¿La evaluación es todavía la asignatura pendiente de las apps de salud?

22 març
Marta Millaret

Recientemente se ha publicado un artículo en la revista JAMA donde se presenta el primer reloj inteligente aprobado por la FDA para predecir ataques de epilepsia. Se trata de Embrace, un dispositivo conectado que detecta convulsiones a partir del movimiento y las fluctuaciones eléctricas en la piel de la persona y envía una señal de alerta para poder generar atención médica.

El pasado mes de febrero, se celebró el Mobile  World Congress en Barcelona. Entre las diferentes actividades que se organizan alrededor de este congreso, destaca el 4 Years From Now (#4YFN18), la parte del Mobile que conecta empresas, inversores e instituciones para que colaboren en el desarrollo de diferentes ideas, modelos de negocio y soluciones tecnológicas.

Digital Health & Wellness Summit 2018, organizado por 4YFN Connecting Startups, el Mobile World Capital Barcelona y el Mobile World Congress en colaboración con ECHAlliance (European Connected Health Alliance), es el punto de encuentro de temas tecnológicos y de salud. Este año, entre otros, participaron Neil Gomes, Maria Salido y Elena Torrente.

Neil Gomes de la Thomas Jefferson University de los Estados Unidos destacó que uno de los retos de la mHealth es facilitar el feedback entre pacientes y profesionales de la salud.

Maria Salido, cofundadora y CEO de la app de salud SocialDiabetes, planteó elementos clave para el éxito de las apps de salud: regulación + industria + usuarios. Y muy especialmente destacó la importancia de los usuarios finales. Fue muy comentado aquí un artículo publicado en The Economist con un título provocativo:

Elena Torrente, Coordinadora de Salud Digital en DKV, comentó Digital Doctor, una app de salud que incopora un detector de síntomas y una herramienta para pedir cita médica. Destacó que en el perfil de usuario de la app hay más mujeres que hombres.

En general, hubo consenso sobre el hecho que antes del desarrollo de una app hay que hacer un análisis de identificación de necesidades. Es decir, el primer paso debería ser detectar necesidades del usuario y después, a partir de este mapeo de necesidades, sería el momento de desarrollar soluciones tecnológicas.

El contenido de todas las presentaciones está disponible y también los principales ideas destacadas aquí y aquí.

Aunque no era el tema principal de sus presentaciones, sí que en el debate posterior se planteó la necesidad y conveniencia de la evaluación. Actualmente, ya existen 320.000 apps de salud en el mercado. Pero… ¿Cómo se evaluan? ¿Quién lo hace? ¿Con qué criterios? ¿Podemos hablar ya de prescripción segura de apps de salud?

Cerramos el círculo con el marco conceptual de evaluación de mHealth publicado en la revista JMIR mHealth and uHealth (en el año 2016 en el primer cuartil en las categorías “Health Care Sciences & Services” y “Medical Informatics”, respectivamente, del Journal Citation Reports) con el que la Agencia de Calidad y Evaluación Sanitarias de Cataluña (AQuAS) aporta la cultura de la evaluación a esta realidad cotidiana donde nos encontramos. Cada vez hay más apps de salud y el debate sobre su evaluación sigue abierto.

Entrada elaborada por Marta Millaret (@MartaMillaret).

Hacia una investigación enfermera con (más) impacto

15 març
Núria Radó

¿Qué hace que una investigación determinada tenga un impacto en la sociedad más allá de lo estrictamente académico y que sea, realmente, transformadora? ¿Es posible plantear una serie de acciones que, como quien sigue una receta de cocina, nos lleven directamente al impacto social deseado? Lamentablemente, la respuesta es no. El impacto es multifactorial y depende de tantos elementos y actores diversos que resulta difícil establecer una fórmula para garantizarlo.

Pero esto no significa que obtener un impacto social determinado sea un fenómeno totalmente aleatorio y que no haya forma de preverlo, facilitarlo o promoverlo. Ya hace años que desde el grupo de Evaluación de la Investigación de la Agencia de Calidad y Evaluación Sanitarias de Cataluña (AQuAS) y con la ayuda y complicidad de la comunidad de práctica internacional ISRIA identificamos una serie de facilitadores del impacto de la investigación.

Un facilitador fundamental son las personas y los valores, cultura y capacidad de liderazgo que tengan. Dos resultados de investigación exactamente iguales pueden tener impactos diferentes si la capacidad de liderazgo, impulso y voluntad de llegar más lejos del impacto académico es diferente. Pero no es suficiente. La estrategia, organización, colaboraciones y apertura que tengan y promuevan las instituciones será un enorme facilitador o bloqueador para los investigadores que han llevado a cabo la investigación.

