gold standard when assessing this impact in the area of medication and static interventions in randomized clinical trials, how is this impact assessed in a highly dynamic world? In a world that can include a range of components that users can use depending on their needs? Where pressure is added due to the fact that advances in technology are being made in leaps and bounds and we cannot wait for years before getting results? It is not that simple.

If we venture into the area of mHealth, the first thing we find is great diversity. The design, requirements and assessment of an app developed to help manage diabetes in older people is very different to an app aimed at providing a dose for some medication where improving its adherence is sought, or an app to promote not drinking alcohol among young people before sitting in the driver’s seat, or an app to manage depression and anxiety.

What are we trying to say with all this? Easy and complex at the same time: the intervention that one wants to do via a health app and the target users will determine their use and their adherence.

And we are only just beginning. Apart from aspects related to health and the suitability of content or other more technological factors such as interoperability and security -by no means simple-, other factors come onto the scene such as acceptability, usability and satisfaction, factors related to User Experience (UX).

User Experience in mHealth is essential given that the main aim of it all is to make the tools which are being developed viable, accepted and used by the population who they are meant for, and also that the aim for which they were designed be respected.

After all, the end user who has the last word in deciding whether a health app is used or not, and this is why their participation in all phases of developing these mHealth tools is crucial.

Pursuing these aims of feasibility, acceptability and usability can make us reflect on, for example, the difficulty some old-age people may have when learning to use a smartphone for the first time. However, these obstacles related to the generational factor also exist among young people with new languages.

We suggest let yourself surprised by this video that shows how some adolescents react and interact when using Windows 95 for the first time.

The Mobile World Congress 2017 will be taking place in Barcelona next week. Monday will be one of the days circled into the diary of many professionals interested in subjects on mobiles and health with the Digital Health & Welness Summit 2017 programme.

DWHW 2017

But not everything will be happening at the Mobile. Another important mHealth event will take place on March 1st at the Palau Robert in Barcelona with the DECIPHER project final event.

logo decipherTo be continued

Post written by Elisa Puigdomènech and Marta Millaret (@martamillaret).

 

mHealth & user experience: el usuario decide

23 febr.
Marta Millaret - Elisa Puigdomènech - MWC2017
Marta Millaret y Elisa Puigdomènech

Recientemente, The Economist publicaba en una noticia que el número de aplicaciones -o apps– relacionadas con la salud se sitúa alrededor de las 165.000, una cifra bastante elevada y que nos genera muchas preguntas.

La mayor parte de estas apps están relacionadas con el bienestar y con la promoción de hábitos saludables pero ¿qué hace que escojamos usar unas u otras?

Lo primero que nos viene a la cabeza es pensar que las apps de salud, por el hecho de tratarse de una tecnología sanitaria, podrían y deberían estar evaluadas desde el punto de vista de su impacto en la salud y aquí nos encontramos con un primer problema.

Si bien la evaluación de este impacto en el ámbito de los fármacos y de las intervenciones estáticas tiene su gold standard en el ensayo clínico aleatorizado, ¿cómo se evalua este impacto en un mundo altamente dinámico? Un mundo que puede incluir diferentes componentes que los usuarios pueden utilizar en función de sus necesidades y donde se suma la presión de una tecnología que avanza muy rápidamente con el hecho que no podemos esperar años para tener resultados? No es sencillo.

Si entramos en el ámbito de la mHealth, lo primero que encontraremos será una gran heterogeneidad. Es diferente el diseño, los requerimientos y la evaluación de una app desarrollada para facilitar el manejo de la diabetes en personas mayores, de una app orientada a facilitar la dosis de algún medicamento para mejorar su adherencia, de una app para promover no beber alcohol antes de conducir entre gente joven y de una app para el manejo de la depresión y la ansiedad.

¿Qué queremos decir con todo ésto? Fácil y complejo a la vez: la intervención que se quiera realizar a través de una app de salud y los usuarios a quien va dirigida determinará su uso y su  adherencia.

Y solamente estamos en el principio. Además de los aspectos relacionados con la salud y la adecuación de los contenidos y otras dimensiones más tecnológicas como la interoperabilidad y la seguridad -aspectos nada simples-, entran en escena otras dimensiones como la aceptabilidad, la usabilidad y la satisfacción, dimensiones relacionadas con la experiencia de usuario (o user experience – UX, en inglés).