Finalmente, tanto las personas como las instituciones requerirán de dos elementos indispensables para aspirar al impacto: por un lado, una comunicación cercana y eficaz con los diferentes actores sociales que puedan jugar un papel al trasladar los resultados de la investigación y por otro lado, una aproximación enfocada hacia la participación de todos estos actores clave.

Parafraseando Confucio cuando decía aquello de “explícamelo y lo olvidaré, muéstramelo y quizás me acordaré, implícame y lo entenderé”, se trata de implicar todos los actores necesarios para producir el cambio real y hacer que la investigación sea transformadora.

Es en este contexto que nace el SARIS, el Sistema de Evaluación de la Investigación y la Innovación en Salud, un instrumento estratégico que aflora del PERIS (Plan Estratégico de Investigación e Innovación en Salud 2016-2020) con el objetivo de evaluar la investigación en salud de Cataluña desde la perspectiva de querer, siempre, facilitar e influir para que ésta tenga un impacto más allá de la academia. Para hacerlo, se ha definido la motivación y la implicación de los actores como un eje determinante para su desarrollo.

El pasado mes de noviembre empezamos unas sesiones participativas con enfermeras beneficiarias de la convocatoria PERIS 2017 que financió una línea de intensificación de profesionales de enfermería.

Cabe destacar que estrenar este eje con la investigación enfermera tiene todo el sentido por tres motivos: por un lado, una de las prioridades temáticas del PERIS es claramente “el desarrollo de la investigación clínica y traslacional que permita incrementar los conocimientos científicos y tecnológicos, haciendo énfasis especial en los agentes de atención primaria y la investigación en enfermería”. Además, la ayuda PERIS 2017 de enfermería ha sido la primera en finalizar y era adecuado dirigirnos a ellas antes que a nadie.

Por último (last but not least), el estadio en que se desarrolla la investigación enfermera, con el pacientes y su cuidado en el centro de sus objetivos, hace especialmente adecuado potenciar que esta investigación tenga un impacto directo en la salud. Así pues, es importante que la investigación enfermera sea capaz de demostrar el impacto de lo que hace este colectivo profesional, ya que lo puede situar en ventaja competitiva con otras disciplinas de la biomedicina. En este sentido, la investigación enfermera es intrínsicamente traslacional.

La primera sesión se desarrolló en torno de la identificación de los actores influyentes y el empoderamiento de la enfermera para llevar a cabo una comunicación efectiva que amplifique las interacciones productivas que son necesarias para trasladar los resultados obtenidos en beneficios de más y mejor salud para los pacientes.

Queremos agradecer infinitamente la participación (predisposición y motivación) de las enfermeras que, de forma voluntaria y fuera de su horario laboral, asistieron e hicieron que la sesión tuviera una gran acogida, demostrando que desde AQuAS tenemos margen de de influencia para dar apoyo a aquellos investigadores que están motivados para favorecer el impacto de su investigación.

En estos momentos ya estamos preparando otras sesiones que sirvan de aprendizaje mutuo entre los investigadores y los agentes de evaluación de AQuAS.

Post elaborado por Núria Radó Trilla (@nuriarado).

Próximamente: Jornada SARIS: Participación en recerca Barcelona, 4 de abril de 2018.

La experiencia de la evaluación de la innovación

1 març
Clàudia Pardo

Clàudia Pardo, consultora de innovación abierta en Induct realiza el acompañamiento de entidades del sector salud en la adaptación a las nuevas necesidades del futuro. Clàudia Pardo, junto con Dolors Benítez, lideraron la primera edición de la formación Innova i Avalua (Innova y Evalua) del Observatorio de Innovación en Gestión de la Sanidad en Cataluña (OIGS).

Es por esto que hoy presentamos una entrevista de Clàudia Pardo a Francesca Moya, médico especialista en reumatología, actualmente Directora de Procesos y Calidad del Ámbito del Servicio Asistencial de Mútua de Terrassa. Queremos compartir su experiencia con el OIGS en el contexto del taller Innova i Avalua porque pensamos que puede resultar útil para muchos otros profesionales.

Francesca Moya

¿Qué destacarías del OIGS por lo que se refiere a la evaluación de la innovación?

El Observatorio ha sido una palanca muy importante para introducir el concepto de innovación en microgestión y prácticas asistenciales entre los profesionales y las direcciones. Personalmente, el OIGS me ha ofrecido la metodología y el apoyo necesario para identificar posibles prácticas innovadoras e incorporar la evaluación en el proceso de desarrollo de los proyectos que los propios profesionales plantean. También me ha servido para conocer experiencias de otros centros, aprender de éstas y fomentar la relación con otros profesionales.

¿Por qué consideras que la evaluación de la innovación en las prácticas asistenciales es importante?

La única forma de objetivar una mejora clínica u organizativa puesta en práctica es evaluarla. Ésto hemos aprendido en este curso del OIGS. A veces el interés científico de los profesionales por la innovación, por incorporar nuevas prácticas o tecnologías para acercarnos a una mejor atención sanitaria puede implicar que se dirijan recursos a prácticas que no aportan valor y ésto puede tener un alto coste, no sólo económico, sinó de oportunidad y llevar a la no equidad del sistema.

¿Cómo surgió la necesidad de empezar a evaluar las buenas prácticas asistenciales que se realizan en vuestro centro?

La innovación en las prácticas asistenciales es necesaria para mejorarlas y su evaluación es imprescindible para objetivar la mejora. Diría que la necesidad de evaluar surgió de la curiosidad y de la necesidad de conocer si lo que estamos haciendo, las novedades que implementamos y los recursos de todo tipo que destinamos aportan algo relevante a nuestros clientes y a la organización. Pero también hay otro aspecto importante, y no menor, que nos motivó, se trata de dar visibilidad y compartir todo lo que hacemos y además reconocer el esfuerzo y la contribución de los profesionales que hacen posible la mejora del sistema de salud. El OIGS es una herramienta que trabaja para facilitar todo este proceso.

¿Qué consejo darías en el momento de incorporar la evaluación en la innovación?

En mi experiencia, creo que el primer elemento a plantear cuando quieres evaluar lo que se está haciendo es pensarlo desde el inicio de cualquiera de los proyectos a implementar. Me explico: uno de los problemas más importantes que he tenido personalmente en el momento de querer evaluar una práctica, experiencia o proyecto ha sido la falta de  datos necesarios, los problemas de diseño y el desconocimiento de la metodología adecuada. Por tanto, el consejo sería iniciar cualquier proyecto nuevo planificando qué es lo que queremos alcanzar y qué necesitaremos medir para saber si lo hemos conseguido. La metodología es básica en el terreno de la evaluación y se trata del conocimiento experto de AQuAS.

¿Cuáles son los motivos que darías a un centro para apostar por esta área?

Considero que conocer los resultados de lo que hacemos es básico para nuestras organizaciones para saber el valor que tiene, lo que nos aporta, si debemos seguir haciéndolo, si lo podemos aplicar a otros ámbitos de servicio, si lo hemos de olvidar y cambiar por otras prácticas o si lo podemos mejorar.

Entrevista elaborada por Clàudia Pardo (@Claudiia_Pardo), Induct (@InductES).

Innova y Evalua: cómo incorporar la evaluación en la innovación

22 febr.
Dolors Benítez

Incorporar la cultura de la evaluación a las iniciativas innovadoras ha sido el punto de partida y el reto desde donde el Observatorio de Innovación en Gestión de la Sanidad en Cataluña (OIGS) ha puesto en marcha la primera edición del taller formativo Innova i Avalua (Innova y Evalua) programa para formar “Agentes del Cambio” con la mirada puesta en la evaluación y en la innovación.

¿Qué contenidos han formado parte de esta actividad?

  • Qué es la innovación, qué es la evaluación y cuál es el proceso de evaluación del OIGS
  • Gestión del cambio para dar herramientas para fomentar la evaluación
  • Una sesión práctica de evaluación
  • Conceptualización de una propuesta para implementar la evaluación de una iniciativa innovadora

Desde la Agencia de Calidad y Evaluación Sanitarias de Cataluña (AQuAS) y a través de la Comunidad de Innovación del OIGS, se impulsa un proceso de evaluación que permite medir la calidad metodológica de las prácticas innovadoras en el marco del sistema sanitario público de Cataluña, ofreciendo a los profesionales de la salud y a las organizaciones la posibilidad de optar a la certificación de las experiencias como un extra de calidad.

Este taller ha permitido poner en contacto expertos en innovación con expertos en evaluación y compartir conocimiento juntos para mejorar la calidad de la evaluación de la innovación.

Esta actividad formativa ha sido acreditada por el Consejo Catalán de Formación Continuada de las Profesiones Sanitarias con 2,0 créditos.

El objetivo principal ha sido formar y facilitar las herramientas necesarias para poder desarrollar de forma adecuada la evaluación y la innovación en los centros sanitarios.

Por un lado, Cari Almazán, Cristina Colls, Núria Radó, Dolores Ruiz-Muñoz y Maite Solans, expertas de AQuAS en diferentes disciplinas, participaron trabajando con los profesionales y aproximando sus conocimientos y recomendaciones desde el punto de vista de la evaluación.

Por otro lado, Dani Bernard, Ignasi Clos, Xavi Olba y Clàudia Pardo, de Induct, aportaron su conocimiento experto en el campo de la innovación usando dinámicas y técnicas como user journey map  y cubbing.