La experiencia de usuario en mHealth es básica por el hecho que se trabaja con el objectivo principal de conseguir que las herramientas que se desarrollen resulten viables, aceptadas y usadas por la población a quien van dirigidas y que se respete el objetivo según el cual fueron diseñadas.

Quien tendrá la última palabra en el momento de usar, o no, una aplicación de salud será el usuario final y por este motivo es clave su participación en todas las fases del desarrollo de herramientas mHealth.

Perseguir estos objetivos de viabilidad, aceptabilidad y usabilidad nos puede hacer pensar, por ejemplo, en la dificultad que pueden tener algunas persones mayores cuando aprenden a usar un smartphone por primera vez pero esta barrera relacionada con el factor generacional también existe con los nuevos lenguajes entre gente joven.

Os proponemos dejaros sorprender con este video que muestra cómo reaccionan e interaccionan por primera vez algunos adolescentes con Windows 95.

La semana que viene tendrá lugar en Barcelona el Mobile World Congress 2017. El próximo lunes será uno de los días marcados en la agenda de muchos profesionales interesados en temas de teléfonos móviles y salud con el programa del evento Digital Health & Wellness Summit 2017.

DWHW 2017

Pero no todo pasará en el Mobile, otra cita importante mHealth tendrá lugar el 1 de marzo en el Palau Robert de Barcelona con una jornada sobre el proyecto DECIPHER.

logo decipherContinuaremos.

Entrada elaborada por Elisa Puigdomènech y Marta Millaret (@martamillaret).

mHealth & user experience: l’usuari decideix

23 febr.
Marta Millaret - Elisa Puigdomènech - MWC2017
Marta Millaret i Elisa Puigdomènech

Recentment, The Economist publicava en una notícia que el nombre d’aplicacions -o apps– relacionades amb la salut se situa al voltant de les 165.000, una xifra prou elevada i que ens genera moltes preguntes.

Bona part d’aquestes apps estan relacionades amb el benestar i amb la promoció d’hàbits saludables, però què fa que triem utilitzar-ne unes o unes altres?

El primer que ens ve al cap és que les apps de salut, pel fet de tractar-se d’una tecnologia sanitària, podrien i haurien d’estar avaluades des del punt de vista del seu impacte en la salut i aquí topem amb un primer problema.

Si bé l’avaluació d’aquest impacte en l’àmbit dels fàrmacs i de les intervencions estàtiques té el seu gold standard en l’assaig clínic aleatoritzat, com s’avalua aquest impacte en un món altament dinàmic? Un món que pot incloure diversos components que els usuaris poden utilitzar en funció de les seves necessitats? On se suma la pressió d’una tecnologia que avança molt ràpidament amb el fet que no podem esperar anys a tenir resultats? No és senzill.

Si entrem en l’àmbit de l’mHealth, el primer que ens trobarem és una gran heterogeneïtat. És ben diferent el disseny, els requeriments i l’avaluació d’una app desenvolupada per facilitar el maneig de la diabetis en persones grans, d’una app orientada a facilitar la dosi d’algun medicament per millorar la seva adherència, d’una app per promoure no beure alcohol abans de conduir entre la gent jove i d’una app per al maneig de la depressió i l’angoixa.

Què volem dir amb tot això? Fàcil i complex a la vegada: la intervenció que es vol fer a través d’una app de salut i els usuaris a qui va dirigida determinarà el seu ús i la seva adherència.

I només som al principi. A més dels aspectes relacionats amb la salut i l’adequació dels continguts i d’altres dimensions més tecnològiques com la interoperabilitat i la seguretat -aspectes no gens simples-, comencen a entrar en escena altres dimensions com l’acceptabilitat, la usabilitat i la satisfacció, dimensions relacionades amb l’experiència d’usuari (o user experience – UX, en anglès).

L’experiència d’usuari en mHealth és bàsica pel fet que el principal objectiu amb què es treballa és aconseguir que les eines que es desenvolupin resultin viables, acceptades i usades per a la població a qui van dirigides i que es respecti l’objectiu per al qual van ser dissenyades.

Qui tindrà l’última paraula a l’hora d’usar, o no, una aplicació de salut serà l’usuari final i per això és clau la seva participació en totes les fases de desenvolupament d’aquestes eines mHealth.