Cubbing

Con la intención de potenciar el número de iniciativas de innovación certificadas (como decíamos, según criterios de calidad metodológica), y también dar a conocer el Observatorio como herramienta de apoyo a la evaluación en el conjunto del sistema de salut catalán, AQuAS realiza el acompañamiento, o mentoring, a todos aquellos profesionales que presenten las autoevaluaciones de sus experiencias pero que no alcancen la calidad metodológica necesaria para su certificación.

Actualmente el OIGS se ha convertido en un punto de referencia dentro del sistema, que día a día, da valor al esfuerzo de las organizaciones compartiendo y difundiendo sus experiencias innovadoras y promoviendo la evaluación de la innovación.

Post elaborado por Dolors Benítez.

La información médica en la prensa y la relación médico-enfermo

15 febr.
Gaietà Permanyer

Durante años me ha parecido que no tenía una idea clara de cómo tenía que ser la divulgación, en la prensa diaria, del complejo mundo de la medicina y la sanidad, tanto de la ciencia que la fundamenta como de la problemática y dilemas de su aplicación en la práctica.

He rechazado, con raras excepciones, los ofrecimientos que he recibido de escribir textos sobre estas materias en diarios o libros de ámbito no profesional: no he visto demasiado claro cómo se debían transmitir estos conocimientos al gran público. Mirando retrospectivamente de forma crítica estos reparos míos, pienso que han guardado relación con el paternalismo inherente a la formación médica de los profesionales de mi generación: el miedo a una interpretación incorrecta y a conclusiones aberrantes de los datos divulgados por parte de un público poco conocedor de sus fundamentos teóricos y sutilezas, sólo asequibles con una formación profesional. Ciertamente, la experiencia me ha mostrado que estos reparos no carecían de fundamento.

Pero, al mismo tiempo, he presenciado el predominio creciente que actualmente se reconoce a la autonomía del ciudadano y a su derecho de tomar “decisiones informadas“. Esta postura, que ha llevado a definir el siglo XXI como “el siglo de los pacientes”, reconoce su derecho a conocer los datos profesionales para tomar decisiones autónomas correctas; tiene un fundamento innegable, pero si se quiere evitar que conduzca a una proliferación de datos distorsionados exige una notable preparación y una ausencia de intereses espurios por parte de los informadores. Idealmente, éstos deberían contribuir al “alfabetismo sanitario” de una forma equilibrada, objetiva y poco emocional.

La tensión entre estas dos concepciones de la información médica es paralela a la que existe entre dos visiones extremas de la relación médico-enfermo: la paternalista clásica (“el médico sabe mejor que nadie qué le conviene al enfermo y éste ha de aceptar sus decisiones”) y la propia del “consumidor informado” con decisiones autónomas. El extremo de ésta corresponde  a una ”inminente revolución” en la que sería el paciente, ampliamente informado (básicamente  por la difusión de refinamientos informáticos), quien tomaría las decisiones más pertinentes para él.

Personalmente, com tanto otros, prefiero una orientación más equilibrada: los que se han denominado modelos “interpretativo” y “deliberativo” de la relación médico-enfermo en los que la experiencia y conocimiento del primero interactuan con el segundo respetando su autonomía.

Creo que este dilema es paralelo al de la información médica en la prensa diaria: por un lado, la exigencia social de informar al ciudadano de los avances en curso para que conozca sus opciones u oportunidades como “consumidor informado”; por otro lado, la tentación de alimentar las emociones (triunfalismo o miedo) del lector poco preparado ofreciéndole una información poco crítica, poco rigurosa o insuficiente, con el riesgo de interpretación sesgada, distorsionada o desmedida. El imaginario más o menos irreal que pueden tener algunos informadores sobre los problemas médicos y sanitarios (común, ay, en muchos profesionales) se puede transmitir así directamente al ciudadano y a sus emociones y anhelos.

En el caso de las noticias sobre innovaciones médicas, me gustaría que el ciudadano conociera qué esperanzas despiertan las novedades, ahora quizás a su alcance, y la magnitud o relevancia del problema que pueden aliviar o resolver. Y que fuera con lenguaje riguroso y prudente, de forma que también llegara a formarse una opinión de la solidez o provisionalidad de la innovación, de sus incertidumbres y limitaciones: no sólo los beneficios que le puede reportar sinó también sus efectos indeseables, incómodos o nocivos, y si son muy frecuentes o probables. Dicho en otros términos, me gustaría que esta información no tuviera por objetivo primordial ilusionar o atemorizar al lector, o darle a entender con un tono triunfal que el maravilloso mundo de la ciencia la guerra contra la enfermedad ha alcanzado una nueva victoria, especialmente en manos de investigadores locales.

Recientemente he participado en un análisis sobre las noticias de la prensa diaria publicadas en Cataluña sobre innovaciones médicas.

Aunque en este análisis se han encontrado noticias bien documentadas y descritas con suficiente detalle, que podrían conducir a una información equilibrada del lector, en muchas otras la información era parcial o poco rigurosa y sin datos relativos a los aspectos cuestionables de la innovación o a sus riesgos. El resultado era un mensaje sesgado que a menudo tendía a inducir optimismo en el lector más que educarlo en el conocimiento de los pros y contras de las innovaciones médicas.

Me complacería que, en unos tiempos en los que se reclama la autonomía del usuario bien informado, la cultura sanitaria y la actitud de los medios de comunicación no equivalga a una relación médico-enfermo paternalista. Seguro que, en este sentido, aún hay trabajo por hacer.

Entrada elaborada por Gaietà Permanyer Miralda, médico emérito. Unidad de Epidemiología. Servicio de Cardiología. Hospital Vall d’Hebron de Barcelona.

Artroplastia de cadera y rodilla: ¿qué prótesis dice que me van a poner? (segunda parte)

1 febr.
Olga Martínez, Xavier Mora

Continuamos la entrevista a Olga Martínez, técnico del Registro de Artroplastias de Cataluña (RACat) y Xavier Mora, especialista en traumatología y cirugía ortopédica  y máster en biomateriales.

El objetivo del post de hoy es saber un poco más sobre prótesis y biomateriales usados en artroplastias.

Con este post y el anterior hemos querido presentar las opiniones de estos dos profesionales.

¿Todas las prótesis son iguales?

Xavier: No, porque cada paciente es diferente. Por este motivo, el cirujano ortopédico indicará un tipo de prótesis u otra, en función del grado de afectación ósea, la edad, las enfermedades asociadas y la actividad del paciente.

Olga: Actualmente, existen en el mercado diferentes tipos de prótesis según su diseño, el material de fabricación y la forma de anclaje al hueso. Se pueden encontrar desde prótesis para el recambio de solamente una parte de la articulación hasta recambios más complejos para situaciones con gran afectación ósea.

Como usuaria del sistema de salud: ¿a qué hospital debo ir para que me pongan la mejor prótesis?

Xavier: No se puede hablar de prótesis mejores o peores ya que toda prótesis para ser implantada ha de seguir un proceso de homologación según unos estándares internacionales, como son los de la FDA americana y la marca CE europea, específicos para materiales que han de ser implantados en humanos. De la misma forma, los hospitales de Cataluña están acreditados para poder realizar este tipo de cirugía.

Olga: Las prótesis que se comercializan en Cataluña cumplen con los estándares de calidad internacional y los hospitales públicos se apoyan en la evidencia científica disponible para la selección de las prótesis que presentan mejores resultados según los registros de artroplastias, las recomendaciones de varias instituciones como el NICE (National Institute of Healthcare and Clinical Excellence) y el ODEP (Orthopaedic Data Evaluation Panel).

Olga: Además, la nueva legislación europea aprobada el 2016 sobre productos sanitarios implantables quiere aumentar la supervisión sobre la industria, con normas más estrictas y la obligatoriedad de la evaluación clínica, a la vez que se incentiva la innovación en este campo.

¿Quién se dedica a investigar los mejores materiales disponibles y qué elementos se tienen en cuenta?

Olga: Actualmente, la  investigación de nuevos materiales y técnicas de fabricación, así como el diseño y mejora de nuevos implantes protésicos es multidisciplinaria. Es especialmente importante la aportación de cirujanos ortopédicos con los estudios de biomecánica articular y la técnica quirúrgica. En Cataluña hay centros de investigación en biomateriales como Leitat y la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC).

Olga: Desde AQuAS se han elaborado y publicado informes breves sobre biomateriales (polietileno, cementos y cerámicas y metales) orientados a los profesionales que trabajan en los servicios de cirugía ortopédica y traumatología, con el objetivo de actualizar sus conocimientos.

Xavier: Actualmente, en la fabricación de nuevos materiales se tiene cada vez más en cuenta la interacción de la superficie del biomaterial con el hueso, que las céluas óseas puedan considerar el implante como una estructura propia y así evitar la movilización de la prótesis porque éste es uno de los principales problemas para el buen funcionamiento del implante.

¿Cómo ha evolucionado los materiales desde las primeras prótesis hasta la actualidad?

Olga: El descubrimento de nuevos materiales y/o los avances en técnicas de fabricación y en conocimientos sobre biomecánica del cuerpo humano han influenciado a lo largo del tiempo el diseño de las prótesis.

Xavier: Las primeras experiencias con implantes articulares datan de los años 20 del siglo pasado. Uno de los primeros intentos para sustituir la superficie de la cabeza del fémur se realizaron fabricando una cúpula metálica (Smith-Petersen).