Perseguir aquests objectius de viabilitat, acceptabilitat i usabilitat ens pot fer pensar, per exemple, en la dificultat que poden tenir algunes persones grans a l’hora d’aprendre a usar un smartphone per primera vegada però aquesta barrera relacionada amb el factor generacional també existeix amb els nous llenguatges entre gent jove.

Us proposem que us deixeu sorprendre amb aquest vídeo que mostra com reaccionen i interaccionen per primera vegada alguns adolescents amb Windows 95.

La setmana que ve tindrà lloc a Barcelona el Mobile World Congress 2017. Dilluns serà un dels dies marcats a l’agenda per a molts professionals interessats en temes de mòbils i salut amb el programa de l’event Digital Health & Wellness Summit 2017.

DWHW 2017

Però no tot passarà al Mobile, una altra cita important mHealth tindrà lloc l’1 de març al Palau Robert de Barcelona amb una jornada sobre el projecte DECIPHER.

logo decipher

Continuarem.

Entrada elaborada per Elisa Puigdomènech i Marta Millaret (@martamillaret).

Crisis and health: the opinion of some experts

16 febr.

In the next few weeks, a new report will be published by the Observatory on the effecs of the crisis in the health of the population, drafted at the Observatory of the Catalan Health System. Based on experience and with the aim of providing some things to reflect on at an individual and community level, we would like to share some words by Xavier Trabado, Angelina González Viana and Andreu Segura about the initiative that was begun three years ago (you can consult the 2014 and 2015 reports).

Crisi i salut

Xavier Trabado
Xavier Trabado

“Precarious employment, changes in the labor system, unemployment, evictions, debt, household instability and poverty directly affect the mental health of people. The latest Health Survey of Catalonia shows the percentage of people have some kind of risk for of mental health problems. To prevent this number from increasing and working for itstowards decrease reducing it we need programs supporting prevention, to better detect cases that could go unnoticed. It is essential to act in the initial stagesearly to prevent worsening situations  from getting worse, by providing support and appropriate tools. There are programs such as the one supporting primary care, which has been evaluated with very positive results, but not yet deployed on in the whole territory. The training of the primary care professionals allows for a quick and preventive approach, and an intervention  to provide solutions. Finally, the coordination between specialized and primary care resources is key to make making an initial diagnosis and to continue monitoring the  cases detected.  We need a change in the way healthcare services are provided, enabling and integrating the efforts of different work areas and professionals, providing tools to the affected person, seizing it , informing the family and accompanying them during the process through psycho-educational groups and support groups”. (Xavier Trabado is spokesperson for the Federation of Mental Health in Catalonia)

Angelina González Viana

“The report by the Observatory on the effects of the crisis on health highlights the communities which have borne the brunt of the crisis and how it has affected their health. It is urgent to initiate community health actions: actions in which the community is the protagonist and which are the transition from the attention given to an illness to a bio-psycho-social approach where these actions promote inter-sectorial work and that done in networks with local agents who share the aim of improving the welfare of the community. Based on the needs detected and then prioritised, with all involved participating, and having identified the local assets, these agents initiate interventions supported by evidence which are later assessed. Ultimately, community health is the application of all these policies at a local level.” (Angelina González Viana coordinates community projects such as COMSalut, at the general Sub-directorate for the Promotion of Health of the catalan Public Health Agency)

Andreu Segura
Andreu Segura

“The ongoing crisis has increased income inequality, income poverty and the risk of social exclusion. All this generates anxiety, distress and despair, mood disorders which are not unhealthy, at least initially , and healthcare services not cure . The health of the population has a lot to do with the living conditions of people and their ability to cope with the  ups and downs. Hence the importance of the level of education level and purchasing power – work, and pensions and subsidies, if needed – and other social support measures that make us feel part of a healthy community. The Interdepartmental Public Health of Catalonia wants to contribute to that purpose through via intersectoral actions to increase the efficiency of coordinated government and civil society initiatives of the government and civil society in all fields that have a significant influence on the health of individuals and the population as a whole.» (Andreu Segura was Secretary of the Interdepartmental Commission  for Public Health and coordinator of the COMSalut project. At present he is retired, is Spokesperson for the Public Health Advisory Board and for the Bioethical Committee of Catalonia)

If the you are interested in this subject, you can read more in this post which was published last year in connection with the previous report: Les polítiques públiques en temps de crisi.