Xavier: En los últimos 20 años se han producido avances muy importantes en relación con la utilización de nuevos biomateriales, mucho más seguros y con una mayor resistencia al desgaste, alargando la supervivencia del implante en un medio biológico como el del cuerpo humano. Junto con los biomateriales metálicos, se utilizan actualmente biomateriales cerámicos con buenos resultados en relación con su integración al tejido óseo.

Xavier: Por otro lado, la investigación en tecnología 3D permite una técnica quirúrgica más cuidada, y en un futuro se podrán fabricar implantes más personalizados.

Xavier y Olga: Los dos coincidimos que cada vez estaremos más cerca del objetivo de una prótesis para toda la vida.

Artroplastia de cadera y rodilla: ¿qué prótesis dice que me van a poner? (primera parte)

25 gen.
Olga Martínez, Xavier Mora

Hoy entrevistamos Olga Martínez, técnico del Registro de Artroplastias de Cataluña (RACat) y Xavier Mora, especialista en traumatologia i cirugía ortopédica y máster en biomateriales, dos profesionales involucrados en artroplastias, un tema con impacto en buena parte de la ciudadanía. Nos centraremos en aspectos de indicación y pronóstico de la patología y en el valor de los registros para la calidad asistencial.

¿En qué casos se indica una interevención de artroplastia?

Xavier: La indicación quirúrgica más importante  para realizar una artroplastia de rodilla o de cadera es la artrosis. La artrosis avanzada tiene una importante repercusión social con una pérdida de la calidad de vida por el dolor, por el hecho de disminuir la autonomía personal y aumentar la dependencia de la persona afectada. Además, la pérdida o disminución de la movilidad puede agravar enfermedades existentes como la diabetes o las enfermedades cardíacas. Es en estas situaciones cuando se realiza una indicación de artroplastia, que reducirá el dolor y mejorará la movilidad articular.

Olga: En nuestro ámbito, según los datos del Conjunto Mínimo de Datos de los Hospitales de Agudos y del Registro de Artroplastias de Cataluña (RACat), el principal motivo de intervención en artroplastias de rodilla y cadera también es la artrosis. En el caso de cadera, las fracturas de cuello del fémur son la segunda causa de indicación de artroplastia.

Cada día parece que hay más personas intervenidas de artroplastia a quien se ha implantado una prótesis, ¿es una realidad?

Xavier: Sí, alrededor del 9,6% de la población española sufre algún grado de afectación de esta enfermedad, porcentaje que aumenta en personas de entre 70 y 78 años hasta el 33,7%. El envejecimiento de la población evidencia el aumento de personas que podrán ser tributarias de una cirugía de artroplastia en un futuro. A nivel catalán, si hacemos una simulación con un horizonte 2026 a partir de datos del Idescat, la población entre 15 y 39 anys disminuirá, mientras que la población entre 40 y 64 años  y más de 65 aumentará (227.000 personas y 330.000 personas respectivamente).

Olga: Actualmente, la artrosis de rodilla tiene una prevalencia del 10,2% y la de cadera, a pesar que los datos varían de unos estudios a otros, se sitúa por debajo del 5% y es más frecuente en mujeres.

Hace ya bastantes años que AQuAS, la Agencia de Calidad y Evaluación Sanitarias de Cataluña, gestiona el registro de artroplastias (prótesis) de rodilla y cadera de Cataluña. ¿Qué sentido tiene un registro de este tipo?

Xavier: La supervivencia y el buen funcionamiento de una prótesis, y por tanto, la mejora de la calidad de vida de los pacientes, es el objetivo de todo cirujano ortopédico. A pesar que un implante protésico sigue unos estrictos procedimientos de fabricación para su utilización y una técnica quirúrgica rigurosa durante la cirugía, los resultados funcionales en el paciente se deben valorar con su seguimiento desde su implantación. En este sentido, los registros de artroplastias pueden ayudar a detectar modelos de prótesis con un mal funcionamiento, a corto y largo plazo, e identificar los pacientes a los que se haya implantado estas prótesis.

Olga: Es lo que ocurrió hace unos años con el modelo ASR, una prótesis de cadera que en algunas publicaciones y registros, como el National Joint  Registry, evidenciaron un incremento inusual del número de revisiones. Ésto motivó una alerta sanitaria a nivel internacional y se activó un protocolo para el seguimiento de los pacientes.

Olga: Uno de los primeros fracasos protésicos que motivaron la creación de registros fue la de la prótesis de cadera 3M Capital Hip que se introdujo el 1991 en el Reino Unido como una prótesis de precio económico y que después de seis años y más de 4.600 prótesis implantades se estimó que implicaba un riesgo de revisión 4 veces mayor al esperado, con la dificultad que suposo hacer la trazabilidad de los implantes por no existir un registro de ámbito nacional.

Olga: Fue a partir de la colaboración de AQuAS, el CatSalut y la Sociedad Catalana de Cirugía Ortopédica y Traumatología, que en el año 2005 se creó el Registro de Artroplastias de Cataluña (RACat), una herramienta de vigilancia epidemiológica en el sistema de salud catalán.

¿Hay otras experiencias similares de registros de este tipo en otros países?

Olga: Suecia (1975) y Finlandia (1980) fueron los primeros países en impulsar un registro nacional de artroplastias de tipo poblacional.

Olga: Actualmente, muchos países han implementado esta herramienta, ya sea en Europa, América, Oceanía, etcétera, con diferente cobertura territorial, pero con un objetivo común: ser un instrumento válido para la evaluación de los procedimientos de artroplastias y los implantes utilizados.

Como paciente o familiar de una persona que sufre una artrosis articular, ¿cuál sería el mensaje que querríais transmitir a partir de vuestra experiencia?

Xavier: La primera consulta que hace el paciente es siempre por el dolor que sufre en la articulación de cadera o de rodilla, subir o bajar escaleras, levantarse de una silla, dificultad al calzarse, etcétera. El objetivo del tratamiento debe ser la eliminación del dolor con medicación, actividad física y fisioterapia que permite mejorar el 95% de los pacientes. La intervención de artroplastia debería considerarse como la última opción terapéutica. En este sentido, las decisiones compartidas entre profesional y paciente son muy importantes también cuando hablamos de artroplastias. Todos nos hemos de preguntar si la mejor opción para reducir este dolor es implantar una prótesis.

Después de la intervención de artroplastia, ¿el paciente vuelve a hacer vida normal?

Xavier: Después de la intervención quirúrgica y una vez finalizado el período de recuperación funcional, se puede iniciar la actividad normal, por la desaparición del dolor y la mejora de la movilidad articular. En ciertas ocasiones, las limitaciones serán solamente respecto a actividades intensas que podrían producir una sobrecarga articular.

(Continuará…)

Paisaje de otoño: la investigación en Cataluña

30 nov.
Ramon Gomis

La investigación en Cataluña -o mejor dicho, el ambiente donde se mueven los investigadores- es frágil  y no es inmutable. Como el paisaje, la investigación es muy sensible a los cambios que en el entorno se producen y se debe estar atento a estos cambios para conseguir mantener el ambiente adecuado para los investigadores.

Hay que decir que, durante casi una década, la investigación -en especial, la biosanitaria- ha construido un cañamazo donde los mejores investigadores han desarrollado buenos proyectos. El liderazgo de algunos centros e institutos de investigación, hospitales y universidades ha realizado un explícito esfuerzo para que fuera así. Acciones como el programa ICREA, la Institució Catalana de Recerca i Estudis Avançats, han contribuido de forma muy eficiente a que estas instituciones hayan podido acoger investigadores nacionales e internacionales de la máxima valía, que han optado a proyectos que, cuando menos, han cambiado algunos paradigmas. Debemos estar atentos también a algunas acciones específicas que se han desarrollado recientemente, como el CAPRIS, el Consell Assessor en Política de Recerca i Innovació, y que habrá que evaluar en los próximos años, no sólo en cuanto al impacto bibliográfico, sinó también por lo que puede suponer en la mejora del sistema de salud, en campos tan específicos como la medicina de precisión, los big data y la analítica de datos, y la innovación en salud.

Pero las primaveras no son eternas, ni la plenitud del verano se mantiene si no llegan nuevas primaveras. Y para que ésto sea posible no es suficiente con vivir de las rentas de los momentos sublimes, se debe crecer. ¿Y cómo?

  1. Hay que incorporar, como hasta ahora, investigadores séniors, algunos foráneos. Es importante, pero no es suficiente. Debemos estimular la formación de jóvenes, bien financiados  y con garantías, que si son buenos tienen camino en la investigación. Ésto no lo hacemos, o lo hacemos con cuentagotas. Me refiero a proyectos potentes de phD/MD y otros de tenure track con evaluación posterior de la excelencia que permitan una carrera investigadora competitiva.
  2. Invertir en infraestructuras y tecnologías. Lo hicimos, pero es necesario persistir en hacerlo y de la forma más eficiente posible.
  3. Limitar la política de institutos y centros sólo a aquellos donde la masa crítica genere el ambiente para que los mejores proyectos sean posibles. Cerrar aquellos centros que no cumplan estos requisitos.
  4. Proponer grandes programas interdisciplinarios que favorezcan la investigación de frontera, abiertos a investigadores de instituciones diversas. Nos hacen falta.
  5. Hacer una política que estimule la inversión privada en investigación y transferencia, a la vez que se facilita la política de donaciones. Se ha iniciado este camino, hay fundaciones que han jugado un papel clave, CELLEX, La Caixa, entre otros, pero hay que ampliar y potenciar esta política. Los fondos públicos tienen un techo que hay que romper.
  6. Generar un laboratorio de ideas en investigación biomédica, que dibuje horizontes posibles.
  7. Evaluar la eficiencia de las OPI de las diferentes instituciones y rediseñarlas para una investigación de futuro, en especial para poder competir internacionalmente, en el European Council, en el NIH y en otros.

Son unas breves pinceladas, para un debate más amplio y posible. En cualquier caso, atención, el otoño ya ha empezado.

Entrada elaborada por Ramon Gomis, catedrático emérito de la Universidad de Barcelona e investigador emérito en el IDIBAPS (@idibaps)

PEGASO Fit For Future: salud conectada y estrategia a largo plazo

16 nov.
Elisa Puigdomènech

Desarrollar una plataforma basada en la salud móvil (mHealth, en inglés) que contiene aplicaciones móviles (apps), un juego y sensores inteligentes ha sido el objetivo del proyecto europeo PEGASO Fit For Future, que empezó en diciembre de 2013 y finalizó el pasado mes de julio.

Se trata de una plataforma que pretende mejorar tanto los estilos de vida (dieta, actividad física y horas de sueño) como el conocimiento que puedan tener los adolescentes sobre estos estilos de vida. Para conseguirlo, se han desarrollado y probado sensores inteligentes (camiseta y pulsera) que registran la actividad física y las horas de sueño del individuo, así como diferentes apps que registran también la ingesta de alimentos a través de un diario y de los pasos que se realizan mediante un acelerómetro.

La plataforma PEGASO Fit For Future detecta qué estilos de vida lleva el usuario y le hace propuestas de mejora. Incorpora, además, un componente de gamificación: los estilos de vida más o menos saludables que hace el usuario, junto con la mejora de sus conocimientos, se traducen en más o menos puntos.

A modo de ejemplo, aquí podemos ver una captura de pantalla de un usuario ficticio:

En el proyecto han colaborado profesionales de diferentes ámbitos: desarrolladores de juegos, aplicaciones y sensores, expertos en diseño y gamificación, profesionales sanitarios (médicos, enfermeros, expertos en nutrición, expertos en actividad física y psicólogos) y expertos en evaluación de tecnologías sanitarias y salud pública.

Ha habido dos fases diferenciadas del proyecto: la fase de desarrollo de la plataforma y la fase de evaluación.

Durante la fase de desarrollo, mientras unos profesionales se dedicaban a asegurar la calidad y la adecuación del contenido médico y clínico de la plataforma, otros lo hacían de los aspectos de carácter más tecnológico.

Pero, además, durante este proceso se tuvo siempre en cuenta la opinión de los usuarios finales: los adolescentes. En tres fases iterativas, chicos y chicas de Cataluña, Lombardía, Inglaterra y Escocia probaron esta tecnología en diversas fases de su desarrollo.

Las propuestas de mejora de los adolescentes y sus gustos -siempre que fue posible- se tuvieron en cuenta en las siguientes versiones de la plataforma. El objetivo era garantizar al máximo que aquello que se estaba desarrollando fuera factible y aceptado por sus usuarios finales.

La última fase del proyecto fue la evaluación de la plataforma. La evaluación de los diferentes elementos (apps, juegos y sensores) tenía por objetivo ver si realmente ayudaban a mejorar los estilos de vida y los conocimientos sobre estos estilos de vida entre los adolescentes y valorar la experiencia del usuario después de haber utilizado la plataforma.

Para tal fin, se realizó un estudio piloto con adolescentes de Cataluña, Lombardía, Escocia y Inglaterra y 365 teléfonos móviles con la plataforma PEGASO instalada fueron utilizados por adolescentes.

Después de seis meses de uso se evaluó la intervención mediante cuestionarios validados, metodología cualitativa y los datos obtenidos por la propia plataforma. Se introdujo un grupo control con adolescentes que no tuvieron acceso a la plataforma para poder hacer comparaciones.

Los resultados de este estudio permitirán ayudar a valorar si las nuevas tecnologías son factibles para mejorar tanto los estilos de vida como los conocimientos de estos estilos de vida por parte de los adolescentes, población acostumbrada a usar las nuevas tecnologías y que, de forma general, visita poco los profesionales sanitarios.

El hecho de acercarnos a la población usando tecnología móvil y el elemento lúdico del juego puede ser una buena estrategia para una intervención como ésta relacionada con la promoción de estilos de vida saludables entre adolescentes. A nivel poblacional, se trata de una estrategia a largo plazo, de aquí que el lema del proyecto PEGASO sea “Fit For Future”.

Entrada elaborada por Elisa Puigdomènech.